Fernando Ónega
Opinión

Casi una candidatura de Estado

Fernando Ónega
Casi una candidatura de Estado
Onega Fogonazos

 

Hoy termina el mandato de Salvador Illa al frente de la Sanidad. Por circunstancias del calendario, no pudo o no supo hacer una despedida brillante: se marcha como huyendo del Parlamento y entre protestas de los demás partidos. Ni él, ni el gobierno, ni el PSOE tuvieron la inteligencia de programar la marcha con más aire de homenaje, por muchas críticas que se hicieran a su gestión. Y ahora, el ministro de la pandemia se lanza a una tarea trascendental: intentar resolver el problema catalán, una tarea casi heroica. Ante la dimensión del desafío, yo necesito decir algo: la figura de Salvador Illa es fundamental. Si hay algún partido que puede frenar al independentismo, es el suyo. Ninguna de las otras tres fuerzas constitucionalistas está en condiciones de competir ni con Junts ni con Esquerra. Y, aunque Illa no consiga gobernar, sería una gran aportación a la solidez del Estado español que los independentistas no lograran superar el 50 por ciento de los votos, que supondría algo parecido a la mayoría social. Al margen de toda ideología y al margen de cualquier interés partidista, la candidatura de Illa casi parece una candidatura de Estado.