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Vivimos más pero con más achaques, sobre todo ellas

Patricia Matey

Foto: LongeviQuest

Viernes 2 de enero de 2026

ACTUALIZADO : Viernes 2 de enero de 2026 a las 13:57 H

9 minutos

Un estudio de la Fundación BBVA y el Ivie retrata la calidad de vida en la vejez

Vivimos más pero con más achaques, sobre todo ellas. (LongeviQuest)
Patricia Matey

Foto: LongeviQuest

Viernes 2 de enero de 2026

9 minutos

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Volvemos a ganar en esperanza de vida. El último estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) mostró que los españoles viven de media hasta los 84,01 años, una cifra nunca antes alcanzada. Se trata de un aumento de 10 años en comparación con 1975, un incremento que se refleja especialmente entre los varones, que han pasado de vivir 70,5 años hasta los 81,4.

Estas cifras sitúan a España entre los países con mayor esperanza de vida a nivel europeo, con 2,3 años más que la media de la UE (81,7 años). La sociedad española es una de las más longevas del continente, pero no todo son buenas noticias. A partir de los 65 la calidad de vida se reduce y las personas viven peor que en otros países. Así lo afirma un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que resalta que más de la mitad de los años posteriores a los 65 se viven con “limitaciones funcionales en la salud que implican alguna discapacidad”.

21,7 años más

En él se destaca además que la esperanza de vida a partir de los 65, medida en los años que puede esperar una persona vivir a esa edad, ha mejorado tras el impacto del Covid-19. Los mayores llegan a disfrutar de 21,7 años más cuando llegan a la tercera edad, 1,5 años por encima de la media europea. Sin embargo, la proporción de años vividos con discapacidad se ha incrementado y, pese a tener una mayor longevidad, los últimos años de vida se pasan con limitaciones funcionales.

 

 

"La esperanza de vida al nacer es un indicador fundamental del nivel de salud y desarrollo de una población”, han indicado los autores del estudio. En ese sentido, España se encuentra junto a países como Italia, Suecia (84,1 años) o Luxemburgo (83,5 años). La esperanza de vida ha aumentado tanto para mujeres (86,5 años) como para hombres (81,4 años), una reducción de la brecha de género que se mantiene, no obstante, en 5,1 años de diferencia.

'Limitaciones para valorar la calidad de vida'

Sin embargo, este indicador presenta “limitaciones para valorar la calidad de vida”, especialmente a partir de los 65 años. Para conocer cómo se mantienen los españoles una vez entran en la tercera edad, la Fundación BBVA y el Ivie evalúan el número de años vividos con buena salud, sin limitaciones funcionales ni dependencia. "Es un indicador que combina la cantidad y la calidad de vida y permite valorar de forma más precisa el envejecimiento activo y el bienestar de las personas mayores", explican.

El número total de años vividos a partir de los 65 ha aumentado por igual en ambos sexos, pasando de los 19,2 a los 19,7 años en los hombres y de los 2,3 a los 23,5 en las mujeres. No obstante, aumentan los años que se pasan con limitaciones funcionales: si en 2018, los mayores de 65 vivían de media 9,8 años con discapacidad, en 2023 la cifra se ha elevado hasta los 11,4 años.

Ellas más que ellos 

Son las mujeres quienes padecen más limitaciones con la vejez. De los años que ellas viven a partir de los 65, el 56,6 % se desarrolla con algún tipo de discapacidad o limitación funcional (13,3 de los 23,5 años totales). En los hombres, este porcentaje se reduce al 47,6% de su tiempo, es decir, 9,4 de los 19,7 años de vida. Indistintamente, ambos disfrutan de prácticamente los mismos años sin discapacidad: 10,2 y 10,3, respectivamente.

Así, en España, las personas mayores de 65 años pasan al menos una década con discapacidad, lo que representa el 47,5% de su esperanza de vida a esa edad. Este porcentaje es superior al promedio de la UE, donde el 46,5% de los años vividos después de los 65 se disfrutan sin limitaciones funcionales (9,4 años). "El desafío no es solo vivir más, sino vivir mejor", indican desde la Fundación BBVA, que pide adoptar "estrategias de prevención sanitaria y promoción de estilos de vida saludables, impulsando programas de envejecimiento activo y fortaleciendo los sistemas de atención sociosanitaria y de cuidados de larga duración".

