Sociedad

Margarita del Val alerta de que con la llegada del otoño será más difícil protegerse del coronavirus

Pablo Recio

Domingo 13 de septiembre de 2020

7 minutos

"Una PCR negativa no exonera de nada, sólo se puede dar por buena una positiva"

Margarita del Val alerta de que con la llegada del otoño será más difícil protegerse del coronavirus

Margarita del Val se ha convertido, durante la pandemia, en toda una referencia a la hora de consultar cuáles pueden ser los efectos del coronavirus que causa la COVID-19, qué impacto puede tener en la población de riesgo y qué se puede esperar de este patógeno en los próximos meses. Su experiencia profesional durante décadas como viróloga e inmunóloga le avalan como una de las mayores expertas del país respecto al comportamiento de los virus y de las vacunas. Actualmente, es investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y trabajó durante casi 20 años en el Instituto de Salud Carlos III. 

Pregunta - ¿Qué sabemos ahora de este coronavirus que no se conocía hace seis meses? 

Respuesta - Sabemos que es un virus que se transmite de manera silenciosa, mientras que el resto que habían causado pandemia lo hacían con síntomas. Ahora, es algo obvio, pero al principio, no lo era. De hecho, los chinos cerraron sus fronteras cuando ya se les habían escapado los asintomáticos. También tenemos conocimiento de que no muta demasiado: es un virus bastante estable.

Otra cosa que sabemos, es la gravedad y la letalidad de las infecciones (alrededor del 1% de la población global), gracias al estudio de seroprevalencia realizado en España que, creo, es de los mejores del mundo.

Por otra parte, se ha demostrado que, además de transmitirse por superficies, lo hace a través del aire en interiores, por lo que es importante tener ventilados estos espacios. Es algo que se ha visto en los brotes.

Por último, conocemos cuál es la respuesta inmunitaria y que este coronavirus tiene más genes de virulencia que los que conocíamos.

"A partir de los 75 años, los supervivientes son menos vulnerables"

P. - Pero aún no se ha demostrado por qué afecta más a la población mayor.

No es que se sepa del todo, pero hay bastantes pistas. La más clara, es que afecta más a quién lo controla menos con su sistema inmunitario. Por ejemplo, de todos los niños, los que han tenido más casos con síntomas o han acabado en el hospital han sido los menores de un año. Y, por otro lado, según nos vamos haciendo mayores, este sistema es menos capaz de reaccionar, va perdiendo frescura y es menos potente. La correlación con la edad parece ser esa. 

Sin embargo, también se ha visto en México que, a partir de los 75 años, los supervivientes son menos vulnerables. Los que han pasado de esa edad son robustos, han superado muchas infecciones y, probablemente, son la parte de la población que tiene más resistencia.

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Ahora bien, el segundo componente importante a tener en cuenta, aparte de la edad, es que, con el paso de los años, podemos ir acumulando alguna enfermedad crónica. Y las que son malas para esta infección no son las que debilitan el sistema inmunitario, sino las que causan inflamación (cardiovasculares, diabetes de tipo 2, hipertensión...). El sistema inmunitario tiene dos fases, primero, la inflamación (como una especie de 'patrulla de policía') y, luego, los anticuerpos y la inmunidad celular ('tropas de élite').  Lo que ocurre es que, con la edad, el sistema va perdiendo parte de esas 'tropas de élite' y estas enfermedades crónicas ayudan a la inflamación, así que se causa la llamada tormenta de citoquinas (inflamación sobre inflamación). 

P. - ¿Por qué actualmente se contagian menos los mayores?

R. - El virus no ha cambiado. Están analizando 100.000 secuencias y no lo parece. Creo que es porque los mayores, que ven en riesgo su vida, se están protegiendo más. 

