Sociedad

Cuando los dueños son los que hacen obesas a las mascotas

Victoria Herrero

Sábado 4 de mayo de 2019

3 minutos

Estos animales acaban compartiendo nuestro modo de vida sedentario y una alimentación nada sana

Cuidado con las mascotas obesas (bigstock)
Victoria Herrero

Sábado 4 de mayo de 2019

3 minutos

Dar un pequeño capricho a tu mascota de vez en cuando no viene mal. Pero repetimos, pequeño y de vez en cuando, ya que si lo hacemos de forma rutinaria lo único que estamos haciendo es seguir un mal hábito en la alimentación de nuestro animal que, tarde o temprano, repercutirá en su salud. Y es que los dueños somos los responsables si nuestra mascota está pasada de kilos o, por el contrario, se encuentra en su peso óptimo. 

Dueños y mascotas comparten obesidad

Y ya ni que decir tiene si junto con ese trozo de más que le damos a nuestro perro o nuestro gato, nosotros hacemos lo mismo y picamos alimentos poco saludables. Nosotros engordamos y nuestra mascota sigue el mismo patrón. Y es que compartimos las mismas pautas a la hora de coger kilos.

Así, si hacemos una mayor ingesta calórica pero luego no nos movemos, ahí está la respuesta a ese peso de más. Y con las mascotas pasa prácticamente lo mismo; sobre todo si se trata de animales de compañía de razas pequeñas.  

Es una tendencia al alza como indican los estudios de la norteamericana Asociación para la Prevención de la Obesidad de las Mascotas. Con los datos del pasado 2017 se pudo comprobar cómo la obesidad afecta a 6 de cada 10 gatos domésticos y a la mitad de los perros. Es el resultado de que estas mascotas acaben compartiendo nuestro modo de vida: vida sedentaria y una alimentación nada saludable

¿Y cuáles son las consecuencias? Parecidas a las nuestras: problemas articulares, enfermedades cardiovasculares, cambios metabólicos o problemas respiratorios son solo el comienzo de una larga lista. 

Buenos hábitos 

En definitiva, para mejorar la calidad de vida de nuestras mascotas, en lo que a su peso se refiere, todos los expertos coinciden en una fórmula mágica. Prestar atención a la alimentación que le damos, y a las cantidades, además de hacer algo de ejercicio físico con ellas. Incluso nos vendrá bien a nosotros para cuidarnos. 

Y no pienses que por tener un gato no hace falta la actividad física. Los gatos son juguetones así que anímate a jugar con ellos. Con una pequeña pelota, un ovillo de lana y un par de estanterías a las que subirse de un salto será más que suficiente. 

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Victoria Herrero

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