Fernando Ónega
Opinión

El ángel exterminador

Fernando Ónega
Coronavirus en las residencias: Los mayores llaman a la calma y apelan al sentido común. Centro mayores clausurado Valdemoro. Foto: EuropaPress
Onega Fogonazos

 

Siguen cayendo como moscas. Suenan llamadas angustiadas de auxilio: “necesitamos urgentemente material y ayuda para nuestros ancianos”, clamó el Padre Ángel, en cuya residencia también mueren los mayores. Casi un centenar han caído en una semana. Y fíjense cómo ha sido: en soledad, la forma más penosa de morir, sin una mano amiga que coja su mano, sin nadie que les diga adiós, porque el aislamiento no permite visitas. Y fíjense en qué condiciones: sin asistencia médica ni personal, porque ni los trabajadores ni los sanitarios pueden atenderlos a todos. Quizá sin mascarillas, porque, si no las hay en los hospitales, ¿cómo las puede haber en una residencia de mayores? Sigamos en la indignación. Elevemos un día más la protesta. Y reclamemos, cuando menos, coherencia en las actuaciones. ¿No habíamos quedado en que los mayores son el principal grupo de riesgo? ¿Cómo no hubo nadie que haya hecho un listado de residencias para llevar allí medios humanos y materiales? Apunto estas preguntas para las responsabilidades que algún día habrá que exigir.

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