"La inmunidad de grupo no beneficia mucho a los residentes, porque el contacto con el cuidador es tan estrecho, que se pueden contagiar"

P. - ¿Hasta cuándo podrán seguir protegiéndose de forma efectiva si los casos siguen aumentando?

R. - Con el aumento de casos habrá más probabilidades de que uno se contagie, pero siempre se puede elegir ir a los sitios seguros, en horas seguras y con personas seguras. Aunque es verdad que cada vez será más difícil por el aumento de contagios y por la llegada del otoño (se hacen menos cosas al aire libre). 

P. - ¿Y en las residencias de mayores? 

R. - Las hay que han sido tan castigadas, que la mayoría de las personas que han sobrevivido han superado ya la infección. Pero si quedan cuatro personas que no la han pasado, siguen expuestas. La inmunidad de grupo no les beneficia mucho, porque el contacto con el cuidador es tan estrecho, que se pueden contagiar. No nos podemos confiar. 

P. - El virus utiliza como vector a los trabajadores y a los familiares para entrar en estos centros pero, ¿por qué, con todas las medidas de protección que existen, se siguen contagiando los residentes y sigue habiendo casos de infecciones masivas?

R. - Lo que pasa es que hay residencias en las que no ha entrado el virus. Por ejemplo, en Madrid, hay más de 100 en las que no lo hizo. Y, en éstas, a lo mejor no están tan entrenados en las medidas que hay que tomar. Cuando una residencia está sana, no puedes estar durante tres años usando continuamente los trajes de protección, desinfectando las pantallas, etc., es inviable. En verano no se ha hecho y, cuando ha entrado un caso, se han contagiado varios. Por eso, mientras que en los colegios o empresas, pienso, no se debería hacer un testado regular, en el caso de las residencias, sí se tendría que hacer –una vez al mes, por ejemplo– sin tener casos. Al aislarles antes de que den síntomas, se gana muchísimo. Y esta enfermedad, si se detecta a tiempo, se sabe tratar mejor.

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P. - ¿Falta formación en las residencias para hacer frente a la pandemia?

R. - Sí, porque es difícil de entender. Empezando porque los test de PCR son malos si son positivos y los de anticuerpos, al revés. Así que si no se sabe cuándo y cuáles se han hecho, es difícil saber qué decir. A los que no son especialistas les cuesta interpretar, sobre todo porque las cosas no son blancas o negras, como en todas las infecciones. Es importante tener un médico o un sanitario que nos pueda orientar. Deberíamos haber usado el verano para esa formación. 

P. - Respecto a las PCR, se ha extendido cierta creencia de que no son fiables. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

R. - La PCR, al 99,9999%, funciona. Es una prueba buenísima y un positivo, va a misa. Es garantía de que tenemos el virus dentro, salvo que sea una persistencia de hace dos o tres semanas y que ya no tengamos síntomas.

¿Cuál es el problema? Que la toma de muestra no es fácil. Por ejemplo, en una persona que tiene placas en la garganta, éstas suelen estar en un determinado lugar y no en toda la superficie, así que si quieres saber qué es, tocas la placa y haces el ensayo. Lo que pasa, es que con el coronavirus no se ve, por lo que se toma la muestra a ciegas. En principio, se hace barriendo toda la nariz o la cavidad nasofaríngea, pero no por todas partes y puede ser que allí esté creciendo el virus. 

Por otra parte, no todas las personas desarrollan la infección a la vez. Cuando me expongo a una persona contagiosa, el virus puede entrar en el cuerpo, pero se encuentra con varias barreras: la piel, las mucosas, la saliva, los anticuerpos de esas zonas, las barreras entre unas células y otras… Es como quien entra en un castillo con 18 fosos, murallas y le tiran aceite. Hay personas en las que este proceso es más rápido y, otras, en las que dura 14 días. Por tanto, si se hace la PCR en el día uno, no se verá al que vaya a ser positivo a los 10 días. Y tampoco en todos los casos se verá en el día dos o tres. Es más, se ha estudiado que en el octavo, que es el óptimo, sólo se detecta al 80% de los positivos. Al final, una PCR negativa no exonera de nada, sólo se puede dar por buena una positiva. 

