Longevidad saludable

Dr. Vaquero: "Los esfuerzos deben dirigirse a transformar años extra en años con autonomía"

Patricia Matey

Foto: Bigstock

Lunes 19 de enero de 2026

12 minutos

El Dr. Vaquero Cruzado, de la Fundació Hospitalàries Sant Boi, nos habla de longevidad saludable

Dr. Vaquero: "Los esfuerzos deben dirigirse a transformar años extra en años con autonomía" (Bigstock)
Patricia Matey

Foto: Bigstock

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Ha sido recientemente cuando hemos tenido la oportunidad de contar con el WeMind International Forum 2025, organizado por el WeMind Cluster, que convirtió el World Trade Center Barcelona en el gran espacio europeo de debate sobre salud mental, longevidad y neurociencia. Durante dos días, el foro acogió a más de 80 ponentes internacionales, 120 empresas y start-ups y 20 instituciones patrocinadoras, consolidándose como uno de los encuentros más relevantes del sur de Europa en el ámbito del bienestar global.

El evento reunió a cientos de profesionales, investigadores y periodistas especializados que abordan temas como: inteligencia artificial, robótica aplicada, MindSyst y el uso del espacio de datos en salud mental y neurociencias, un pueblo residencial con tiendas y cines diseñado para personas con demencia, un laboratorio vivencial sobre cómo la neuromodulación puede aplicarse a la arquitectura y a los nuevos modelos de vivienda para personas mayores, o la Brain Transition Economy, un concepto creciente que reclama nuevos modelos económicos centrados en uno de los mayores retos demográficos actuales.

Hemos hablado con el Dr. Jesús Vaquero Cruzado, Director del Área de Atención Intermedia de la Fundació Hospitalàries Sant Boi, sobre este gran evento, longevidad y sobre cómo lograr un envejecimiento saludable 

PREGUNTA.- ¿Qué hemos aprendido en WeMind Cluster estos días?

RESPUESTA.- En WeMind International Forum en su segunda edición (foro internacional sobre salud mental, longevidad, neurociencias e innovación) las sesiones recientes han subrayado dos líneas claras: la integración de tecnologías (realidad virtual, espacios que cuidan,…) para intervención y acompañamiento, y la necesidad de modelos asistenciales que pongan la salud mental en el centro del envejecimiento (prevención del aislamiento, detección temprana y rehabilitación psicosocial). También se ha enfatizado la investigación con proyectos piloto en rehabilitación cognitiva y en intervenciones psicosociales apoyadas por tecnología. 

P.- ¿Hacia dónde camina la investigación en longevidad?

R.- Hasta hace no mucho tiempo, la investigación estaba centrada en alargar la vida, pero ahora el punto más importante es la calidad de vida de estos años que la ciencia ha conseguido recuperar. Para ello, es muy importante la realización de intervenciones poblacionales y sociales: potenciar entornos que permitan actividad física, conexión social, control de factores cardiovasculares y educación a lo largo de la vida. La combinación “biológico + social” es la dirección dominante actualmente. 

 

Dr. Vaquero durante el encuentro MindCluster

Dr. Vaquero Cruzado

 

P.- Vivimos más, pero ¿vivimos mejor?

R.- En general vivimos más, pero no siempre mejor: la ganancia en años no siempre equivale a años en buena salud. España tiene esperanza de vida alta, de hecho tenemos unas de las zonas geográficas del mundo con más personas centenarias, pero los años vividos con buena salud son claramente menos que los años totales vividos. Por eso, la prioridad es reducir fragilidad, discapacidad y sufrimiento añadidos. Los esfuerzos deben dirigirse a transformar años “extra” en años con autonomía, participación social y bienestar mental. 

P.- ¿Qué sabemos hasta ahora de lo que sí funciona para tener un envejecimiento saludable?

