Diego Fernández
Opinión

La silla del abuelo Superman

Diego Fernández
La silla del abuelo Superman

Todos tenemos una silla en la que dejamos la ropa que ya nos hemos puesto, pero que todavía no consideramos que está para lavar. Una silla que en mi caso,  puede acumular camisas, pantalones o jerseys en forma de pirámide egipcia y mantener el equilibrio hasta alcanzar una altura insospechada. Esa silla dice muchas intimidades de nosotros. Nuestro nivel de higiene, si hemos tenido una semana muy ajetreada o si somos unos maniáticos del orden.

El otro día viendo la feria de nuevo arte contemporáneo Urvanity art, me encontré con una obra que representaba la silla de la ropa de Superman.
Un tipo, que según la obra, parece ordenado y poco consumista. En la silla sólo está su traje de faena y no el sin fin de prendas que se pone encima de él para ocultar su verdadera identidad. No utiliza el respaldo de la silla. Donde normalmente el ser humano apoya el trasero, algo arrugada,  está recogida la capa de Superman y encima bien doblado con la “S” mayúscula a la vista, está su traje.
En ese momento, analizando a Superman, me di cuenta de que tiene muchos poderes que le convierten en un semidiós y que son envidiables .Volar, una fuerza infinita o la capacidad para ver a través de edificios y personas.
Pero Sin embargo, como la mayoría de superhéroes de ficción creados en el siglo XX, Superman tiene una característica con la que no estoy de acuerdo y que le hace perder el mayor de los superpoderes: una sabiduría infinita.

Superman no envejece, por lo que no puede seguir aprendiendo. Llegó siendo  bebé a la tierra y creció hasta alcanzar su esplendor físico deteniéndose en una edad indeterminada entre los 25 y los 30 años. Un esplendor físico por el que ha sido sacrificado el esplendor de la sabiduría , que en mi opinión llega bastante más tarde y que necesita del tiempo para aumentar. En las sucesivas versiones que se han ido haciendo del superhéroe en el cine, nunca nos hemos encontrado con un superman cuarentón, madurito interesante, prejubilado en el Daily Mail o lo que podría ser un Supergrandfather, un Superabuelo.

Clarck Kent nació en 1938. Lo que quiere decir que Superman tendría hoy 83 años, la edad de un abuelo. Los abuelos, para muchos nietos, son héroes comunes. Hasta que se marchan o el paso del tiempo pone al descubierto sus fragilidades, son personas que creemos que poseen una sabiduría infinita y en las que ponemos una fe ciega. Un abuelo regala confianza, consejos y algunos de los mejores recuerdos. Razones de sobra para ser homenajeados por una versión anciana del más prototípico de los superhéroes que no cayese en lo caricaturesco. No quiero un Superman de 83 años que pelee con su bastón, pero sí uno que por ejemplo fuese el mentor de una renovada ‘Liga de la justicia’. Una especie de Yoda con la elegancia de Sean Connery. Alguién que al salir de dar clase en la academia de Superhéroes, recogiera al nieto de la guardería y le cuidara, mientras los padres trabajan bajo el yugo de un turno partido. ¿Hay algo más heroico que eso?

Sobre el autor:

Diego Fernández

Diego Fernández

Diego Fernández es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

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