Alimentación

Nutrición emocional: alimentos que te devuelven la armonía

Rosa Roch

Foto: BigStock

Sábado 10 de octubre de 2020

3 minutos

Tener consciencia de lo que comemos nos ayudará a mejorar nuestro bienestar

¿Qué es la nutrición emocional?

El estrés, las preocupaciones y la situación actual que estamos viviendo por el Covid-19, que nos afecta absolutamente a todos en forma de restricciones en cuanto a movilidad, cuarentena, situaciones de soledad, estar lejos de la familia, incertidumbre, cambios en las rutinas, imposibilidad para practicar alguna afición, la propia enfermedad o, lo que es peor, pérdida de seres queridos; ha incrementado los estados de ansiedad, la depresión y desordenes en la alimentación que pueden acabar en obesidad, bulimia o anorexia.

En ocasiones cuando nos sentimos anímicamente mal, o simplemente estamos aburridos, la nevera es un refugio donde ir a buscar unas dosis de optimismo, energía o ánimos que nos ayuden a seguir adelante o, simplemente, ocupen esos espacios de tiempo que destinábamos al ocio.

Si bien dedicar tiempo al cuidado de nuestro cuerpo forma, cada vez más, parte de nuestras costumbres diarias, lo cierto es que en situaciones de crisis como la actual, se suelen descuidar los buenos hábitos alimentarios y la práctica de ejercicio diario. Pero, para mantenernos en forma no solo es necesario llevar una dieta saludable, mantenernos activos y ser constantes; todo ello ha de ir acompañado de un cambio emocional en nuestras rutinas.

Visto así, puede no parecer fácil, pero es donde entra en juego la nutrición emocional, la cual se entiende como una manera de controlar el “hambre emocional”, aquel que nos mueve a comer por impulso, por aburrimiento, enfado, tristeza…

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A través de técnicas y herramientas de salud y nutrición, la práctica de yoga, mindfulness y meditación, los expertos en el sector crean unas guías que permiten entender la alimentación y cómo obtener el bienestar personal, tanto físico como emocional. Comida y psicología van de la mano, pues los nutrientes de algunos alimentos son de muy buena ayuda para mantener el equilibrio entre el plano físico y el emocional, por lo que la alimentación emocional ha de practicarse siempre. Son muchas las posibilidades por lo que te resultará fácil incluir alguno de ellos en tu dieta.

Para mantener una nutrición emocional, la clave está en ser consciente de lo que comemos y el porqué, y hacer una gestión adecuada de nuestros pensamientos. Hay que pensar en qué nos ocurre cuando queremos comer de manera impulsiva y comprender e identificar la raíz del problema. En este sentido, es importante verbalizar las emociones y ahondar en el origen de nuestro conflicto interno. De esta manera enviaremos señales a nuestro cerebro que harán que este libere serotonina, la hormona de la felicidad, lo que nos hará sentir mejor y disminuirá la sensación de hambre emocional favoreciendo, además, la pérdida de peso.

Esto ocurre porque el cuerpo y la mente llegan a un estado de relajación que favorece la aceleración del metabolismo y una correcta digestión y absorción de los nutrientes. Tener sentimientos negativos, por el contrario, aumentan los niveles de estrés y desestabilizan nuestros sistemas nervioso, endocrino e inmune, lo que afecta negativamente a nuestra salud en general y ralentiza el metabolismo, aumentando la acumulación de grasa en el cuerpo, el apetito, el peso y la ansiedad.

Darle al cuerpo lo que necesita, lo que nos demanda a nivel nutricional, es esencial para que nos sintamos felices. Por esto, escucharlo y comer los alimentos que nos apetecen no tiene por qué ser malo, siempre y cuando no estén contraindicados por motivos médicos y, también, siempre que se consuman de manera responsable y con control, cubriendo las necesidades nutricionales que el cuerpo requiere.

Pautas para seguir una psiconutrición

El hambre emocional suele mostrarse en forma de apetito, aun cuando ya hemos ingerido la cantidad de nutrientes necesaria. Detectarla nos ayudará a ponerle freno.

  • Detecta que situaciones hacen que tu equilibrio emocional tambalee: miedo, estrés, ansiedad, soledad, dificultades, cargas…, en definitiva, situaciones emocionales que suelen acabar en un atracón.
  • Llevar una dieta saludable te ayuda a mantener el equilibrio emocional.
  • El hambre emocional no quedará saciado hasta obtener el alimento que necesita: compañía, contacto físico, meditación, desahogar preocupaciones y miedos, momentos de paz, liberar estrés, etc.  
  • Saborea la comida, toma consciencia de lo que comes, de la textura del alimento, sus matices, mastica de manera consciente y despacio, tómate tu tiempo.
  • No te obsesiones, ni siquiera en practicar una nutrición emocional.

Cuando conseguimos mantener una comunicación entre el cuerpo y la mente creamos una relación sana con la comida que nos permite, además, disfrutar plenamente de ella.

 

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