Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Las caídas aumentan con la edad

Ramón Sánchez-Ocaña
El síndrome post caida es el miedo a volver a caerse

Puede calcular que de cada cien personas mayores, por lo menos 30 se caen al menos una vez al año; y de todos los que se caen, por lo menos la mitad volverá a caerse el año siguiente. De ahí que, como dicen los especialistas, sea ya un problema de salud pública. Según la geriatra Carmen Pablos, de los que se caen, entre un 1 y un 5 por 100 tiene lesiones serias, como fracturas y otras complicaciones psicológicas, sociales y económicas de mayor envergadura. Y por si fuera poco, las cifras van aumentando de acuerdo con los años que se cumplen. Si a los 65 años se cae un 30 por 100, en octogenarios y en adelante, se llega al 50 por 100. Aproximadamente, el 90% de fracturas de cadera, antebrazo y pelvis tienen como antecedente una caída. 

El Prof. Ribera Casado, catedrático de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid, señala que los factores que ponen en riesgo a una persona mayor para que sufra una caída pueden tener su origen en las condiciones de la propia persona –desequilibrio, problemas de la vista, en los pies…- o en el entorno. Sobre estos últimos, alude por ejemplo a la disposición del mobiliario en la casa, la iluminación o los escalones en los edificios.

La caída en sí misma es un problema porque tiene un impacto negativo en su estado emocional ya que “muchas veces se retrae y deja de seguir haciendo su vida con normalidad”, detalla el doctor Ribera. A esto se le suman las consecuencias físicas del golpe.

La mayoría de las caídas son por la mañana y en casa. Por si fuera poco, los mayores son consumidores de cuatro o más fármacos al día, que aumenta considerablemente el riesgo de caerse (sobre todo, si se trata de antihipertensivos, antidepresivos o ansiolíticos). Muchos ancianos consideran este percance como un accidente habitual. En la mayoría de ocasiones está solo cuando se cae y en un porcentaje aun mayor (70) se cae de la misma manera.

Y un detalle curioso: el 49,6 por 100 de los que se caen se levantan de forma inmediata; el 36,5 por 100 tarda menos de diez minutos; casi un  10 por 100 tarda entre 10 y 60 minutos y un 4,5 por 100 tarda entre 1 y 6 horas. Más de la tercera parte, necesitó ayuda para poder incorporarse.

Los especialistas consideran que la atención a estas personas debe ser también psicológica, porque cada vez es mayor el número de ellas que padecen el síndrome post caída: es un miedo exagerado a sufrir un nuevo tropezón lo que limita de manera importante su actividad física y su calidad de vida. De hecho, un buen porcentaje de personas mayores temen moverse, temen nuevas caídas dentro o fuera de casa y no se atreven ni a salir, ni a moverse sino es con la ayuda -muchas veces innecesaria- de alguien de su entorno.

La prevención 

A los 65 años, en mayor o menor grado, todos sufrimos osteoporosis; es decir, pérdida de masa ósea, con lo que el hueso se hace más frágil. Es el momento de tener muy en cuenta la prevención de caídas y fracturas.

Se basa en tomar simplemente, algunas precauciones:

  • La primera: control periódico de la vista y el oído.
     
  • Y la segunda: que haya siempre buena iluminación.
     
  • Las caídas en las escaleras se producen sobre todo, cuando se bajan. Procure que haya barandillas y si las hay, cójase a ellas.El primer escalón y el último deben estar visiblemente marcados.
     
  • Compruebe todas las alfombras para asegurarse de que no tienen arrugas o picos levantados. Cubra las superficies deslizantes con alfombras en buen estado y fíjelas en el suelo con dispositivos antideslizantes.
     
  • Mantenga los cordones eléctricos o el cable del teléfono fuera de los lugares por donde se puede pasar.
     
  • Los utensilios de cocina de uso cotidiano deben estar en lugares de fácil acceso para evitar inclinarse innecesariamente. Cuelgue las cosas de la pared.
     
  • Utilice un carrito para trasladar objetos de peso o fuentes calientes.
     
  • Instale barras de sujeción en las paredes del baño a lo largo de la bañera.
     
  • Use alfombrillas antideslizantes, tiras adhesivas o moquetas en las superficies.
     
  • Levántese lentamente de la cama. Si lo hace de forma brusca puede producir un descenso de la presión y puede caerse.

 

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