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Consejos prácticos si tu nevera hace ruidos raros

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 3 de enero de 2020

3 minutos

Antes de llamar a un servicio técnico de reparación, comprueba si esos sonidos son normales

Consejos prácticos si tu frigorífico hace unos ruidos un tanto sospechosos

Entras en la cocina y oyes un ruido extraño. Tras comprobar todos los electrodomésticos, descubres que proviene de tu frigorífico. Un sonido que puede ser normal y relativo a un funcionamiento correcto (debido al compresor que usa, por ejemplo) o que, por el contrario, denota que algo está fallando.

En este caso, como recomiendan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU @consumidores), es preciso que llames cuanto antes a un servicio técnico para que hagan una revisión a fondo de la nevera en busca de ese problema. Y es que ese molesto zumbido puede afectar a la eficiencia y eficacia de dicho aparato.

¿A qué se deben esos ruidos tan raros?

Es normal que el día menos pensado el frigorífico avise de algún fallo técnico. Permanece encendido las 24 horas del día y los 365 días del año, y soporta el trasiego de toda la familia a lo largo de toda la jornada. Eso sí, antes de alarmarse, como aconsejan desde la OCU, es bueno saber qué ruidos podrían considerarse normales en este caso:

  • Si te has ido de vacaciones una larga temporada, al llegar a casa y encenderlo oirás un pequeño clic. Algo parecido a lo que podrás escuchar si tu modelo es de los más modernos y cuenta con un sistema de descongelación automático. Ese sonido ocurre cuando acaba dicho proceso.
  • El motor y los ventiladores del interior de la nevera hacen ruido, pero no es motivo para sobresaltarnos, es algo muy común.
  • ¿Suena como si cayese agua? Si es parecido al sonido de unas burbujas, se trata del líquido refrigerante que está cumpliendo con su función.
  • Los cambios de temperatura en el frigorífico pueden dar lugar a una especie de golpecitos cuando las paredes se contraen o se dilatan. Nada fuera de lo común en este tipo de electrodomésticos.
  • ¿Un pitido intermitente? ¿Has mirado si te has dejado la puerta de la nevera o del congelador abierta? Era eso, falsa alarma. 
Consejos prácticos si tu frigorífico hace unos ruidos un tanto sospechosos

¿Qué hago entonces?

Lo mejor, como recuerdan desde esta organización de consumidores, es que llames a un especialista técnico si notas que los ruidos no cesan y el frigorífico está dando algunos fallos en su sistema. Pero antes de hacerlo, intenta alguno de estos "trucos" de mantenimiento. Quizás te funcionen y dejes de escuchar esas molestas estridencias:

  • ¿Está pegado a la pared? Sepáralo unos centímetros para que haya más espacio y mejore la ventilación de la nevera. Igual era ese el origen de ese ruido desconocido. 
  • Ya que estás moviéndolo, mira la parte de atrás. Puede que haya algún objeto que esté golpeando los tubos de refrigeración.
  • Pero igual el fallo reside en la parte inferior del frigorífico. Quizá sea que las patas no están muy bien niveladas y eso provoque una vibración sonora. Lo mismo que si las baldas y cajones del interior están sueltos o mal colocados.
  • Limpia a conciencia este electrodoméstico. Restos de comida, polvo o suciedad acumulada durante semanas pueden obstruir los conductos o el ventilador y dar lugar a esos ruidos.
  • Si aún así no dejas de notar esos silbidos desconcertantes, desconecta la nevera. ¿Nada? Entonces lo más probable es que el compresor esté dañado y, en ese caso, debes avisar a un especialista para que lo solucione.
Consejos prácticos si tu frigorífico hace unos ruidos un tanto sospechosos

Un mantenimiento adecuado hará mucho por tu nevera

Como hemos explicado anteriormente, si cuidamos nuestro frigorífico evitaremos muchos de estos fallos. Y eso pasa, sobre todo, por tenerlo perfectamente limpio y seguir algunos hábitos de mantenimiento en los que quizá no hayas reparado hasta ahora.

  • Cambia los filtros del agua regularmente. De esta manera, evitarás que se acumule la cal, haya malos olores o te encuentres con la aparición de moho que puede perjudicar el funcionamiento de este aparato. Los fabricantes de frigoríficos recomiendan hacerlo cada medio año.
  • Aprovecha también y sustituye las lámparas que iluminan el interior de la nevera. Pero antes de hacerlo asegúrate de desconectarla de la toma de electricidad.
  • Si has comprado un nuevo modelo, no lo pongas en ese lugar de la cocina que recibe la luz directa del sol ni tampoco cerca de otras fuentes de calor como el horno o un radiador.
  • Límpialo cada 2 o 3 meses. Para ello, tras desconectarlo, saca todos los alimentos y empléate a fondo con la nevera sin dejar ninguna esquina o rincón. Tanto para el interior como para el exterior, puedes emplear un paño mojado con agua y bicarbonato de sodio y luego secarlo con otro diferente. Saca también las baldas y los cajones para eliminar todo rastro de suciedad o alimentos pegados. Y no te olvides de las gomas de las puertas, ya que gracias a ellas se mantiene la temperatura óptima del frigorífico
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