Preguntas

¿Soy una persona mayor adicta o compulsiva? ¿Cuál es la diferencia?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 2 de enero de 2020

3 minutos

A pesar de que a veces se confunden, ambas situaciones presentan diferencias importantes

Soy una persona mayor adicta o compulsiva Cuál es la diferencia

Aunque a menudo se usan de forma indiferente, lo cierto es que una adicción y una compulsión no son lo mismo desde un punto de vista psicológico. Pueden poseer similitudes en algunos aspectos o comportamientos, pero realmente estas personas tienen una conducta muy diferente. Saber qué las distingue nos ayudará si estamos ante un mayor que posee una adicción o un trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Compulsión

Si empezamos por las compulsiones, hay que indicar que se definen como una serie de conductas repetitivas que poseen una finalidad y que se ejecutan como respuesta a una obsesión, de una forma estereotipada y de acuerdo a unas reglas. Se llevan a cabo para detener un malestar o algo que nos genera incomodidad o temor. Las personas afectadas están obsesionadas con algo y son conscientes de ello. Saben que su conducta no es normal y que es más bien es excesiva.

Es por ello, que a veces intentan frenar estas obsesiones porque al final se percatan de que no les provocan placer, pero si no las ejecutan pueden experimentar cierta ansiedad, por lo que necesitan desarrollarlas para aliviar la tensión o el estrés que presentan. A pesar de tratar de impedir que esos pensamientos obsesivos surjan, se instalan una y otra vez, y es muy complicado frenarlos.

El problema principal del TOC es que consume mucha energía, de tal modo que llega a condicionar la vida y por ende su calidad. Interfiere en las relaciones sociales, en las rutinas y otras actividades, de modo que puede generar cierto aislamiento, entre otras situaciones. Esas cosas que te obsesionan te invaden, incluso cuando tratas de olvidarte de ellas al efectuar otras acciones.

trastorno obsesivo compulsivo

Los rituales compulsivos con obsesiones pueden ser de diversa índole. Por un lado, tenemos los de limpieza, en los que se trata de eliminar la suciedad o elementos contaminantes, que son reales o imaginarios, de modo que después se procede a una exhaustiva rutina de higiene personal.

Luego están los actos repetitivos, que es hacer una y otra vez todo tipo de gestos o acciones como rascarse la oreja varias veces seguidas, santiguarse durante un tiempo sin parar o seguir una secuencia determinada de números ante una situación.

Los de comprobación son también muy diversos como, por ejemplo, comprobar si hemos cerrado bien la puerta del coche o de casa, una y otra vez. Hay personas que sin embargo, tienden a no desprenderse de cualquier cosa y acumular gran cantidad de artículos, de modo que con el tiempo hasta no será posible caminar por la casa.

Por último, están los rituales de orden, en donde todo ha de estar colocado siempre de la misma manera, con una secuencia determinada, y si se produce una alteración los afectados se sienten muy ansiosos y lo han de solucionar.

Adicción

La adicción es una enfermedad del cerebro compleja y de larga duración. Es mucho más complicada de la compulsión porque en estos casos se produce la necesidad imperiosa de consumir una sustancia, que generalmente suele ser alcohol, drogas o determinados fármacos. Las personas que presentan este trastorno pierden totalmente el control de sus actos. Sienten unos deseos irrefrenables por consumir y buscan drogas, alcohol u otras sustancias sin importar lo que les cueste desde un punto de vista económico, y pueden llegar incluso a poner en riesgo amistades, núcleos familiares y empleos.

En estos casos, las sustancias consumidas pueden alterar el cerebro, de modo que modifican algunas de sus capacidades, como los circuitos de placer/recompensa, de tal manera que cada vez se quiere más. Los circuitos emocionales que activan la sensación de peligro, también pueden verse perturbados, lo que genera sensaciones de ansiedad y estrés cuando no se está consumiendo alcohol o drogas. En esta fase, las personas suelen recurrir a ellas para no sentirse mal, en lugar de emplearlas para buscar sus supuestos efectos placenteros.

Cómo identificar una adicción y de qué forma afectan a los mayores

Consumir de forma repetida drogas puede dañar la parte relacionada con la toma de decisiones, que se encuentra en la corteza prefrontal. Esta es precisamente la que ayuda a reconocer el mal que implica el consumo de sustancias adictivas.

Aun no se sabe con seguridad por qué unas personas presentan este problema y otras no. Se piensa que la adicción tiene un componente hereditario y se ha vinculado con algunos genes. No obstante, no todos los miembros de una familia tienen que ser necesariamente propensos a una adicción.

Principales diferencias

En un momento dado, la compulsión puede formar parte de una adicción pues a medida que esta se va asentando hay una necesidad compulsiva por tomar la sustancia causante de la misma como, por ejemplo, el alcohol. Ahora bien, como hemos descrito se trata de trastornos distintos.

En un TOC, la satisfacción de la persona al ver cumplida su obsesión no es plena, sin embargo, el adicto sí alcanza placer cuando consume.

Otro aspecto importante que los diferencia es que las personas compulsivas son plenamente conscientes de que su obsesión se sale de lo normal. Sin embargo, en las adicciones no se da esta plena conciencia, ya que al tomar la sustancia el individuo se encuentra tan a gusto que el resto carece de importancia. Tiene que suceder algo muy grave para que se percate de lo que le sucede.

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