Reducir el aislamiento social protege el cerebro en la vejez
Facilitar la interacción social regular debería ser una prioridad de salud pública
La nueva amenaza silenciosa: sordera más soledad impulsan el deterioro cognitivo
Las personas que sufren soledad no deseada visitan con más frecuencia al médico de cabecera
La suposición de que el aislamiento social conduce a la soledad ha significado que la investigación a menudo los considera conjuntamente o incluso los utiliza indistintamente. Como se reconoce en un estudio de Population Health debemos caracterizar las formas compartidas y únicas en que el aislamiento social y la soledad influyen en la salud y el bienestar.
De hecho, la elaboración de intervenciones eficaces depende de la comprensión de:
- Los factores de riesgo subyacentes tanto para el aislamiento social como para la soledad.
- Por qué la soledad es un mecanismo que conecta el aislamiento con una función cognitiva deficiente.
- Los factores modificables que podrían alterar el vínculo entre el aislamiento y la función cognitiva.
- Las subpoblaciones con mayor riesgo.
Medida objetiva
El aislamiento social es la medida objetiva del grado en que un individuo está aislado de otros seres humanos. Por ejemplo, el aislamiento social se ha medido como un índice que incluye todos o algunos de los siguientes: estado de pareja, composición del hogar, tamaño de la red social, frecuencia de contacto con familiares y/o amigos, situación laboral, participación religiosa y participación en actividades sociales.
Estudios previos han indicado asociaciones entre el aislamiento social, la soledad y la salud. Un metaanálisis de 70 estudios de prospectivos de 'Perspectives on Psychological Science' con casi 3,5 millones de participantes en Europa, Asia y América del Norte muestra aproximadamente un 30 % más de riesgo de mortalidad temprana (incluso excluyendo suicidios y accidentes) para aquellos objetivamente aislados socialmente y/o subjetivamente solitarios, incluso después de tener en cuenta la edad, el sexo y el estado de salud inicial. Además, un ensayo de 'Social Psychiatry and Psychiatry' Epidemiology' constata que la soledad conlleva una carga de salud no mortal sustancial; se asocia con un menor bienestar subjetivo, multimorbilidad y visitas médicas más frecuentes
Nuevas evidencias
Una nueva investigación de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido) ha descubierto un efecto causal directo entre el aislamiento social y un deterioro más rápido de la función cognitiva en la edad adulta. El deterioro cognitivo patológico suele estar impulsado por el alzhéimer y otras demencias relacionadas.

El estudio, publicado en 'The Journals of Gerontology, Serie B: Psychological Sciences and Social Sciences', encontró un patrón consistente de mayor aislamiento social que causa un deterioro cognitivo más rápido, independientemente de si las personas se identifican como solitarias o no. El aislamiento social, como hemos dicho antes, se mide objetivamente, por ejemplo, como la sociabilidad, la pertenencia a organizaciones comunitarias y la participación religiosa, mientras que la soledad es un indicador subjetivo de la frecuencia con la que las personas se sienten solas. Si bien el aislamiento social y la soledad suelen considerarse asociados, parecen tener efectos independientes sobre la función cognitiva.
La Escuela de Geografía y Desarrollo Sostenible de St Andrews, junto con investigadores del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania y la Universidad Emory de EE.UU, analizaron datos del estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, examinando 137.653 pruebas de función cognitiva realizadas entre 2004 y 2018 a más de 30.000 personas.
El efecto protector
Descubrieron que reducir el aislamiento social tiene un efecto protector sobre la función cognitiva de todas las subpoblaciones, independientemente del género, la raza, la etnia y el nivel educativo, con sólo diferencias menores entre las categorías sociales.
Ha habido un gran interés en los efectos del aislamiento social y la soledad en la salud, especialmente en adolescentes y adultos mayores. Antes de la Covid-19, aproximadamente una cuarta parte de las personas mayores (de 65 años o más) se identificaban como socialmente aisladas, lo que generó preocupación por sus implicaciones para la salud. Asimismo, la soledad se ha reconocido como un importante problema de salud pública en países de altos ingresos, como EE.UU, el Reino Unido, Suecia, Australia, Alemania y Japón.
Prioridad para la salud pública
En EE.UU., la enfermedad de Alzheimer ya afecta a aproximadamente 6,9 millones de personas, y en el Reino Unido, aproximadamente 1 de cada 11 mayores de 65 años la padece. Sin cura conocida, la prevención es fundamental.
La autora principal del artículo, la Dra. Jo Hale, de la Universidad de St. Andrews, ha afirmado en un comunicado: "Durante las fiestas navideñas, muchos reflexionamos sobre la importancia de estar rodeados de familiares y amigos. Desde las fiestas paganas de invierno hasta los cuentos navideños clásicos, recordamos que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental. Esta investigación demuestra que también es importante para nuestra salud cognitiva. Dado que el alzhéimer es una de las principales causas de muerte en adultos mayores en el Reino Unido y los EE.UU. construir un marco que facilite la interacción social regular, especialmente para quienes no tienen familiares o amigos cerca, debería ser una prioridad de salud pública".



