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¿Qué es la solastalgia? Cuando el cambio climático también afecta a nuestra salud

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 28 de diciembre de 2019

3 minutos

Este concepto hace referencia a un trastorno psicológico que nos lleva a un bajo estado de ánimo

¿Qué es la solastalgia? Cuando el cambio climático también afecta a nuestra salud

El cambio climático y sus terribles consecuencias. No es nada nuevo que esa situación medioambiental no solo trae malas noticias para los campos de cultivo, los alimentos, los animales, los recursos naturales o nuestra propia salud. En este último caso, nos afecta a nivel físico con todo tipo de enfermedades (asma, cáncer de pulmón, hipertensión, patologías neurodegenerativas...) y también a la hora de desarrollar algunos trastornos psicológicos.

Y es que el aumento gradual de la temperatura de nuestro planeta se puede traducir en un afección de carácter mental, un mayor riesgo de suicidio o la aparición de estados depresivos. Y todo esto tiene un nombre: solastalgia. Un sentimiento que, además, guarda relación con otras patologías importantes, como es el caso de la obesidad, las enfermedades respiratorias, los problemas para dormir o la falta de vitamina D, al no exponernos a los beneficios de los rayos del sol. 

¿Qué es la solastalgia? Cuando el cambio climático también afecta a nuestra salud

¿En qué consiste la solastalgia y cómo nos afecta?

Pero la solastalgia no parte de ese calentamiento global, sino que tiene su origen mucho antes: en nuestra desconexión de la naturaleza.  Seremos más precisos. La solastalgia nace de la unión de dos palabras: solacium o consuelo y algia, dolor. Fue el filósofo Glenn Albrecht el que acuñó este término, que hace referencia a un sentimiento humano muy propio de nuestra era, debido sobre todo al ritmo de vida que llevamos sin apenas contacto con el entorno natural.

Y es que aquellas personas que padecen solastalgia sienten que su ambiente habitual ha cambiado por completo, provocando dicha angustia. Un miedo que, además, se ve exacerbado por los efectos de la contaminación, tanto en nuestra persona como en todo lo que nos rodea. Es decir, esos sentimientos pesimistas también afloran cuando, debido al estado del planeta, observamos inundaciones, incendios forestales o sequías que se producen sin que podamos hacer nada por remediarlo. Desastres naturales que provocan la modificación del espacio que añoramos y por el que sentimos ese estado de ánimo tan bajo.

¿Se puede remediar?

La respuesta es sí. Y es tan sencillo como seguir algunos consejos que están en nuestra mano. Por ejemplo, para superar ese pesimismo no viene mal recuperar el contacto con la naturaleza. A medida que este aumente de manera gradual, nuestro estado anímico también mejorará.

Y es que no es casualidad que, en la mayoría de los casos, nos sintamos más tranquilos y relajados cuando estamos en un entorno natural y no en mitad del bullicio y el estrés asociado a la gran ciudad. Una sensación a la que también se le ha puesto nombre: topofilia. En este caso, se refiere a un sentimiento que experimentan las personas hacia el lugar donde nacieron y crecieron, donde están los mejores recuerdos. Un lugar que muchas veces está rodeado de naturaleza.

¿Qué es la solastalgia? Cuando el cambio climático también afecta a nuestra salud

En ese cambio de hábitos, no está de más si nos desintoxicamos de nuestra exposición constante a las nuevas tecnologías, dejamos por un rato las pantallas de los aparatos digitales, salimos a la calle y mejoramos los niveles de vitamina D, tan necesaria para nuestro organismo.

Pero no solo podemos hacer algo por nosotros mismos para alejar esa nostalgia, también somos los responsables de no favorecer el progresivo deterioro del planeta con nuestras acciones. Es por eso que no podemos olvidarmos de luchar contra el cambio climático y contra la solastalgia. ¿Cómo? Puede que no seas un líder político con mucha influencia o una gran empresa que tome decisiones para evitar el calentamiento global, pero en tu día a día y de forma sencilla puedes aportar tu granito de arena. 

Repasamos algunas de las acciones que, a título individual, puedes hacer para contribuir a un planeta más verde, sostenible y respetuoso con el medio ambiente:

  • Cuida del medio ambiente y de tu salud, para ello deja el coche en casa y opta por andar más o coger la bicicleta para desplazarte. 
  • Sé responsable a la hora de generar menos desperdicios y residuos en tu casa y apuesta por un reciclaje comprometido.
  • Usa con cabeza los recursos naturales, así como los servicios básicos de tu hogar, como el agua, la electricidad o el gas. En este último caso es aconsejable que apuestes por electrodomésticos eficientes y bombillas de bajo consumo
  • No uses envases de usar y tirar, sobre todo si son de plástico, y apuesta por recipientes reutilizables
  • ¿Sabías que si haces algunos cambios en tu alimentación puedes ayudar al planeta? Es decir, si apuestas por una dieta con mayor presencia de vegetales y frutas, y no tanta carne roja, favorecerás que se reduzca la huella de carbono y que se emitan menos gases de efecto invernadero a la atmósfera.
  • En relación al punto anterior, consume productos de temporada y haz la compra en mercados locales para evitar la contaminación con ese transporte. 
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