P. - ¿Y los test de anticuerpos? 

R. - Parece que, de momento, respecto a los anticuerpos, los que tenemos son demasiado jóvenes y no se detectan a todos. En estos test, el problema es al contrario: en la toma de sangre no hay problema, pero la respuesta que hacemos la primera vez a la infección es cómo la que hemos hecho los países en la primera oleada. Así que en la segunda infección, se responderá más potentemente.  

"Sabemos que los anticuerpos duran poco"

P. - ¿Habrá PCR suficientes con la llegada del otoño y el aumento de enfermedades con síntomas compatibles?

R. - Los síntomas de enfermedades respiratorias se parecen más entre sí de lo que nos diferenciamos unas personas de otras. Pero si todos tomamos las medidas de higiene contra el coronavirus, también nos estaremos protegiendo de otros virus. Aunque no lo sabemos. Lo que hay que hacer este año es vacunarse en su totalidad de la gripe, algo que no hacíamos antes. 

P. - ¿Es normal que nos reinfectemos de este coronavirus?

R. - Sabemos que los anticuerpos duran poco y se van desvaneciendo. Pero también sabemos que la inmunidad no es sólo eso, hay mucho más detrás. De los 30 millones que se han infectado, los hay que se han vuelto a exponer –como los sanitarios o personas de las residencias– y la segunda infección no parece aparente o, al menos, no es más grave.

La inmunidad es tan potente que nos protege clínicamente de la reinfección, aunque puede haber casos. Sin embargo, lo que no sabemos es si, cuando una persona se reinfecta, contagia. Por ello, tenemos que seguir protegiéndonos. No hay pasaporte inmunitario.

P. - Y la vacuna, ¿dará suficiente inmunidad?

R. - La vacuna induce a una respuesta inmunitaria distinta. Esto se logra, quitándole los genes de virulencia. Por eso, no se espera que tenga una inmunidad que sea de corta duración, como el coronavirus entero. A lo mejor sale una vacuna mala, pero estamos con casi 200, alguna saldrá que sea mejor. 

P. - ¿Estará lista en diciembre? ¿Qué ha pasado con la de AstraZeneca y Oxford?

R. - España ha comprado ya dosis. Habría sido imperdonable no hacerlo. Pero es una inversión que no sabemos qué ocurrirá con ella, porque puede no ser eficaz. Hasta que no lo sea, no se pueden administrar, aunque esté en una gran nevera. Aun así, si hemos comprado las dosis y no funcionan, no será tirar el dinero, sino que lo habremos invertido. De otra manera, sería perder meses. 

Sin embargo, no nos tenemos que confiar en que esta sea ya una vacuna. Es un prototipo, que se está probando. Y, por ahora, vemos que hay algunas cosas que han ido funcionando regular. Por ejemplo, sus ensayos en animales no son muy prometedores, pero es la menos mala que tenemos de momento. En cualquier caso, no se sabrá si es eficaz hasta que las personas que están en el ensayo –en fase III– sean infectadas.

Todo lo que nos van diciendo de qué es buenísima, se refiere a que estimula nuestro sistema inmunitario, pero sería difícil no hacer una vacuna que no lo haga. Lo importante es que el remedio no sea peor que la enfermedad y que la vacuna sea eficaz en proteger. Lo ideal, es que proteja para que el virus entre y no pase barreras. La de AstraZeneca, por ejemplo –si funciona en personas igual que en los ensayos con animales–, no impide que lo haga y se multiplique. Sin embargo, quita los síntomas, que ya es algo importante, sobre todo para las personas mayores y grupos de riesgo. 

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Rosario Gallardo leon Hace 7 días
Me encantaría seguir recibiendo información...
Rosario Gallardo leon Hace 7 días
Muy Interesante la información ...
Eduardo Hace 8 días
interesante