Fernando Ónega
Opinión

El vecino de al lado

Fernando Ónega
Habitación de hospital privada
Onega Fogonazos

 

Nuestro compañero de 65Ymas, Fernando Quintela, hospitalizado por coronavirus, contaba el otro día cómo había visto morir a su compañero de habitación. Javier Solana, también hospitalizado, difundió ayer un tuit que decía: “con enorme tristeza despido a Juan Carlos, compañero de habitación. Batalló como un valiente. Descansa en paz”. Son dos testimonios impresionantes. No es lo mismo leer en este diario el número de fallecidos, por alarmante que sea, que estar en un hospital, tener confidencias con tu vecino de cama, llegar a establecer una amistad tristemente pasajera, y un día verlo apagarse, apagarse hasta el estertor final. Es tu compañero. Sufre lo mismo que tú. Está allí por los mismos motivos que tú. Y el desenlace es que un día, a cualquier hora, deja de respirar, alguien tapa su cara y se lo llevan. Estás teniendo suerte: la Parca pasó por allí, pero no se ha fijado en ti. Estás teniendo mucha suerte: todavía puedes contarlo. Pero ya no hay quien te quite una sensación: el próximo puedes ser tú. Dependes de los viajes de la Parca. Ánimo, Fernando. Ánimo, Javier.

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