Gastronomía

¿Cuánto tiempo dura en buen estado el café hecho en la cafetera?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 14 de marzo de 2020

3 minutos

Recién preparado es una delicia pero ¿podría ser malo para la salud tomar el del día anterior?

Cuánto tiempo dura el café en buen estado

Los amantes de esta bebida con propiedades estimulantes, una de las más consumidas en el mundo y en España, saben que no hay nada como saborear un buen café recién hecho y si además se hace con un grano de calidad molido al instante, cada sorbo puede ser una verdadera experiencia para sibaritas.

Dicho así, suena de lo más apetecible, pero a la hora de preparalo no siempre es fácil acertar con la cantidad justa de café, por lo que, guardar el que sobra, para tomarlo en otro momento, es práctica común. Además, son muchos los que prefieren levantarse y que ya esté hecho, listo para el desayuno.

cuánto dura en buen estado el café

Cada hora cuenta

No es sencillo dar una respuesta exacta a la pregunta de cuánto dura el café hecho, porque al igual que cada uno tiene su manera 'secreta' de prepararlo, también hay teorías de lo más variadas sobre cuánto aguanta en buen estado.

La idea general mayoritariamente aceptada es que está en su punto óptimo para el consumo recién hecho o en un periodo no superior a una o dos horas. Hay que tener en cuenta que, una vez molido y en contacto con el agua para el necesario filtrado, las distintas sustancias que contiene el grano: proteínas, lípidos y alcaloides, principalmente cafeína, por las distintas reacciones químicas que tienen lugar, llegarán al agua para dar cuerpo a esta bebida. En ese tiempo de filtrado, el café ‘despliega’ todas sus propiedades organolépticas, esas que definen su aroma y su sabor. Inevitablemente, el paso del tiempo hará que poco a poco, el particular aroma vaya desapareciendo y, además, el contacto con el aire hará que el proceso de oxidación de la cafeína continue lentamente.

¿Se puede llegar a ‘poner malo’?

Sobre todo si hablamos del desayuno, es muy normal aprovechar el que quedó en la cafetera el día anterior. No hay estudios que indiquen que este hábito frecuente pueda resultar de algún modo perjudicial. Por supuesto, si por motivos de salud, tu médico indica que no debes tomar café, deberás prescindir de él tanto si está recién hecho como si es el que sobró ayer.

De un día para otro el café, por normal general, no estará malo, pero su aroma y sabor dejarán mucho que desear. Aun así, a la hora de guardar esta bebida ya hecha para tomarla a la mañana siguiente, es importante guardarla en un recipiente cerrado, preferiblemente en un termo, no solo para intentar mantener sus propiedades, sino también para evitar que puedan caer en la bebida partículas de todo tipo, desde polvo, hasta cualquier minúsculo resto de comida que caiga accidentalmente mientras preparas una receta en la cocina. Un recipiente hermético favorecerá una mejor conservación y evitará cualquier tipo de contaminación cruzada.

Como idea general, guardar el café por más de dos días no es aconsejable no solo como medida de precaución, sino porque probablemente el sabor, ligeramente amargo, propio de esta bebida se irá acentuando a medida que pasen los días. Dependiendo de la variedad del grano, puede llegar a resultar realmente fuerte y hasta desagradable al paladar.

El sentido común hará que identifiques fácilmente si el café reúne las suficientes garantías para tomarlo con total seguridad. Un olor extraño o una tonalidad anormal son pistas suficientes para optar por desecharlo.

la duranción del café en buen estado es limitada

¿Y si lo conservo en la nevera?

Como ocurre con casi todos los alimentos, el café también mantendrá por más tiempo sus características inalterables guardado en el frigorífico (2 – 3 días), pero cualquier experto cafetero te dirá que el problema está en volver a calentarlo, porque ese cambio brusco de temperaturas frío -calor, sobre todo si se realiza directamente con la ayuda del microondas puede acabar por estropear cualquier atisbo de buen sabor.

En este supuesto, tienes ideas para aprovechar el café sin tener que recalentarlo. En el clásico café frappé, con hielo picado, en postres fríos, por ejemplo acompañando un helado de menta y chocolate o en originales batidos, como puede ser uno a base de frutos del bosque con sirope de fresa y un toque de café, son solo algunas de las posibles opciones. especialmente apetecibles en los meses de verano.

Si eres de los que ‘necesita’ un café de forma inmediata recién levantado y vas a utilizar el que quedó de ayer, a la hora de calentarlo, hazlo preferentemente en un cazo y a fuego ultra lento para evitar que se queme y sepa ‘a rayos’.

En cualquier caso, elige una cafetera que se adapte a tus necesidades, teniendo en cuenta los que sois en casa. Una opción acertada te permitirá disfrutar de un buen café, hecho a diario, calculando bien las cantidades para que sobre solo lo justo.

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