Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La ciudad como enfermedad

Ramón Sánchez-Ocaña
Coronavirus: Aglomeraciones en Madrid. Foto: Europa Press
Pildoras

 

Dicen los aficionados a las frases brillantes que la misión de la ciudad es hacernos añorar el campo. Y los ecologistas sostienen que todos queremos volver a la naturaleza, pero a ser posible en coche. La verdad es que las ciudades, las grandes ciudades, ofrecen oportunidad, ofrecen vitalidad, ofrecen  mayores perspectivas; pero a un precio que puede resultar excesivamente caro: la pérdida de auténtica calidad de vida. ¿Se puede afirmar que la ciudad nos mata? Sin llegar a tanto sí se puede sostener que la ciudad nos invita a la enfermedad; que lejos de protegernos se ha convertido en un entorno agresivo.

La superpoblación de las ciudades está haciendo de ellas un foco de enfermedad. Hoy ya, cientos de millones de personas viven en condiciones perjudiciales no solo para la salud, sino para su propia supervivencia. Más de 1500 millones de habitantes viven en ciudades donde las partículas en suspensión superan con mucho los niveles permitidos.

El crecimiento descontrolado de la ciudad la ha convertido en un peligro. A eso hay que unir otro tipo de padecimientos, como el desarraigo, la ruptura familiar por el hecho de que emigra uno de la familia con la esperanza de reclamar después al resto.

Hablando de salud

Todo ello, pone en serio peligro nuestra salud: excesiva población, sistemas de desagüe  inadecuados, condiciones laborales peligrosas, violencia callejera, estrés... Y esto se traduce en males serios, que van desde la malnutrición a trastornos mentales y enfermedades respiratorias.

Muchos jóvenes llegan a la ciudad seducidos por la libertad, el modo de vida, la esperanza de riqueza y oportunidades. Y la realidad es que muchos de ellos lo que se encuentran es con una nueva clase de pobreza

Hay un riesgo añadido: en zonas semimarginales y superpobladas el control de las epidemias es prácticamente imposible, como estamos comprobando con la pandemia de Covid-19. El aumento de enfermedades transmisibles es directamente proporcional al crecimiento. 

Y hay que llamar la atención  especialmente sobre enfermedades mentales. Porque el entorno urbano es uno de los detonadores de los trastornos psíquicos. El estrés por la superpoblación, la desintegración social y familiar, el poco apoyo del entorno por los problemas exclusivamente humanos, abocan hacia la enfermedad mental. De ahí surge la violencia. La OMS ya ha declarado que la violencia empieza a ser uno de los mayores  problemas de salud pública en el mundo, sobre todo para mujeres y niños.

En resumen, debemos ser conscientes de que el crecimiento incontrolado de la ciudad, el abandono de la escala humana, está poniendo en peligro la supervivencia. La ciudad, que nació con muros para protegernos, se ha convertido  precisamente en todo lo contrario a la protección.

Para la Organización  Mundial de la Salud, las características de la "ciudad sana" deberían ser:

- Medio ambiente limpio y seguro

- Cobertura de las necesidades básicas de sus habitantes

- Comunidad integrada

- Alto nivel de participación pública en el gobierno local

- Acceso a diferentes experiencias, interacción y comunicación. 

- Promoción de la herencia histórica y cultural.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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