Alejandro Otero
Opinión

Aprender a cualquier edad

Alejandro Otero Davila
Aprender a cualquier edad. Foto: Bigstock

Hace once años, decidí seguir formándome después de cuarenta y nueve de trabajo, y cuando se trata de vincular educación y persona mayor, se piensa que ésta es difícilmente educable y poco susceptible de adquirir nuevos conocimientos.

Sin embargo, investigaciones recientes indican que el descenso de la capacidad intelectual de las personas mayores no se produce en función de la edad cronológica, sino en función de las influencias del ambiente y estoy totalmente de acuerdo. Hace once años no podía expresarme y comunicarme como lo estoy haciendo en este momento, ya que mi vida laboral comenzó siendo casi un niño.

La pérdida de memoria es evitable, porque poseemos la capacidad de recordar en cualquier edad si se ejercita y siguen unas reglas elementales para aplicarlas. En cuanto a la capacidad de aprendizaje, se acepta que la asimilación de nuevos conocimientos, aptitudes y hábitos, pueden tener lugar a cualquier edad, modificándose únicamente la velocidad de asimilación.

Y puedo aseguraros que yo puedo ser un ejemplo y animaros a participar en la formación que se imparte en los Programas Universitarios de Mayores de nuestras Universidades y rápidamente comenzareis a notar el cambio que se origina en vuestras vidas.

Formación a lo largo toda la vida

La formación debe extenderse a lo largo de toda la vida, con el fin de contribuir al proceso de adaptación continua de la persona mayor a los cambios acelerados que caracterizan nuestra época, dotándole de una conciencia crítica que le permita participar en las actividades cívicas y sociales, así como la integración en las distintas áreas del conocimiento y la creatividad. Y el ejemplo lo tenemos en el uso de las TIC, personas que
presumen de no utilizarlas, que no asimilan y consideran una nueva moda de comunicarse, están quedándose fuera de poder participar en el nuevo mundo del conocimiento del siglo XXI.

La sociedad no debe plantearse qué se puede hacer con los mayores, si no qué pueden hacer las personas mayores para la sociedad, aprovechando así, a través de la educación, el capital que aportan.

Una de las premisas básicas de la educación permanente es pasar de una educación “para la vida” hacia una educación “dentro de la vida”. El cerebro todavía es moldeable.

La educación de las personas mayores debe dejar de ser marginal, ya que constituye un modo de expresión y desarrollo individual que no puede quedar limitada a una minoría.

Este es nuestro trabajo, desde las Asociaciones de Alumnos Universitarios de los Programas de Mayores, hacer visible e informar a las personas mayores que pueden iniciar una nueva vida después de la laboral, de formación y relaciones, que les va permitir poner en valor toda su experiencia y formación para compartirla con sus compañeros alumnos de los programas de mayores y de grado.

"La formación para las personas mayores es un instrumento imprescindible para dar nobleza a su tiempo desocupado", Enrique Pozón Lobato.

Sobre el autor:

Alejandro Otero

Alejandro Otero Davila

Alejandro Otero Davila es presidente de FEGAUS.

… saber más sobre el autor