Un dilema ético

1 min
Nuevo retraso de AstraZeneca: solo entregará a la UE la mitad de las vacunas acordadas. Foto: Europa Press Miia
Fogonazos

 

Los informadores tenemos un importantísimo dilema ético: ¿tranquilizamos a la sociedad ante los posibles riesgos de la vacuna AstraZeneca sin suficientes conocimientos científicos para tener una opinión documentada? ¿Hacemos caso sin más a quienes recomiendan confianza, pero, al mismo tiempo, suspenden temporalmente la vacuna? ¿Nos unimos a quienes aconsejan no dejársela inyectar? ¿Once casos de tromboembolias entre diecisiete millones de vacunados son suficientes para crear alarma? ¿Quién nos asegura que detrás de todo no hay razones políticas o vulgar guerra comercial? Esas son las preguntas que me hago ante una responsabilidad muy superior a mis capacidades de orientación. Personalmente confieso que me libro de AstraZeneca por razones de edad; pero, por antecedentes cardiacos y un lamentable estado de mis arterias, me resistiría a aceptarla, por pocos que sean los casos demostrados. Pero mis miedos son míos y no los puedo trasladar a nadie. El gran problema añadido es que, por ahora, no puedo elegir. Así que, ante la duda, lo que decida la ciencia. Si no confiamos en la ciencia, no tendremos solución.

Temas relacionados