Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Medicamentos: modo de empleo

Ramón Sánchez-Ocaña
Resistencia a los antibióticos

Los usamos de forma continuada, pero sabemos muy poco de ellos. Se presenta de muchas formas. Por ejemplo, una pastilla lleva un principio activo que se extrae en el tubo digestivo. De ahí, y a través de la sangre llega a la zona en donde debe actuar. Pero claro, tiene que ir en una concentración suficiente. Por eso todo medicamento tiene su dosis y sus horas de ingestión.

Si se desea que el principio activo llegue a la sangre cuanto antes, se inyecta directamente. Es la inyección intravenosa. Si se pretende que la absorción sea más lenta, se puede inyectar por vía intramuscular o subcutánea.

Cuando el medicamento ha cumplido su función, el organismo lo elimina. Muchas veces, por la orina; otras, por el sudor o incluso por el aliento (¿Se ha fijado cómo huele alguien que se haya puesto un supositorio balsámico?). El organismo tiene distintas maneras de liberarse de los restos.

Horario

Cada medicamento tiene una composición. Y por tanto, el tiempo de acción y de eliminación es distinto para cada uno. Por eso, unos se deben tomar cada 6 horas y otros cada 12, ya que de lo que se trata es de que se tenga una determinada concentración y durante un determinado periodo de tiempo. Por eso se indica dosis, cuándo se debe tomar, cómo y cada cuánto tiempo.

Cumplir la prescripción

Si le dicen que debe tomarlo con las comidas se debe posiblemente a que si lo toma con el estómago vacío puede crear malestar; o si tiene alguna dolencia gástrica, puede agravarse. Por eso, con las comidas: no antes, ni después.

Si le dicen que debe ser en ayunas se puede deber a que el estómago lleno puede dificultar la absorción. Por eso debe tomarlo una hora antes de comer o tres después de haber comido.

Dosis

No crea que por ingerir mas cantidad de medicamento va a conseguir una mas rápida curación. Establecida la concentración suficiente no es preciso aumentar la dosis. Más cantidad de sustancia activa no aumenta la eficacia y sí la posible toxicidad. Tenga en cuenta que muchos fármacos son incompatibles con el alcohol. Y si esta tomando varios medicamentos, consulte con su médico, porque pueden tener interacciones entre ellos: potenciar sus efectos, alterarse o anularse.

Riesgo/beneficio

A la hora de recetar un fármaco se valora cuidadosamente la relación riesgo/beneficio. El riesgo, conocido, puede despreciarse si el beneficio es mayor. Las molestias de estómago quizá sean despreciables frente a la posibilidad de eliminar una infección.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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