Deporte para mayores

Errores frecuentes a evitar en la marcha nórdica

Noelia Hontoria

Foto: Bigstock

Lunes 7 de octubre de 2019

2 minutos

La marcha nórdica consiste en caminar haciendo uso de bastones que favorecen el trabajo muscular

Errores frecuentes a evitar en la marcha nórdica

La marcha nórdica es un ejercicio óptimo para cualquier edad que te va a permitir disfrutar del aire libre a la vez que cuidas tu cuerpo, tu salud y te mantienes activo. Aunque son muchas las ventajas que ofrecen a las personas mayores, algo por lo que cada vez está más de moda.

¿Qué es la marcha nórdica?

La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (@FEDME_es) define la marcha nórdica como “una actividad física segura, natural, dinámica, eficiente y adaptable a todo el mundo, que implica a todo el cuerpo de forma simétrica y equilibrada”.

Llevarla a cabo es tan sencillo como andar con unos bastones diseñados especialmente para esto y que se centran en el movimiento bio mecánico del cuerpo. En este tipo de ejercicio entran en juego los brazos, hombros, espalda, piernas y cadera. El esfuerzo de la actividad se reparte entre diferentes grupos musculares, por lo que es un tipo de ejercicio muy completo y apto para cualquier edad.

Los errores que debes evitar en la marcha nórdica

Errores frecuentes a evitar en la marcha nórdica

Sin embargo, a pesar de ser un ejercicio fácil de hacer, es posible que caigas en algunos errores frecuentes si no tienes a nadie que te supervise.

Lo primero que debes tener en cuenta es la importancia de elegir un material adecuado. Debes seleccionar los bastones correctos para tu talla (según tu altura principalmente) y que no sean ni muy grandes ni muy pequeños para evitar que los músculos no trabajen de forma natural. También las zapatillas son importantes: opta siempre por un calzado cómodo, que no apriete, que transpire y que sea de tu talla.

A la hora de realizar el ejercicio en sí, debes andar de forma natural para no forzar la postura, además de sujetar los bastones con firmeza y soltarlos cuando eches hacia atrás. Ten en cuenta que estos deben quedar justo entre los pies, ni delante ni detrás. Si, por ejemplo, los colocas demasiado adelantados, el impulso que necesitarás dar te puede provocar una lesión si repites el gesto de forma continuada.

Por último, es importante que mantengas una buena sincronización entre los brazos y las piernas. Si es la primera vez que realizas la marcha nórdica, es posible que este sea precisamente el punto que más te cueste. Pero, como todo en la vida, es cuestión de práctica.

Si realizas la marcha nórdica acompañado, pide a tu compañero que evalúe tu postura para que pueda darte una visión que tú tal vez no eres capaz de ver. Y si lo haces solo, escucha a tu cuerpo. Él te dirá si vas por buen camino, siempre sin forzar.

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