R.- Lo que tiene evidencia consistente, son los siguientes puntos:

  • Actividad física regular (aeróbica + fuerza): reduce mortalidad, preserva función y reduce fragilidad.
  • Dieta equilibrada (patrón mediterráneo/alta en frutas, verduras, aceite de oliva, pescado): asociada a menor riesgo cardiovascular y mejor función cognitiva.
  • Control de factores cardiovasculares (hipertensión, diabetes, colesterol, tabaquismo): reduce riesgo de demencia vascular y múltiples enfermedades.
  • Estimulación cognitiva y formación continua (aprendizaje, ocupaciones cognitivamente ricas).
  • Relaciones sociales y participación: menor riesgo de depresión, demencia y mortalidad.
  • Detección y tratamiento de pérdida sensorial (audición/visión): corregir pérdidas sensoriales reduce el riesgo de declive cognitivo.
  • Sueño de calidad y manejo del estrés.

Estas intervenciones funcionan mejor cuando se integran (programas multicomponente) y se aplican a lo largo de la vida. 

P.- Salud mental y longevidad: ¿cómo interactúan y cómo preservarla?

R.- La salud mental influye en la longevidad saludable por vías directas (estrés crónico, inflamación, conducta de riesgo) y por vías indirectas (aislamiento social, menor adhesión a tratamientos, inactividad). La depresión, la soledad y el aislamiento aumentan el riesgo de deterioro cognitivo, enfermedad vascular y mortalidad. Estas son unas pautas prácticas para preservarla: 

  • Prevención y detección temprana: cribado de depresión y riesgo de aislamiento en Atención Primaria.
  • Promover conexiones sociales: programas comunitarios, voluntariado, grupos intergeneracionales.
  • Intervenciones psicológicas adaptadas: terapia cognitivo-conductual para mayores, intervenciones breves focales, tácticas psicoeducativas para cuidador/familiar.
  • Estimulación cognitiva combinada con actividad física: mejores resultados que cada intervención sola.
  • Cuidar del sueño, del dolor y de las pérdidas sensoriales (a menudo reversibles). 

Desde el área de Atención Intermedia de Fundación Hospitalarias Sant Boi, socios de WeMind Cluster, consideramos que son de vital importancia que existan centros donde poder atender a pacientes mayores con deterioro cognitivo o enfermedad de salud mental, en unidades específicas y fuera de los hospitales de agudos, dado que requiere un abordaje específico para una atención integral de la persona con estas necesidades, en un entorno seguro. 

P.- ¿Están las sociedades médicas españolas preparadas para el envejecimiento?

R.- Hay conciencia y guías sobre envejecimiento saludable y prevención de fragilidad, y proyectos piloto en muchas comunidades autónomas; sin embargo, los informes oficiales señalan tensiones estructurales (recursos, atención primaria sobrecargada, necesidad de integración sociosanitaria) que limitan una respuesta óptima. En este sentido, la labor del clúster de salud mental ejerce una labor fundamental, integrando la acción de muchos actores y estableciendo sinergias que mejoren la calidad de vida de esta población. 

P.- ¿Qué apoyos debe recibir un/a familiar cuidador/a de una persona dependiente?

R.- En primer lugar, me parece que es fundamental un apoyo a nivel de formación y educación práctica (manejo de movilizaciones, control de medicación, signos de descompensación), ya que, igual que nadie sabe cuidar a un bebé pero se les acompaña, en el caso de la atención de una persona dependiente, hay cuestiones básicas que tienen que aprenderse para unos cuidados de calidad. En esta misma línea, tener apoyo psicológico y grupos donde compartir la situación es fundamental para poder brindar esta atención. En segundo lugar, tener conocimiento y ayudas para poder acceder a servicios como teleasistencia o centros de día, así como acceder a unidades donde poder realizar estancias temporales. Un tercer punto es disponer de asesoramiento socioeconómico (trámites, prestaciones, adaptaciones en el hogar) y acceso a profesionales de referencia (enfermería comunitaria, trabajo social, unidades de soporte a domicilio). Invertir en estos apoyos reduce hospitalizaciones, mejora la calidad de vida del cuidador y del paciente, y es coste-efectivo a medio plazo.

P.- ¿Qué papel está jugando la IA y la asistencia robótica en el cuidado de mayores?

R.- La IA y la robótica están entrando en varios frentes: telemonitorización para detección temprana de caídas o cambios en patrones, y herramientas de apoyo clínico (triage, análisis de datos). Hay prototipos y algunos productos comerciales prometedores (p. ej. robots de compañía), pero deben evaluarse por usabilidad, accesibilidad, ética y eficacia real en ensayos controlados. No sustituyen el cuidado humano, pero pueden potenciarlo si se usan con criterios clínicos y éticos. 

