Fernando Ónega
Opinión

Las Kardashian y los test anales

Fernando Ónega
Kardashian
Fogonazos

 

Otra historia que trato con espíritu de San Viernes. En China han empezado a hacer test anales para detectar el coronavirus. Tienen todos los avales científicos, como pudimos haber sospechado cuando se encontraron indicios de aguas fecales de algunas ciudades. Si resultan eficaces como están resultando en China, pronto veremos aquí esas pruebas. A mí me intrigan tres pequeños detalles colaterales. El primero es el tratamiento en televisión. Ahora mismo nos muestran cientos de veces al día cómo le meten a alguien un hisopo –creo que se llama así—por la nariz. ¿Tendremos que ver tantos culos en la tele cuando los test sean anales? El segundo, lo que se siente porque un señor que ya experimentó le declaró a la prensa: “No hace mucho daño, pero es de extrema humillación”. Y el tercero será su aplicación práctica, que promete legendarias aventuras. Por ejemplo, para comprobar si las Kardashian están contagiadas, los analistas necesitarán excavadoras, espeleólogos y buzos con linterna para llegar a los recónditos lugares donde los indicios se refugian. Y algo parecido ocurrirá con las mágicas montañas de Jennifer López, porque una vez le escuché esta confesión: “Podría servir café en esta repisa que tengo detrás”.