Alejandro Otero
Opinión

La llegada de la jubilación, un acto despersonalizado

Alejandro Otero Davila
La llegada de la jubilación, un acto despersonalizado

Cuando llegamos a la jubilación se interrumpe el trabajo, tarea que ha ocupado aproximadamente las 2/3 partes de nuestra vida adulta, es decir, 40 años en nuestra generación de los años 50 del siglo pasado, cuando nuestra vida laboral comenzaba siendo muy joven. Y, sin embargo, la jubilación es un acto despersonalizado, se pasa de la situación de trabajador activo a la situación de jubilado, apenas sin ceremonial, y sin prestar ninguna atención a la nueva situación. 

Por eso, la jubilación no tiene contenido en sí misma. Se produce con tal rapidez que lo que debiera ser un auténtico proceso de volver a incorporarse a la sociedad de nuevo, se convierte en un simple suceso, el paso de trabajador​ a jubilado, al momento fatídico de desvinculación de la actividad obligatoria diaria, mantenida durante toda nuestra vida laboral.

Todo ello conduce a muchas personas a un estado de deterioro social y moral, por no recibir una información y formación antes de la jubilación, para evitar que sea una situación no deseable. La suspensión de sus propias actividades específicas, lleva consigo la pérdida de su quehacer productivo y el cese de responsabilidad ante los demás. Todo ello acarrea una pérdida de la propia identidad personal. 

En muchísimos casos la silla que ocupábamos profesionalmente y donde tomaban las decisiones, te abría puertas, reuniones, viajes, amistades, amigos, etc., que, en el momento de la jubilación desaparecen en ese mismo instante. El vacío en que se encuentran estas personas en este momento, puede llevarlas a la depresión o la soledad.

Cuántas veces al encontrarnos con una persona recién jubilada le decimos, en plan cariñoso y comprensivo: tú lo que tienes que hacer es darte a la buena vida. Y preguntamos: ¿Eso es todo o hay algo más después de la jubilación? Esta forma de pensar y actuar conduce a que las personas mayores, naveguen sin rumbo, con vidas sin sentido, sin ilusión, víctimas del tedio, del aburrimiento, con ansiedad por el cambio de papel social y cambio de actividad, con holgazanería obligada, se pierde la razón de la misma existencia. Es el síndrome del estorbo y de la soledad, en muchos casos no DESEADA. 

Cuando la persona se jubila, su tiempo desocupado es excesivo y puede convertirse en un peso como lo fue en la etapa anterior, el trabajo. Por tanto, sería un error apartar al colectivo de personas mayores jubiladas y dejarlos aparcados como si fuese inservibles.

No debemos olvidar que la jubilación no es una ruptura con la actividad, sino con una determinada actividad: la productiva y pagada, programada y rutinaria. Hay otras muchas actividades alternativas para el tiempo desocupado de las personas mayores jubiladas.

Nuestro objetivo, es poder llevar a las empresas la posibilidad de la preparación para la jubilación a los trabajadores próximos a ese momento, y poder informarles y formarles para que cuando ocurra, puedan tener la información de lo que pueden realizar voluntariamente en su próxima y larga vida que tienen por delante. (Asignatura Pendiente en el Siglo XXI. Conocer el proceso del envejecimiento y la etapa de la vejez, libro publicado por CAUMAS), nos permite reflexionar para formarnos e informarnos en este momento y tomar decisiones de la nueva vida después de la laboral, es una de nuestras sugerencias.

Nuestra alternativa desde FEGAUS (La Federación Gallega de Asociaciones Universitarias Seniors) proponemos, que una de las mejores decisiones que puedes tomar en el momento de esta situación, es matricularte como alumno en los Programas Universitarios de Mayores de nuestras Universidades (PUM), disponibles en casi todas las ciudades y convivir con otras personas que ya se han incorporado, pero sobre todo compartir las clases con los alumnos de grado, que te permitirá iniciar una nueva vida intergeneracional, participando en sus asignaturas y en los equipos de trabajo que se solicitan por los profesores.

No esperes a tu jubilación para llevar la vida que siempre has querido y si ya te has jubilado, comiénzala ya”


Artículo de opinión de Alejandro Otero Dávila (FEGAUS).

Sobre el autor:

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Alejandro Otero Davila

Alejandro Otero Davila es presidente de FEGAUS.

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