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Temor a que la flexibilización de ERTEs sea un coladero de despidos y afecte al talento sénior

Pepa Montero

Foto: EUROPA PRESS

Lunes 23 de marzo de 2020

6 minutos

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Temor a que los ERTEs sean un coladero de despidos y afecten al talento sénior

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Una de las medidas estrella del Real Decreto de medidas económicas del Gobierno de Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) para paliar el impacto económico y social del coronavirus es agilizar los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTEs), exonerando del pago de las cotizaciones a las empresas (las de menos de 50 trabajadores no pagarán nada, y el resto abonarán un 25%), siempre que se comprometan a mantener el empleo durante al menos seis meses. Pueden solicitar la suspensión temporal de empleo para toda o parte de su plantilla, o plantear reducciones de jornada. La meta, según Sánchez, es evitar que haya despidos masivos. 

Sin embargo, tanto fuentes sindicales como economistas y expertos en legislación laboral temen que estos ERTEs "por fuerza mayor" sirvan de coladero para que muchas empresas intenten adelgazar sus plantillas, y que la pérdida de puestos de trabajo acabe afectando en gran medida a los trabajadores mayores, ya que el talento sénior (más experimentado y con mayores sueldos) es el más perjudicado cuando se llevan a cabo ERES y planes de bajas incentivadas en bancos y grandes empresas.

 

Reunión técnica del coronavirus presidida por Pedro Sánchez
Reunión técnica del coronavirus presidida por Pedro Sánchez.
 

"Para que las medidas de apoyo a los ERTEs sean efectivas, deberían haberse acompañado de medidas que supusieran la suspensión, durante este mismo período, de todos los despidos por motivos económicos o productivos, así como de la cancelación anticipada de los contratos temporales", advierte Anatolio Díez, secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT (UJP-UGT @UJP_UGT). Prohibir los despidos es lo que han hecho, por ejemplo, Italia y Dinamarca, pero no España.

"A pesar de que se ofrezca a las empresas incentivos económicos, pueden preferir la cancelación definitiva de los contratos", teme Díez, para quien el problema puede surgir si un empresario pide un primer ERTE y, al cabo de unos meses, pretende renovarlo en las mismas condiciones o bien pactar un nuevo ERTE. "En este último caso, sí se abre la opción de que las empresas pongan los despidos encima de la mesa". ¿Esto podría afectar sobre todo a los empleados mayores? Según el secretario general de UJP-UGT, "eso no lo sabremos con certeza hasta que no conozcamos las cifras y condiciones de los ERTEs aprobados, pero es innegable que habrá empresas que quieran aprovechar esta situación para desprenderse de personal y que, si esto no se controla, será una sangría de despidos". 

 

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Fuente: UGT
 
 

El miedo a que los ERTEs desemboquen en despidos masivos es también reconocido por Emilio José González, profesor de  la Universidad Pontificia Comillas, Icade (@UCOMILLAS). “La empresa siempre podría alegar que, como consecuencia de la crisis, no se puede reincorporar al 100% de la plantilla”, lo que podría acabar siendo un modo de reducirla. Por eso, "la medida de eximir de cotizaciones sociales a las empresas que opten por llevar a cabo ERTEs, en vez de realizar despidos, deben ser bienvenidas". 

El economista Javier Santacruz (@santacruz_s_a) considera que, en este momento de gran incertidumbre y crisis, "no sería lógico que las empresas pensaran en aprovechar los ERTEs por fuerza mayor para desprenderse de los empleados sénior”, aunque en algunos casos aislados pudiera suceder. A la Administración le toca extremar la vigilancia para impedirlo, en opinión de Santacruz. "Los expedientes temporales tienen que estar aprobados por la Inspección de Trabajo, y van a ser muy estrictos, dado que conllevan que la Seguridad Social renuncie al pago de cotizaciones”, explica.

Posibilidad real: de un ERTE a otro ERTE, o incluso a un ERE

Precisamente para vigilar la necesidad del ERTE, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) acaba de crear una unidad de gestión específica para coordinar y unificar criterios en los informes que debe realizar para los expedientes de regulación temporal de empleo. 

Los asesores laborales ya están recibiendo consultas de empresarios preguntándoles por la posibilidad de hacer un ERTE, por ejemplo durante 3-6 meses y luego recuperar a la plantilla de forma progresiva en el tiempo, "incluso algunos están indagando si sería posible no reintegrar a todos los empleados hasta 2021", afirma Roberto Pereira, presidente de Economistas Asesores Laborales del Consejo General de Economistas, EAL-CGE (@EconomistasOrg). Este experto advierte de que hay que hacer una distinción entre los ERTES que se presentarán por causa de fuerza mayor y los que se solicitarán por causas económicas. "Yo sospecho que en estos últimos, los ERTEs por causas económicas, puede haber tendencia hacia el fraude o el uso indebido del expediente para tratar de resolver problemas de empleo y ajustes de plantillas, que nada tienen que ver con la crisis actual del coronavirus".

