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El calzado minimalista y sus ventajas, ¿cuál es su función?

Rosa María Torres

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 13 de noviembre de 2019

3 minutos

Este tipo de calzado tiene muchos beneficios para la salud de nuestros pies

Pies descalzos, sensación similar al calzado minimalista (bigstock)

¿Sabías que el ser humano está diseñado para andar descalzo? De hecho, los expertos recomiendan caminar a pie limpio en torno a una media hora al día. Dado que nuestros pies son el principal sustento de nuestro cuerpo, debemos prestar mayor atención a su cuidado y la mejor forma de hacerlo es recurrir a un calzado de buena calidad que no suponga un obstáculo para los 25 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, ligamentos y tendones que los conforman.

En este sentido, según la Asocición Española de Fisioterapeutas (@aefisio), las zapatillas minimalistas se está poniendo de moda entre los corredores por sus beneficios a la hora de prevenir lesiones y mejorar el rendimiento deportivo. También son conocidos como Barefoot que es un término inglés que significa 'descalzo'.

Pero, ¿qué es exactamente? Hablamos de un calzado que interfiere minimamente en los movimientos naturales del pie al no tener el soporte artificial de unas zapatillas convencionales. A la hora de elegirlo, cuánto más ligero, mejor.

Asimismo, debe ser flexible con el objetivo de dejar al pie moverse y flexionarse libremente. También tiene que gozar de mucha estabilidad y comodidad. La inclinación de la suela debe ser casi plana (es decir, la diferencia entre el talón y los dedos ha de ser mínima). Por otra parte tienen que tener una gran amplitud en la puntera para que los dedos no estén aprisionados. Además de tener una gran sensibilidad con respeto del suelo.

Calzado minimalista

¿Por qué usar calzado minimalista?

Llevamos calzados unos pocos miles de años. Los primeros zapatos eran minimalistas porque eran suelas de cuero atadas con cuerdas con la única función de cubrir el pie. Por su parte, hace pocas decenas de años nacieron los calzados amortiguados. Aunque, a priori, el calzado que presenta amortiguador puede ser más cómodo, no es tan sano para la salud de nuestro pie. Además, los zapatos con talón elevado acortan el tendón de Aquiles, el más fuerte y grueso del cuerpo, y llevan el peso del cuerpo hacia los dedos provocando una carga hacía la pelvis, las lumbares y el cuello.

Ventajas de utilizar calzado minimalista

  • Menos gasto energético al ser más ligero
  • Menos rozaduras, fricciones y presiones
  • Mayor fortalecimiento del pie y la pierna
  • A diferencia de las zapatillas con amortiguadores, al no tener tantas plantillas ni refuerzos, es más fácil no girar el pie ante un contratiempo y evitar lesiones.

Sin embargo, adaptarse al calzado minimalista es complicado. La primera vez que calzas un par de zapatillas sin amortiguadores pueden sentir como si tu cuerpo rebotara. Esto tiene una explicación. Como estamos acostumbrados desde pequeños a calzar zapatos convencionales con tacón, a modo de amortiguador, aprendemos a andar de manera incorrecta y necesitamos un periodo de adaptación.

Calzado minimalista (bigstock)

Cómo integrar este tipo de calzado a tu rutina

Al tratarse de un calzado especial, o al menos al que no están acostumbrados nuestros pies, los expertos recomiendan aprender a utilizarlos antes de sacarles el máximo partido. Es decir, debes superar un periodo de adaptación para aprovechar todas sus ventajas.

En este sentido, el objetivo principal es conseguir que las partes del cuerpo que participan en la pisada se fortalezcan y adquieran una "educación" distinta a la que ya tenían. Por ejemplo, debes empezar a pisar con la parte delantera del pie en lugar de con el talón. Una costumbre muy arraigada que puede resultar muy complicada de corregir, sobre todo si ya eres un corredor experimentado.

Pero no sufras, pues este es un proceso que debes ir superando de manera progresiva. Para hacer que tus pies se acostumbren a este nuevo calzado, puedes empezar dividiendo tu entrenamiento en dos tandas: la primera con tus zapatillas habituales y la segunda con el calzado minimalista. Eso sí, las primeras semanas intenta que este último turno no iguale en intensidad al primero.

Además, como ya hemos visto, es muy importante que los músculos de tus pies se vean fortalecidos. Puedes trabajar en ello desde casa andando descalzo siempre que sea posible, haciendo estiramentos que se centren principalmente en los gemelos y los isquiotibiales y, por supuesto, escogiendo el calzado adecuado cuando salgas de casa a trabajar, a cenar con los amigos o a hacer la compra.

No todo son ventajas

  • Al tener mayor sensibilidad al tacto del suelo, en los terrenos con piedras o poco firmes se sienten más molestias en el pie.
  • Hasta que te adaptas a su correcto uso, hay más posibilidad de ampollas y lesiones.
  • Si no cumples ese periodo de adaptación, es muy probable que tu musculatura sufra alguna sobrecarga.
  • Además, si estás acostumbrado a correr a gran velocidad, el calzado minimalista puede no ser un buen aliado, pues el impacto contra el asfalto es mayor y tus pies estarán más desprotegidos. Por lo tanto, en este caso concreto, lo más recomendable puede ser recuperar tus antiguas zapatillas.

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