Fisioterapia

El método Halliwick para mejorar la movilidad física de personas mayores

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Lunes 12 de agosto de 2019

2 minutos

Esta terapia, que se realiza en el agua, permite recuperar la independencia de movimientos

El método Halliwick para mejorar la movilidad física de personas mayores

Realizar tratamientos terapéuticos en un medio acuático para tratar patologías, lo que se conoce como la hidroterapia, ayuda a muchas personas con problemas de movilidad. Así, el agua permite realizar, sin apenas impacto o esfuerzo, sencillos ejercicios y movimientos que hace que se mejore la calidad de vida, tanto a nivel físico como mental, de estas personas. Una de esas terapias es el conocido como método Halliwick que trabaja con personas que tienen un grado de discapacidad o inmovilidad física que no le permite moverse por sí mismos.

Una innovadora idea que debemos agradecer a James McMillan, un ingeniero mecánico que en los años 50 dio con esta terapia para que estas personas, sobre todo niños y mayores, pudieran aprender tanto a moverse como a nadar de forma totalmente independiente dentro de este espacio. 

Pero no solo se obtienen beneficios en el plano locomotor, sino que sus bondades son muchas más ya que mejora la circulación de la sangre, contribuye al bienestar mental, se aminora el dolor que pueda estar asociado a esa reducida movilidad, favorece la postura corporal y el tono muscular o se amplía la capacidad respiratoria

El método Halliwick para mejorar la movilidad física de personas mayores

¿En qué consiste la terapia Halliwick?

Poco a poco, y con la ayuda en todo momento del fisioterapeuta, estas personas pueden ir mejorando su seguridad y destreza dentro del agua. Así, van realizando de forma suave estos movimientos para ser conscientes en todo momento de la actividad que están realizando para poder, en la medida de lo posible, ir mejorando en cuestiones de equilibrio o postura. Y para ello se siguen estos pasos:

  • Antes de nada, se realiza una preparación mental para que esa persona pierda el miedo y aborde su contacto tranquilo con el agua. Así, cuando se encuentre cómodo dentro del medio acuático, será la mejor forma de empezar a realizar dichos movimientos y a disfrutar de los beneficios de esta terapia. 
  • Los siguientes pasos se detienen en los movimientos de rotación. Así, el fisioterapeuta ayuda al paciente a que haga rotaciones de todo su cuerpo a nivel longitudinal y transversal.  Movimientos que se van haciendo acompañados de flexiones de tronco, rodillas o tobillos para, de esta manera, ir mejorando la estabilidad y postura corporal
  • A continuación, se trabaja el equilibrio, además de seguir con la adaptación al medio. Así pues, para que esa persona gane en confianza y autonomía, se ayuda a que haga pequeñas inmersiones debajo del agua. De esta manera, su cuerpo irá poco a poco reconociendo que no se hunde y que puede flotar en un medio acuático
  • Una vez haya ganado ese equilibrio, esta persona puede mantenerse con independencia tanto de pie como en posición oblicua. 
  • Ahora es el momento de hacer pequeños desplazamientos con el apoyo del fisioterapeuta que va moviendo el agua. De esta manera, el paciente puede ir controlando los ejercicios, al tiempo que siente esa resistencia del agua en movimiento
  • Por último, y si todo sigue su curso, se puede intentar hacer una progresión sencilla, poco a poco, para ir desplazándose por la piscina con pequeños movimientos de manos y pies. La antesala de hacer su primera brazada y comenzar el aprendizaje para nadar de forma independiente.
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