Fernando Ónega
Opinión

Contra la pandemia, castidad

Fernando Ónega
Contra la pandemia, castidad
Onega Fogonazos

 

Vamos a quitarle un poco de dramatismo a la tragedia humana y económica de la pandemia. El gobierno británico ha encontrado una de las grandes claves para frenar la expansión del virus: prohíbe las relaciones sexuales entre parejas que no vivan juntas. Quien sea sorprendido en semejante depravación será multado o multada con 130 euros. Cómo se efectúa la investigación, lo desconozco, pero esa es la norma. La medida sugiere varias consideraciones. Una, conspiratoria: ¿y si el confinamiento fue planeado para impedir los desplazamientos amorosos, pero nadie se atrevió a decirlo por pudor? Otra, de suspicacia: aquí no se utilizó el recurso de las citas pecadoras, porque las feministas lo considerarían un atentado contra la libertad sexual y saldrían en manifestación al grito tradicional de “en mi cuerpo mando yo”. La tercera, de precaución: se temió que un gobierno tan progresista como el nuestro fuese tachado de reaccionario por impedir uno de los derechos sociales más placenteros. La cuarta, un sincerísimo elogio: dado que la edad media de los fallecidos por el coronavirus era superior a los setenta años, hay que reconocerles una vida sexual tan intensa, que hay que poner freno. Y la quinta, que los británicos vuelven a lo clásico: la sexualidad, en casa. Y contra la pandemia, castidad.