Fernando Ónega
Opinión

Rodeados por la estupidez

Fernando Ónega
Rodeados por la estupidez
Onega Fogonazos

 

Ya que es viernes, no os voy a amargar con problemas trascendentes. Es que en dos días hemos conocido dos sandeces que no puedo llamar noticias, pero han tenido amplia difusión e indican hasta dónde puede llegar la estupidez humana. Ambas tienen relación con el fetichismo, la idolatría, el aprovechamiento de los tontos con dinero y la imbecilidad que nos invade. La primera es de un hijo de David Beckham. Puso a la venta unos calzoncillos suyos usados, sucios y algo rotos. Pide por ellos la pequeña cantidad de 150.000 euros, que para las gentes de mi edad son más de 32 millones de pesetas. Ya veréis cómo dentro de unos días aparece un comprador, si no apareció ya, que los expondrá en su sala de estar. La segunda es de la famosa Gwyneth Paltrow, actriz y cantante, cuyo negocio consiste en vender velas con olor a su vagina, detalle difícil de contrastar. Encontró publicidad gratuita porque a una compradora le estalló una, ignoro si por el olor o el calor. O sea, que tiene compradores. Dijo José Antonio Marina: “Si la inteligencia es nuestra salvación, la estupidez es nuestra gran amenaza. Por eso merece ser investigada, como el sida”.