Fernando Ónega
Opinión

El mareo de la perdiz

Fernando Ónega
El mareo de la perdiz
Onega Fogonazos

 

Ya tenemos culebrón político del verano. Se trata de saber con quién o quienes se pactarán los Presupuestos, que empieza a parecer una tarea imposible por los vetos cruzados entre partidos: todos se rechazan entre sí. Por si faltara algo, varios analistas creyeron ver el nacimiento de un idilio entre Sánchez y el Partido Popular por el mero hecho de que el PP ofrece unos pactos en el Senado y Sánchez le tiende la mano, al mismo tiempo que María Jesús Montero habla de “remodelar” el pacto con Podemos. El espejismo llegó tan alto, que hasta Cayetana Álvarez de Toledo, azote de este gobierno, puso su mejor cara para saludar el nuevo clima. Y el señor Sánchez, milagrero de los pactos y la supervivencia, disfruta esta mañana del espectáculo. Diríase que todos, incluso los que más le odian, están dispuestos a casarse con él. Supongo que todo esto es una entretenida forma de marear la perdiz a la espera del mejor cazador. Lo que más me sorprende es que se quiera un pacto antes de saber qué se negocia. Se requieren adhesiones sin saber para qué. La política de este país sigue siendo insólita. Por lo menos, singular.

 

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