Deporte para mayores

Las mejores posturas de yoga para personas mayores con problemas de tiroides

Mariola Báez

Foto: Bigstockphoto

Lunes 5 de agosto de 2019

2 minutos

Fortalecer el cuello con ciertas posturas puede ayudar a equilibrar la función de la glándula

yoga tiroides

El yoga es una disciplina milenaria que se basa en la búsqueda del equilibrio interior como método para alcanzar la salud y el bienestar. Aumentar la fuerza y la elasticidad controlando el nivel de esfuerzo físico es algo posible con su práctica regular, por lo que, en sus distintas variantes, resulta muy recomendable para adultos mayores.

También puede ayudar a mejorar dolencias concretas, siempre y cuando realices las posturas adecuadas. En el caso de las enfermedades relacionadas con la glándula tiroides, puede resultar efectivo a la hora de regular la producción de hormonas, cuyo desajuste provoca tanto el hipertiroidismo como la situación contraria, el hipotiroidismo. El yoga favorece algunos síntomas propios de estas patologías, entre los que la Sociedad Española de Medicina Interna (@Sociedad_SEMI) señala un cansancio inexplicable, la pérdida o ganancia anormal de peso o las taquicardias ante una situación de estrés.

El yoga aporta flexibilidad y fortalece la musculatura

Posturas de yoga para equilibrar la glándula tiroides

No es que el yoga sustituya tu tratamiento médico, pero puede contribuir a que te sientas mejor con estiramientos y ejercicios suaves que fortalecen el cuello y dirigen un flujo de energía a esa glándula que sufre una alteración. Eso sí, es importante seguir los consejos de los profesores de yoga para realizar las posturas de forma correcta y no lesionarte, teniendo en cuenta factores como la respiración o la capacidad de relajación.

Para que la glándula tiroides cumpla a la perfección con su función, entre las posturas más recomendables destaca la Cobra, que consiste en tumbarte boca abajo, con las palmas de las manos a la altura de los hombros, y elevar, poco a poco, el tronco, al tiempo que estiras los brazos. La postura finaliza echando la cabeza hacia atrás, de manera que el cuello quede completamente estirado.

El Gato es otra de las posturas habituales que favorecen el trabajo del sistema tiroideo. Boca abajo, apoyado sobre las rodillas y las palmas de las manos, debes hacer dos movimientos. En primer lugar, tira de tu espalda hacia arriba, al tiempo que bajas la cabeza intentando llevar la barbilla al pecho. Aguanta la postura unos segundos y, a continuación, haz el movimiento opuesto, es decir, busca la curvatura convexa de la columna vertebral mientras elevas la cabeza, estirando el cuello todo lo que puedas.

Un poco más complicada es la asana del Pez, que puedes intentar, al principio, con ayuda de un cojín o aparato específico. Tumbada boca arriba, se trata de despegar lentamente la espalda, curvándola en lo posible, pero sin despegar la cabeza del suelo en ningún momento.

Si estás en buena forma física, otra de las posturas más recomendables para aliviar los problemas de tiroides es la que consiste en elevar las piernas y el tronco mientras estás tumbado boca arriba. El objetivo es apoyar tu peso en los hombros (las manos en las caderas te ayudarán a mantener la postura). Si te resulta complicado, puedes empezar por la postura del Puente. Desde la misma posición, pero con las rodillas flexionadas, eleva las caderas mientras la cabeza y el cuello permanecen apoyados sin tensión.

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