La valoración de los expertos 

Para Ignasi Coll-Rolduà, "estos datos del informe confirman la importancia del nivel económico en relación a un envejecimiento óptimo. Los países con mayor PIB per cápita y que invierten en programas de prevención que favorecen un envejecimiento activo y saludable garantizan que la discapacidad aparece más tardíamente, que suele incluir programas tanto del ámbito de la salud como social, como son las ayudas a la dependencia o todo lo relacionado con la socialización que combate la soledad no deseada. Ello es exportable a nivel minoritario al concepto "dime tu código postal y te diré cómo envejecerás".

De la misma opinión se muestra el Dr. Fernando Serrano Pérez, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Quirónsalud Sur de Alcorcón y director de la Escuela de Ejercicio Físico y Salud Santa Gema de Madrid, detalla "algunos aspectos generales interesantes en cuanto a longevidad del estudio que probablemente requieran de análisis más detallados para extraer conclusiones. Deberíamos invertir en crear un universo inspirador donde todos los actores estén comprometidos a realizar acciones que, realmente, aporten valor". Y apunta: 

  • Los responsables sanitarios: incidir, de forma inequívoca, en la promoción de la salud. 
  • Los ciudadanos: no debemos ser elementos pasivos sino tomar parte activa en los procesos de salud y de enfermedad. Estar en una condición psico-física que nos guste, con el paso de los años, requiere un pequeño vasallaje; dedicar un rato de cada uno de los nuestros días a nosotros.

 

Dos sénior haciendo ejercicio.  (Bigstock)

 

Y plantea estas reflexiones de por qué cree que los españoles viven más, pero con más achaques

  1. Que la longevidad en nuestro país sea alta es, sin ningún género de duda, algo a poner en nuestro haber.
  2. Unas buenas condiciones medioambientales (estar entre el desierto y los hielos) nos permiten vivir en un buen entorno y tener acceso a buenos nutrientes. Conviene recordar que hay quórum en cuanto a los aspectos claves en la longevidad: la genética, la nutrición y la actividad física
  3. Hemos heredado un excelente Sistema Nacional de Salud que nos ha permitido ser referentes en formación de médicos especialistas, mortalidad perinatal, enfermedades coronarias y trasplantes entre otras cuestiones sanitarias. Es decir, en la resolución de problemas agudos sanitarios, somos una potencia. Los problemas crónicos y de mantenimiento funcional a los que nos enfrentamos requieren, probablemente, otro abordaje.
  4. Lamentablemente a nivel de educación no estamos a la misma altura. La educación determina el devenir de los ciudadanos, sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la salud.

Para el especialista el hecho de que las mujeres sean las más afectadas por los achaques da lugar a otras reflexiones: "Los hombres viven menos que las mujeres en todos los países del mundo, tradicionalmente se explica por una conjunción de cuestiones protectoras genéticas, hormonales, conductuales y de estilo de vida hacia las mujeres. Los mayores achaques en las mujeres en edades avanzadas probablemente se deban en gran medida a cuestiones socioculturales. También por la disminución de niveles de hormonas que en otro momento jugaron un papel protector", recuerda el experto.

La 'vacuna antifragilidad'

En cuanto al papel que pueden jugar los médicos de familia y los especialistas para que los mayores afectados recuperen una mejor salud recuerda que "los médicos de familia y los especialistas jugamos un papel capital. La labor de educación, en la que claramente no somos una potencia, nos toca abordarla a nosotros. Tenemos el privilegio de tener delante de nosotros, sin interferencia alguna, durante unos minutos, a congéneres que tienen un problema. Y todos sabemos que es capital su participación activa. Parece que ahí, más allá de llamativas tecnologías, es donde nos jugamos el partido.

Y finalmente determina: "La práctica diaria de ejercicio físico nos permite mantener y mejorar nuestra capacidad funcional. El ejercicio físico es, probablemente, la vacuna antifragilidad. Y tenemos el reto, vacunar a 10 millones de personas mayores de 65 años que tenemos en nuestro país".

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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