Sociedad

Una médica cubana relata su experiencia en una residencia en España: "Me motiva el cariño diario"

Stefano Traverso

Foto: YouTube Malia Llovet

Viernes 20 de febrero de 2026

3 minutos

La mujer confiesa los retos y las recompensas de trabajar con personas mayores

Una médica cubana relata su experiencia en una residencia en España: “Me motiva el cariño diario"
Stefano Traverso

Foto: YouTube Malia Llovet

Viernes 20 de febrero de 2026

3 minutos

Malia lleva medio año trabajando como médica en España, en una residencia de mayores situada en Valencia. Esta joven cubana todavía se sorprende de lo rápido que ha pasado el tiempo desde que dejó su país para ejercer su profesión gracias a un visado.

"Al principio tenía un poquito de temor porque anteriormente nunca había trabajado con esta población", cuenta en su canal de YouTube. Cuenta que su rutina suele ser tranquila, aunque siempre está presente la posibilidad de algún imprevisto. "Se me va la mañana atendiéndolos a ellos, pero se ve todo interrumpido si hay alguna urgencia. No siempre es una consulta tranquila donde veo a los pacientes. A veces hay urgencias que, por supuesto, no pueden esperar a la larga cola que hay", indica.

Las limitaciones del trabajo en la residencia

La doctora señala que muchas personas no entienden bien cómo funciona este tipo de centros. "Muchas veces lo que no se entiende, como dice mi directora, es que esto es un domicilio. Hay un médico por una jornada de horas. Aquí podemos hacer lo que se puede hacer en un domicilio. Si se va de nuestras manos, se deriva al hospital, obviamente", cuenta.

Tras finalizar su jornada, Malia regresa a casa en transporte público, en un trayecto que dura una hora de ida y otra de vuelta. Al hacer un balance, admite que uno de los aspectos más complicados de su trabajo es "saber que a tus pacientes les quedan menos años de vida. Es ley de vida. Uno les coge mucho cariño, los ves todos los días, no es como cuando estás en una consulta".

El lado humano de la profesión

La mujer reconoce que el vínculo y la relación con los residentes que ve día a día es muy fuerte. "Tengo como 140 abuelitos. Saber que en algún momento puede pasar alguna fatalidad me entristece. Va a ser algo que voy a tener que gestionar. Sé que es parte de la medicina, pero ser médico no nos quita el sentir cuando alguien falta. Con el tiempo, lo vas normalizando", confiesa en su publicación.

A pesar de todas las dificultades, Malia tiene claro lo que le motiva cada día. "Es el cariño que recibo diariamente por parte de mis pacientes. Me siento muy querida por cada uno de ellos. Algunos son un poco refunfuñones, otros son muy independientes, y tengo prácticamente que arrastrarlos a la consulta. Otros los veo todos los días", afirma.

Además, asegura que uno de los aspectos más especiales es el trato cercano que recibe en el centro, donde muchos residentes la saludan con entusiasmo llamándola ‘metge’ (médico en valenciano). Para Malia, ese reconocimiento diario es la mejor medicina para seguir adelante en su vocación.

Sobre el autor:

Stefano Traverso

Stefano Traverso

Stefano Traverso es licenciado en Ciencias de la Comunicación en la USMP de Perú; con un máster en Marketing Digital & E-commerce en EAE Business School de Barcelona. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación en Perú, especializándose en deporte, cultura y turismo.

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