Sociedad

Lo que sucede detrás de las parejas que deciden vivir separadas

David Vargas

Foto: Bigstock

Domingo 29 de noviembre de 2020

1 minuto

En torno al 8% de las parejas en España deciden vivir cada uno en su casa

Lo que sucede detrás de las parejas que deciden vivir separadas
David Vargas

Foto: Bigstock

Domingo 29 de noviembre de 2020

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Los ingleses, que le ponen nombre a todo, ya han acuñado un término para definir esta fórmula de vivir en pareja, pero no bajo el mismo techo: LAT, de living apart together (algo así como “vivir separados pero juntos”). En español, también tenemos una manera de decirlo mucho más informal y, desde luego, menos glamurosa: juntos, pero no revueltos. Y así es como viven casi el 8% de las parejas en España, un porcentaje significativo y similar al de otros países europeos como El Reino Unido o Suecia, donde llevan más tiempo familiarizados con este modelo.

La forma de vínculo que mantienen estas parejas consiste en tener una relación seria y estable, con todo lo que ello conlleva, pero sin llegar a compartir domicilio, y eso es así porque han decidido no hacerlo de forma voluntaria. Es importante hacer hincapié en este aspecto, pues hay matrimonios que, al cabo de los años, se han dado cuenta de que no pueden seguir viviendo juntos y deciden mantener el aspecto formal de su matrimonio (relaciones familiares y sociales), pero llevando vidas separadas en casas distintas. Esa no es la filosofía que promueve el living apart together, donde el compromiso por la relación es una parte fundamental del éxito de este tipo de parejas.

Vivir en casas separadas, solución para mantener el éxito en la pareja

Tú en tu casa y yo en la mía

Curiosamente, esta fórmula se está poniendo de moda en gente mayor, sobre todo a partir de los 60 años. Son personas que se han divorciado o que han enviudado, pero que no quieren renunciar al hecho de tener pareja; sencillamente ya han vivido la experiencia de convivir con alguien y no están dispuestas a repetirla por diferentes motivos, entre los cuales destaca el arraigo que sienten por su barrio y su casa, que adquiere un peso vital. Disfrutan de las ventajas de tener una pareja sentimental y realizar actividades juntos (viajes, cenas, cultura…), pero sin renunciar a su espacio. En este sentido, las nuevas tecnologías juegan un papel clave en estas relaciones, pues facilitan la comunicación.

Este modelo presenta algunas ventajas evidentes: reduce el desgaste que provoca la convivencia, elimina el aburrimiento de la ecuación (menos tiempo juntos, pero de mayor calidad) y deja espacio para atender otras obligaciones. Pero también presenta algún que otro inconveniente: al margen de que es más caro y de que puede suscitar recelo en nuestro entorno inmediato, a nivel institucional todavía queda mucho camino por recorrer, como el hecho de que se reconozca esta realidad a la hora de realizar trámites burocráticos (todavía no se reconoce a las parejas que no comparten domicilio). A pesar de estos obstáculos, es una fórmula que está ganando adeptos y que ha venido para quedarse.

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