Viajes

Bussaco, el maravilloso bosque situado al norte de Coimbra en Portugal

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Miércoles 25 de diciembre de 2019

4 minutos

Este paraje silvestre de más de 100 hectáreas guarda bellos ejemplos naturales y arquitectónicos

Bussaco, el maravilloso bosque situado al norte de Coimbra (Portugal)

Nuestro país vecino tiene innumerables atractivos turísticos que le hacen perfecto para una escapada cualquier época del año. Pero Portugal no solo tiene ciudades maravillosas como Oporto o Lisboa o regiones de encanto como el Alentejo portugués o el Algarve. El interior esconde secretos que asombrarían a miles de turistas y uno de ellos es un rincón muy especial que se encuentra al norte de la famosa ciudad universitaria de Coimbra: el bosque de Bussaco.

Un terreno frondoso que pisó hasta el duque de Wellington, cuando se produjeron las luchas contra la invasión napoleónica, y que en su día fueron unas hectáreas regaladas por el Obispo de Coimbra a un grupo de carmelitas españoles. Ellos fueron los que levantaron este bosque donde hoy podemos ver no solo esta maravilla de la naturaleza sino, en su parte más alta, el convento de Santa Cruz y un impresionante palacio real del siglo XIX que ahora es un hotel de lujo y que ha servido de escenario para el rodaje de series y películas. 

Un edificio que destaca en la arquitectura portuguesa gracias a la profusión de detalles inspirados en otros ejemplos como el Monasterio de los Jerónimos y con una amplia variedad de coloridos azulejos, muy propio del país, que recorren los interiores y exteriores del mismo. Una de las partes más bonitas es el jardín de la parte trasera del palacio con divertidas formas creadas por los arbustos. 

Bussaco, el maravilloso bosque situado al norte de Coimbra (Portugal)

Adentrándonos en el bosque

Lo mejor para conocer este lugar, es una obviedad, es darse un paseo por este bosque siguiendo algunas de las rutas y recorridos que lo conforman y donde no solo podremos admirar la belleza del entorno sino también encontraros con los elementos que van salpicando el lugar: desde ermitas de retiro, pasando por pequeñas capillas, fuentes, miradores, escalinatas... 

Como hemos dicho, existen varias rutas señalizadas para conocer todos esos monumentos y el bosque de Bussaco pero, sin duda, una de las más especiales es la ​Vía Sacra que guarda relación con el viacrucis de Jerusalén (se hizo con esa idea de que fuera similar); un camino donde uno podrá resguardarse en rincones cobijados del sol y el calor y donde descubrirás las más de 250 especies arbóreas, muchas de ellas plantadas por aquellos monjes que fueron los primeros moradores de estas tierras.

Estas plantas no solo son autóctonas, sino que también hay variedades exóticas traídas de otras partes del mundo como eucaliptos o secuoyas. Pero, entre toda esta flora, destaca sin duda el cedro de Bussaco plantado hace unos 350 años. Un camino que no llega a los 5 kilómetros de distancia y que puedes terminar descansando en algunas de las habitaciones de un pequeño albergue que se encuentra en las inmediaciones. 

Una de las paradas obligatorias en este bosque es la ruta del Adernal es Fonte Fría: una espectacular cascada de estilo modernista en la que el agua va saltando de nivel en nivel hasta un amplio lago. Desde aquí podemos tomar un sendero que nos lleva hasta una antigua construcción de piedra, la puerta de Siloé

No te pierdas en los alrededores el valle de los helechos que comparte espacio con palmeras directamente traídas de Costa Rica y la conocida como Puerta de Coimbra fechada en el año 1630 y que era la antigua entrada a la villa. 

Atractivos cercanos

Pero la visita a este bosque no termina entre árboles y viejos rincones escondidos entre la maleza de este mágico lugar. Esta sierra alberga algunos encantos turísticos que merece la pena descubrir. Uno de ellos es la localidad de Luso. Esta población da nombre al gentilicio con el que se conoce a los nacidos en este país. Los atractivos de este municipio se centran en su alabada gastronomía (los dulces más típicos llamados cavacas, unas rosquillas gigantes, es una de sus señas de identidad), así como en el uso que se hace el agua de la zona. Así, Luso cuenta con unas conocidas instalaciones termales que destacan por solventar problemas renales. 

No muy lejos tenemos Mealhada, otro de los pueblos de la zona muy conocida también a la hora de comer su famoso cochinillo cocinado a Bairrada

Sin duda, la principal ciudad de la zona es Coimbra a la que merece la pena dedicar un día entero para recorrerla. Así pues, la primera parada como no podía ser de otra manera es la famosa Universidad de Coimbra (@UnivdeCoimbra), la más antigua de habla portuguesa en todo el mundo y que se encuentra cobijada por algunos de los más bellos ejemplos del patrimonio cultural, histórico y artístico de Portugal como el Patio das Escolas, el paraninfo, la capilla de San Miguel o la impresionante Biblioteca Joanina mandada construir por el rey Juan V

Bussaco, el maravilloso bosque situado al norte de Coimbra (Portugal)

Tras nuestro recorrido por este espacio académico, la visita a Coimbra prosigue conociendo uno de los hoteles más románticos del país. La Quinta das Lágrimas es la antigua residencia de recreo real que sirvió como escenario del amor prohibido entre el infante Don Pedro y una de las damas de compañía de su mujer. Precisamente, esta última, en su lecho de muerte mandó que se degollara a la amante de su marido en el jardín de este edificio y así sucedió. Cuando el infante fue proclamado rey como Pedro I lo primero que hizo fue coronar a su amada como reina muerta de Portugal. 

Un escenario natural fue protagonista de la historia de Portugal, y un escenario natural es nuestra siguiente parada en esta ruta turística por Coimbra. El jardín botánico de la ciudad con especies tropicales y plantas ornamentales; además de contar con una biblioteca de más de 120.000 ejemplares y un museo con una destacada colección de arte luso. 

Nuestra visita a Coimbra termina recorriendo la Plaza del Comercio (donde abundan los puestos de antigüedades), el convento de Santa Clara la Nueva donde reposan los restos de la patrona de la ciudad, lo que queda de la antigua muralla que protegía la ciudad (con la Puerta de Almedina) o la catedral vieja (la más antigua de Portugal y un bello ejemplo de estilo románico). 

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