Es una pena que ante un suculento plato, exquisitamente elaborado comprobar que siempre hay quien pregunta:

-¿Y esto engorda?

Uno, dedicado a la divulgación sanitaria y a los temas de salud, se siente hasta violento cuando le dicen:

-Y tu... mucho hablar; pero una cosa es predicar y otra dar trigo...

Y no te dan tiempo a explicar que tú nunca has dicho que no se pueda comer, ni que hay que someterse a regímenes drásticos, ni nada de eso. Que incluso sostienes que es peor para la salud la obsesión por adelgazar que dos o tres kilos de más. Que la satisfacción de vivir y por vivir es mucho más sana que la obsesión permanente por los gramos, por el peso y por la línea...

Hay que poner algo de racionalidad en este problema. El otro día una señora decía: "Antes muerta que gorda". Con esa confesión evidentemente, está dispuesta a hacer los más absurdos regímenes, o a imponerse los más irracionales métodos, obsesionada una vez más por esa presión excesiva contra el kilo. Y lo que es peor, contra el disfrute de la buena mesa.

Creo que se puede hacer una afirmación rotunda: Un alimento concreto no engorda.

Recuerdo muy bien cuando a Grande Covián le preguntaron si engordaban los bombones. Y Grande, que sostenía que es toda una dieta la que engorda o adelgaza, y no un alimento aislado, comentaba:

-Mire, los bombones no engordan. Si usted se come un par de ellos ahora y no come nada más en todo el día, estará mal nutrido, pero no engordará.

Así que cuando le pregunten si ese suculento rodaballo o esa carrillera al horno engordan, recuerde lo de Grande Covián. No. Y además estará bien nutrido.

Habría que sustituir un poco el diálogo:

-¿Y esto engorda?

-Quizá un poquito. Pero aporta una pequeña satisfacción para vivir feliz, que es mucho más sano.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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