Fernando Ónega
Opinión

El Estado menguante

Fernando Ónega
El consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno y portavoz del Gobierno vasco Josu Erkoreka y la ministra de Política Territorial y Función Pública Carolina Darias  durante la rueda de prensa tras su reunión convo

Rebuscando papeles encontré una intervención de José Manuel Romay Beccaría de hace dos años, cuando presidía el Consejo de Estado: “No se debe desapoderar más al Estado”, decía. Romay es un viejo sabio demócrata, del ala templada del PP. Me interesó esa frase porque justo ahora, ayer mismo, se dio un paso en esa línea: se cede al País Vasco la gestión de la Seguridad Social. No se rompe la Caja Única, garantizada por la Constitución, pero Euskadi lo gestionará todo: prestaciones, cotizaciones, recaudación, ingresos, sanciones… ¿Para qué queda el Estado? Para pagar. Sobre todo, para pagar las pensiones, que en el País Vasco el sistema también es deficitario. Celebro que se descentralice la gestión. Cuanto más próxima sea al ciudadano, más eficaz será. Pero me inquietan dos detalles: el objetivo real del Partido Nacionalista al exigirlo para apoyar los Presupuestos y ver al Estado diluido, casi desaparecido, en los lugares más sensibles de la nación.

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