 

Con la legislación actual, una empresa puede presentar un ERTE por tres meses y luego, si ve que lo sigue teniendo difícil (por su nicho de negocio, porque su sector haya salido especialmente golpeado...),  puede solicitar una ampliación del primer ERTE (justificando su necesidad), y lo normal es que la autoridad laboral se lo prorrogue. 

Pau Monserrat (@pmonserrat), profesor de Economía Financiera de la UIB y economista de Enfintech (@Enfintech_com), tiene claro que “veremos numerosos ERTEs que acabarán siendo convertidos en despidos definitivos, no solo por el parón económico actual debido al coronavirus, sino porque hace meses que las empresas venían anticipando un adelgazamiento de sus plantillas por la anunciada desaceleración económica”. Para este economista, es evidente que habrá empresas, sobre todo las grandes, que intentarán aprovechar las ayudas de estos ERTEs para adelgazar más su plantilla y, cuando el coronavirus pase, no volver a la situación inicial sino con menos empleo".

Del mismo modo, Patricia Suárez (@WonderWomanPSR), presidenta de la asociación de usuarios financieros ASUFIN, insta a las Administraciones a vigilar que el ERTE no se convierta en ERE. Suárez considera fundamental la agilización en la tramitación de los ERTEs, "si bien esperamos que sean supervisados con celo por parte de las administraciones para que no desemboquen en despidos injustificados".

Un ERTE implica reserva del empleo, pero siempre hay trampas

Tal y como recuerda el economista José Antonio Herce (@_Herce), los ERTEs son suspensiones temporales de empleo con reserva del puesto de trabajo, y en ese sentido se blinda al trabajador contra la tentación de realizar despidos fraudulentos. Ahora bien, dicho esto, "podría darse el caso de que un autónomo o una micropyme que tenga 5 -10 empleados, incluso una gran empresa, los incluya en un ERTE ahora y luego más adelante los intente despedir". En ese supuesto, si una vez transcurrido el plazo del ERTE la empresa no lo renovara o no quisiera/pudiera reincorporar al trabajador, eso se convertiría, o bien en un despido por liquidación de la empresa, o se iría a un procedimiento por despido improcedente a efectos de indemnización.

Robert Gutiérrez, portavoz de Lefebvre (@Lefebvre_ES), la editorial líder en España en información jurídica, no descarta que la flexibilización y agilización de los ERTEs aprobados por la emergencia del coronavirus pueda traducirse más adelante en despidos, pero considera que en principio la norma aprobada desincentiva tales prácticas. “Mientras dure el ERTE las empresas no pagarán Seguridad Social (en un contexto normal, durante un ERTE sí que se sigue cotizando por la parte de jornada no trabajada), pero para ello deben mantener el empleo durante el plazo de seis meses desde la fecha de reanudación de la actividad. Por tanto, si quieren acogerse a esta exoneración, no podrán realizar despidos”.

Se cobra el paro, retroactivo, desde el primer día de ERTE

La empresa puede solicitar dos tipos de medidas:

1.-Suspensión de los contratos: suspender temporalmente los contratos de algunos o de todos sus trabajadores. Por cada día no trabajado deberá descontar los días no trabajados y la parte proporcional de días de descanso semanal. Durante la suspensión el trabajador no devenga pagas extras ni vacaciones. La empresa está obligada a mantener al trabajador dado de alta en la Seguridad Social. Y si el ERTE es por fuerza mayor, la Seguridad Social exonerará a las empresas de pagar las cotizaciones (el 100% si tiene menos de 50 empledos, y el 75% si tiene más).

2.-ERTE de reducción de jornada: se reduce la jornada, en vez de suspender los contratos. El salario del trabajador se reduce en la misma proporción en que se reduce la jornada. También se reducen, en la misma proporción, las pagas extras, pero el cómputo de las vacaciones no se ve afectado. En cuanto a la cotización, la empresa está obligada a mantener al trabajador dado de alta en la Seguridad Social. 

 

Cuantía prestación por ERTE (Lefebvre)
Fuente: Lefebvre

 

Mientras dure el ERTE, los trabajadores tienen derecho a cobrar el paro, aunque no hayan cotizado los 360 días exigidos para acceder a esta prestación. La base reguladora de la prestación por desempleo será el promedio de la base de cotización del trabajador en los últimos 180 días.

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