Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La violencia se aprende

Ramón Sánchez-Ocaña
La violencia se aprende
Pildoras

 

Estamos haciendo un mundo violento . Desde los juegos infantiles (hay que matar al enemigo), hasta los cuentos más ingenuos de nuestra niñez, pasando por las horas de televisión que contemplan. Y no hay duda de que es una conducta que se aprende. Quien crece en un entorno agresivo tiende a volverse insensible y a asumir que la agresión es la respuesta automática ante la contrariedad. Además, vemos que la sociedad suele resolver sus conflictos peleando, castigando o matando. Y el problema grave es que nosotros hemos hecho de la violencia una rutina. Porque el violento no es solo 'el malo' de la película . También lo es el héroe. Es más, llega a ser héroe porque aplica la violencia contra el otro. La violencia del héroe aparece como la justificación frente a la violencia del enemigo. Y así  se llega a la conclusión de que hay una violencia buena y otra mala. 

Es verdad que hay miles de niños que ven estas escenas y no todos son violentos. Pero uno de cada dos niños sueña con la televisión. La mitad, con sus programas favoritos. La otra mitad, tiene terrores por los programas que le disgustan. Y más: un niño, desde los 5 hasta los 15 años, ve alrededor de 15.000 muertes violentas en su pantalla.

Es cierto que no afecta a todos por igual. Pero es que la violencia no es un hecho, sino un proceso. Ya nadie acepta que el ser humano sea violento per se, sino que, ante una presión, reaccionan con violencia después de una trayectoria; es decir, después de haber visto mucha violencia.

El problema más grave de todos modos es que corremos el peligro de considerar la violencia como algo natural, por cotidiano. Y por tanto, de creer que es inevitable. 

La única solución es reconocerlo. Saber que existe y saber que la violencia no es una cualidad intrínseca del ser humano y que, por tanto, se puede prevenir. Y después, tomar medidas. Reconocer, por ejemplo, que en la educación se ha pasado de un sistema autoritario a un sistema absolutamente permisivo. Y así, ni el niño y ni el joven tienen una idea clara de lo que puede y debe hacer y de lo que no.

Otro punto es  tratar de controlar  los factores que contribuyen a la proliferación de esa violencia y no limitarnos socialmente  a estar satisfechos con que  caiga el peso de la ley sobre los actos violentos delictivos. Y contrarrestar la corriente de violencia estimulando esa parte buena que todos tenemos y, especialmente, en la juventud.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

… saber más sobre el autor