Televisión

‘Vivir para ver’, ‘La España de los Botejara’ y otros míticos programas de Alfredo Amestoy

Mariola Báez

Foto: Álex Cámara / Europa Press

Lunes 23 de marzo de 2020

3 minutos

El estilo crítico y mordaz del periodista vasco rompió moldes en la televisión de los setenta

Alfredo Amestoy

Su tono de voz inconfundible, la expresividad de sus gestos y, ante todo, su particular manera de dirigirse a la audiencia, abordando los temas más diversos, algunos de ellos bastante peliagudos para una época en la que despegaba la democracia, fueron los ingredientes que hicieron de los programas de Alfredo Amestoy algo muy distinto a lo que se había visto hasta entonces en la pequeña pantalla.

Una extensa y variada carrera profesional

Periodista, escritor, guionista y presentador, Alfredo Amestoy ha hecho de todo en el mundo de la comunicación. Nació en Bilbao y estudió periodismo en Madrid y en la Universidad de Navarra. Sus primeros pasos como profesional comienzan a finales de los 50, combinando la prensa escrita con la radio. En las publicaciones de la época, como La Gaceta del Norte o la revista Gran Vía, aparecen sus primeros escritos y en la radio empieza colaborando en distintos programas de la Cadena SER y Radio Madrid.

Amestoy ha puesto su sello personal en cada uno de sus textos escritos a lo largo de los años, independientemente del género periodístico que tocase, desde el humor, en la mítica La Codorniz; hasta los sucesos, en más de un impactante relato para El Caso; sin olvidar sus reportajes para el Diario Pueblo siendo redactor de la agencia Hispannia Press, que fueron portada en más de una ocasión y en una época en la que España estaba inmersa en plena dictadura.

La lista de medios y agencias para las que ha trabajo es extensa. El Noticiero Universal, Gaceta Ilustrada, Fotogramas, la revista Época o Interviú son solo una pequeña muestra de las distintas publicaciones con las que ha colaborado, aportando su talento e ingenio.

El paso a la televisión

Pese a ser un periodista de intensa trayectoria, fue el salto a la televisión lo que hizo que se convirtiese en uno de los presentadores más populares de finales de los sesenta y, especialmente, de los setenta, donde algunos de sus programas batieron todos los índices de audiencia.

Sus primeras apariciones en Televisión Española (@rtve) fueron en programas como Plaza de España, La solución…mañana, La Vida, con el que consiguió un éxito rotundo, o Puerta grande, ya en 1970. Pero probablemente el que supuso su espaldarazo definitivo fue 35 millones de españoles, donde compartía plató con José Antonio Plaza y en el que el sentido crítico de Amestoy a la hora de contar y comentar la compleja actualidad española hizo que el programa lograse cotas máximas de popularidad. Temas cotidianos, centrados principalmente en la defensa de los consumidores, como aquel especial Mirando la peseta, donde se analizaban productos básicos como el agua y el pan, hicieron de los dos presentadores todo una referencia en el mundo de la comunicación.

Después vino Vivir para ver, con un Alfredo Amestoy protagonista absoluto, analizando con audacia, ironía y sentido del humor los temas más variados que pudieran interesar a los españoles, desde el “negocio” de las sepulturas, hasta el progresivo aumento del coste de vida, inasumible para muchos en aquel momento.

Con su flequillo, sus gafas repletas de personalidad y acompañando cada afirmación con la máxima expresividad de sus gestos, Amestoy también consiguió sorprender con otro programa absolutamente innovador: Mi no comprender, donde con mucha gracia intentaba dar respuesta a todo aquello que cualquier extranjero no acababa de entender de nuestro país.

La España de los Botejara, ya en 1978, también resultó impactante para muchos telespectadores de la época por lo novedoso de su formato documental, en una combinación perfecta de realidad, ficción y opinión. Su sintonía y la letra de la canción de cabera son inolvidables.

300 Millones, Mañana será otra década, en referencia a los inicios de los 80, o Visto y no visto fueron también programas de RTVE que contaron con la presencia del periodista. Con la llegada de las televisiones privadas, presentó y colaboró entre otros en Un país de locos o A salto de cama y Misterios sin resolver.

Siempre con nuevos proyectos

A su extensa carrera como periodista “todoterreno”, reconocida por distintos galardones, entre ellos el Premio Ondas en 1985 o la Antena de Oro en el 69 y en el 95, hay que añadir su faceta como escritor. Alfredo Amestoy ha publicado distintos libros. En el cielo no hay Chanel o Últimas voluntades son dos de ellos.

En la actualidad y acercándose a los 80 años, sigue realizando colaboraciones esporádicas y participa activamente en algunas de las asociaciones a las que pertenece, entre ellas Amigos de la Gran Vía de Madrid.

Repasar sus programas de televisión más conocidos supone regresar a una época de cambios, en la que periodistas de su talento contribuyeron a despertar un sentido crítico que quizás había permanecido en letargo durante varias décadas.

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