Fernando Ónega
Opinión

Monóxido de carbono

Fernando Ónega
Fallece una mujer de 77 años por posible inhalación de monóxido de carbono en Ceceñas (Cantabria)

En medio de la crónica de la gran política, tan dura y tan incierta, dejadme fijar en una de esas noticias que casi nadie publica. En Cerceñas, Cantabria, una mujer de 77 años murió por inhalación de monóxido de carbono. Quizá sea la primera víctima del invierno por culpa de ese gas que no huele ni se ve, pero mata cuando hay un problema de combustión. Y es otra víctima de la soledad: una mujer mayor que vive sola o está sola en ese momento, y no tiene quien la asista en su agonía. Habrá más víctimas, lo sabemos, porque las hay todos los inviernos y estas leyes se cumple. Y no solo son personas solitarias. A veces caen familias enteras. Sólo pido a mi oficio que no silencie estas muertes. Solo su difusión hará que se adopten medidas preventivas. Solo la noticia de una muerte puede evitar la siguiente. Pero, ay, estamos muy ocupados en contar el monóxido de carbono del poder. 

 

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