Fernando Ónega
Opinión

Tiempo de despropósitos

Fernando Ónega
Frenando Ónega: Tiempo de despropósitos
Fogonazos

 

Siguen las noches de fuego y pedradas. Ya sabéis: en defensa de la libertad de expresión, cuyo adalid sería el rapero Pablo Rivadulla, Hasél. Hemos visto un adoquín lanzado a la cabeza de un guardia. Hemos contemplado una orgía de violencia. Una mujer ha perdido un ojo. Treinta policías resultaron heridos en Madrid. Se intentó asaltar El Periódico de Catalunya. Todo, ya digo, en defensa de la libertad de expresión que, por lo visto, consiste en pedir que explote el coche de un político o desear un tiro en la nuca de un pepero o de un socialista. Pero hay algo peor: a todo incidente sigue el debate político y el debate político empezó a desbarrar. Hay partidos que consideran que la respuesta de la policía es “inaceptable”, cuando todos hemos visto que tiene más paciencia que el santo Job. En Cataluña, la actuación policial es materia de negociación entre Junts y la CUP para formar gobierno y con la idea de “cambiar el modelo policial”. Ya solo falta que a los rebeldes de la gasolina y el adoquín se les diga desde el gobierno: “ánimo, muchachos, un contenedor más quemado, y os regalamos la reforma del Código Penal”. No hay psiquiatras suficientes para las necesidades de este país.