Fernando Ónega
Opinión

La rebelión de los alcaldes

Fernando Ónega
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Fogonazos

 

Con los ayuntamientos ocurre una cosa: los políticos de otros niveles se deshacen en elogios a su labor, y ensalzan su buena gestión. Sin embargo, a la hora de darles fondos públicos, es como si no existiesen. Mejor dicho: no existen. Las comunidades autónomas tienen su sistema de financiación. A los ayuntamientos se les deja a merced de sus ingresos por impuestos o de la generosidad de las diputaciones. Normalmente es un buen alcalde el que llora mucho ante las administraciones “superiores” y así consigue un dinero extra. Ahora hay una nueva revuelta de alcaldes para exigir que se les otorgue el mismo porcentaje de su gasto: el 18 por ciento de los Fondos Europeos, unos 20.000 millones de euros. Entre cero absoluto y 20.000 millones hay una pequeña diferencia que no sé cómo se resolverá. Pero hay que decir algo. Si los ayuntamientos han perdido una ingente cantidad de ingresos por la crisis, no resolver su financiación ya sabemos en qué se va a traducir: en reducción de sus servicios sociales. Y eso lo paga el ciudadano, que pierde nivel de bienestar.