P.- ¿Qué debemos hacer para preservar la buena función cognitiva?

R.- Como comentábamos previamente, es importante una estrategia multifactorial:

  • Control vascular (TA, glucemia, lípidos, dejar de fumar).
  • Actividad física regular (150 min/sem de actividad moderada + ejercicios de fuerza).
  • Dieta saludable (mediterránea / cardiosaludable).
  • Estimulación cognitiva (programas estructurados, aprendizaje continuo).
  • Tratar pérdidas sensoriales (audífonos, corrección visual).
  • Sueño y manejo del estrés.
  • Estimular la vida social y el propósito (voluntariado, roles significativos).
  • Control de polifarmacia: revisar fármacos que afecten a la cognición.

P.- ¿Desde qué edad debemos empezar a cuidarnos y cómo deberían de ser estos cuidados?

Desde la juventud y la mediana edad: muchos riesgos para el envejecimiento saludable se modelan en la infancia, juventud y sobre todo en la mediana edad (p. ej. hipertensión no tratada en 40–60 años). Recomendación práctica:

  • Juventud (20–40): evitar el tabaquismo, iniciar actividad física, educación y hábitos alimentarios.
  • Mediana edad (40–65): control estricto de factores cardiovasculares, manejo del estrés, detección de problemas auditivos/visuales, inicio de hábitos cognitivos.
  • Tercera edad (>65): enfoque en movilidad, prevención de caídas, detección precoz de fragilidad, adaptación ambiental y mantenimiento social.

Los cuidados deben ser proactivos, preventivos y multidimensionales (físico, cognitivo, social, emocional y espiritual), con enfoque en reducir desigualdades y facilitar entornos favorables.

Para terminar, me gustaría recalcar la importancia que tiene el sentido de la vida, en sentido de trascendencia y la espiritualidad. Para ello, se publicó en la prestigiosa revista Alzheimer’s & Dementia una revisión del seguimiento de 678 monjas de una congregación católica estadounidense, que integra tres décadas de investigación sobre envejecimiento y demencia, y que refuerza varias conclusiones esenciales. En primer lugar, confirma que las capacidades cognitivas desarrolladas en la juventud —especialmente el lenguaje complejo, la educación y la riqueza intelectual— predicen sólidamente la salud cognitiva en edades avanzadas. Esto apoya el concepto de reserva cognitiva, entendido como la capacidad del cerebro para mantener un buen funcionamiento incluso cuando existen lesiones neuropatológicas propias del alzhéimer o del envejecimiento.

El análisis longitudinal también subraya que muchas personas pueden acumular una notable carga de patología cerebral sin mostrar deterioro clínico, lo que destaca la importancia de los factores de resiliencia. Entre ellos, la revisión señala tres dimensiones clave: la actividad intelectual, la vida social activa y la estabilidad emocional. En el caso de las monjas, estas dimensiones se potenciaban mutuamente en un entorno comunitario estructurado, con rutinas saludables y apoyo social continuado.

Un elemento que adquiere especial relevancia en esta revisión —y que se ha hecho más explícito en los análisis recientes— es el papel del sentido de vida, la trascendencia y la orientación a un propósito. La vida conventual proporciona un marco de significado estable, un proyecto vital compartido y una percepción profunda de coherencia existencial. Estos factores, tradicionalmente difíciles de medir, parecen contribuir a la resiliencia mental y emocional, y podrían facilitar una respuesta cerebral más adaptativa frente al envejecimiento. Vivir con propósito y trascendencia no solo influye en el bienestar psicológico, sino que puede modular conductas, estilos de vida y redes sociales que impactan directamente en la salud cognitiva.

La revisión concluye que el envejecimiento saludable es un fenómeno multidimensional. Además de la biología cerebral, intervienen la educación, la actividad cognitiva, las relaciones humanas, el estilo de vida y —cada vez con mayor evidencia— la percepción de sentido, que actúa como una fuerza integradora capaz de sostener la salud mental y favorecer la longevidad funcional.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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