La videollamada más longeva de la historia: sus participantes suman 1.757 años
La startup de móviles Maximiliana realiza un homenaje a mujeres centenarias
Maximiliana nacía en 2020 de la mano de Jorge Terreu, quien quería que su abuela, Maximiliana, pudiera comunicarse por teléfono fácilmente con él. Le rendía homenaje poniéndole su nombre a este proyecto que busca precisamente eso, facilitar a cualquier persona mayor el poder comunicarse por teléfono fácilmente con sus familias, personas como las participantes de la que se ha convertido en la videollamada más longeva del mundo.
Con los años, el proyecto ha ido evolucionando, apoyando la lucha contra el cáncer u ofreciendo cada vez más funcionalidades, y llega ya a más de 4.000 personas mayores en toda España. Y es que este móvil que funciona sin tocarlo no solo ha facilitado su uso a Maximiliana, también a muchas otras personas como ella, personas como Maria Paquita, de Cataluña, o Sor Rosario, de Cantabria, de 100 y 111 años, respectivamente, quienes han participado junto a otras 15 participantes en una videollamada organizada por la startup para demostrar que la edad y la tecnología no tienen por qué estar confrontadas.

Lo que iba a ser un homenaje a las personas centenarias, tal y como explica Maximiliana en un comunicado que recogen diferentes medios, ha ido más allá y ha acabado convirtiéndose en lo que podría considerarse la videollamada más longeva, pues ha sumado 1.757 años en esta reunión telemática, en la que la edad media ha sido de 103 años.
La videollamada, en la que cada participante pudo presentarse, dando su edad y lugar de residencia, ha sido posible gracias a la startup de móviles que se dirige a personas mayores, la cual envió un móvil a cada participante para que pudieran conectarse sin problemas.
De esta forma, las participantes, que recordaron algunos de los momentos más especiales de su vida, como una boda o cuando conocieron a sus parejas, recuerdos de infancia pero también vivencias del ahora, durante la videollamada recibieron también una placa conmemorativa por su participación en la que se considera como la videollamada más longeva del mundo, y en la que el fundador de Maximiliana quiso igualmente poner en valor a las personas mayores con la lectura del poema Manos con historia de Gervasio Melgar.


