Preguntas

¿Qué te provoca la amaxofobia o miedo a conducir?

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 10 de agosto de 2019

3 minutos

El hecho de sentarse al volante desencadena una situación de ansiedad que puede llevar al bloqueo

Coche
Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 10 de agosto de 2019

3 minutos

A muchas personas les encanta esa sensación de libertad que supone conducir sin un rumbo fijo mientras escucha su música favorita. Sin embargo, para otras personas, el mero hecho ya de ponerse frente al volante desencadena un temor a la hora de arrancar el coche. Es lo que se conoce como amaxofobia que se puede describir por esa ansiedad o estado de estrés que sufren algunas personas cada que vez que tienen que conducir un vehículo y que según el RACE (@RACE_es) sufren un 30% de los conductores en España, de los que algo menos de la mitad aseguran que no serían capaces de poder conducir. 

¿A qué es debido este miedo y cómo se puede superar?

Una experiencia traumática o las inseguridades al volante en el caso de las personas mayores son algunas de las causas que están detrás de la aparición de estos nervios o ese estado de ansiedad acompañado de palpitaciones o sudoración excesiva cuando uno se coloca en el asiento del piloto. Señales todas ellas que pueden llevar al bloqueo de estas personas que no pueden ni arrancar el vehículo; cuanto menos conducir. 

En ocasiones, además, las personas que sufren esta fobia tienen una personalidad insegura y una baja autoestima. Se suelen comparar con el resto de los conductores y eso hace que se sientan frustrados y con miedo cada vez que tienen que conducir un coche.

¿Qué es la amaxofobia? El miedo a conducir

¿Cómo se remedia entonces? Para que estas personas recuperen esa confianza y vuelvan conducir de forma segura y tranquila, es importante seguir con ellos una serie de pautas para acabar con ese miedo al volante. Sí, la amaxofobia se supera. Además, no conviene postergar mucho esta recuperación ya que, cuanto más tiempo pase sin que se coja el coche, se perderá habilidad y generará más inseguridad todavía. 

  • Una de las técnicas consiste en sentarse en el asiento del conductor y tomarse un tiempo de aclimatación, el que se necesite en cada caso, para que esa persona se vaya relajando y vaya tomando conciencia de ese coche que por ahora está parado.
  • Antes de iniciar la marcha haz varias respiraciones de forma tranquila y visualiza lo que te rodea. Además, estos primeros momentos te pueden servir para desterrar todos esos miedos sobre tener un accidente o sufrir la ira del resto de conductores. 
  • Se puede iniciar la marcha, una vez que la persona está confiada. Con recorrer una calle o unos metros bastará para ir desbloqueando nuestra mente poco a poco. Si es de ayuda puede acompañarnos un familiar o amigo que nos ofrezca seguridad con unas alentadoras palabras. 

Una terapia de choque que, en la mayoría de los casos, se complementa con cursos y talleres en autoescuelas para reciclarse al volante, reforzar esas habilidades y ganar confianza gracias a simuladores que nos guían como si de verdad estuviésemos en una carretera.

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Victoria Herrero

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