Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

El estrés del aburrimiento

Ramón Sánchez-Ocaña
El estrés del aburrimiento

Los expertos ya lo dicen: hay una relación estrecha entre ese estrés que identificamos con la acción y el nerviosismo, y esa sensación extraña que provoca el aburrimiento. Es un curioso paralelismo. Y es que la falta de motivación, lleva a una inactividad que resulta tan nociva como el exceso de acción.

El estrés produce una serie de síntomas que alteran los circuitos cerebrales y con ello se modifican los sistemas responsables del sueño, la ansiedad, etcétera. Pero, como dicen los psiquiatras, también se pueden modificar esos mismos circuitos por la falta de actividad, por no estar sujeto a ningún estímulo; en síntesis, por no tener motivación alguna. Por el aburrimiento.

Una pregunta: ¿No es verdad que quien no hace nada muchas veces está tan cansado como si lo hiciera? Y es que la actividad conviene para mantener nuestros circuitos cerebrales en equilibrio.

¿Y qué es lo que ocurre? Pues la misma irritabilidad, el mismo insomnio, la misma angustia que si tuviéramos “el otro estrés” que asociamos a las prisas y al quehacer continuo.

Las transformaciones físicas que el estrés nos produce, son similares; se movilizan las grasas, disminuye nuestra potencia inmunitaria, se altera el sistema nervioso vegetativo, la irritabilidad provoca un aumento de ácidos gástricos, se distorsiona la sexualidad… Y todo ello conduce al primer aviso de que algo no esta yendo bien: el insomnio.

Hay que aplicar la misma receta que se recomienda ante el estrés más conocido. Hacer algún esfuerzo físico que nos descargue. Y eso se consigue practicando cualquier deporte. El paseo distrae, es bueno, da calma. Hacer algo, buscarse actividad, movimiento, compañía… Y algo verdaderamente importante: comunicarse. Tener vida en común y comunicada.

Una  buena receta para cuando vamos cumpliendo años.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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