Salud

Estudios confirman que seguir medicando a mayores que tienen dolencias leves puede ser perjudicial

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Domingo 15 de diciembre de 2019

4 minutos

Una incidencia que sobre todo han observado en pacientes tratados para la hipertensión o la diabetes

Estudios confirman que la medicación prolongada en mayores que tienen dolencias leves puede ser perjudicial

Es un hecho lógico y necesario que una persona reciba un tratamiento, que puede ser farmacológico, cuando tiene alguna dolencia o patología. Sin embargo, cuando esa afección de salud no es del todo grave, más bien leve, y esa persona recibe medicación durante un largo espacio de tiempo, las consecuencias se pueden volver en su contra. Algo especialmente llamativo y que sucede, como confirman sendos estudios, en aquellos pacientes que han pasado la barrera de los 70 años. 

Por ejemplo, como explican los autores de estos informes, aquellos pacientes que siguen tratamientos "agresivos" en caso de sufrir hipertensión o diabetes, a corto plazo pueden tener complicaciones al llevar mucho tiempo con esa medicación. Reacciones adversas como que su tensión o sus niveles de azúcar bajen considerablemente o que sufran mareos o incluso caídas por la pérdida de conocimiento.

Estudios confirman que seguir medicando a mayores que tienen dolencias leves puede ser perjudicial

"Como médicos, queremos asegurarnos de que los pacientes tienen el cuidado que necesitan, pero también debemos evitar que un cuidado excesivo pueda dañarles y si hay un tratamiento que ha dejado de beneficiarles demasiado y además podría traerles otros problemas, entonces debemos pensar en replanteárnoslo”, coinciden los responsables de esta investigación que inciden en la "suavización" de la administración de medicamentos en las personas de más edad. 

Una revisión de la medicación que se da a los mayores

Está claro que la medicación es la intervención médica más utilizada a la hora de mejorar la salud de una persona que presenta un dolor o está pasando por una enfermedad. Sin embargo, no se puede olvidar en este caso que un abuso excesivo, indebido o durante mucho tiempo (cuando se trate de problemas de salud que no revisten de una mayor complicación) puede llevar a ciertos riesgos adversos, eso por no hablar de que el tratamiento pierda eficacia, se produzca un mayor porcentaje de hospitalizaciones o incluso aumente la tasa de mortalidad. 

Y todo eso en una realidad, la de las personas mayores que por lo general toman muchos más medicamentos ya que suelen padecer con mayor frecuencia una enfermedad crónica como las que hemos aludido al principio de este artículo. Hablamos de un tratamiento farmacológico que puede seguirse durante años o bien de forma puntual por algún proceso infeccioso o un dolor o patología leve.

Sin embargo, lo que preocupa a los expertos antes mencionados es cuando los medicamentos para esas afecciones leves se prolongan durante bastante tiempo llegando a afectar otras parcelas de la salud de estas personas mayores que en el 90% de los casos toma al menos 1 fármaco por semana, cerca de la mitad tiene pautados unos 5 fármacos diferentes por semana y el 12% tiene recetados 10 o más fármacos durante ese mismo espacio de tiempo. 

Los estudios antes mencionados, y que corroboran estas líneas anteriores, se unen a la idea desarrollada por otros investigadores de la Universidad inglesa de East Anglia (@uniofeastanglia) que defienden que el uso prolongado de ciertos medicamentos para tratar trastornos depresivos o incluso problemas de vejiga puede incrementar el riesgo de padecer demencia. 

Precisamente algunos antidepresivos, con su alta concentración de propiedades sedantes, muestran una mayor asociación estadística con que estas personas que los toman tengan un mayor número de caídas. Algo similar a lo que ocurre con el consumo desmedido y prolongado para tratar casos de esquizofrenia (antipsicóticos-neurolépticos) o con la toma de benzodiacepinas (familia a la que pertenece el valium, por ejemplo). "Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una utilización racional de la medicación en la población mayor con riesgo de caídas", explican desde la Universidad de British Columbia (@UBC). "Los fármacos que tienen más riesgo son los que afectan al sistema nervioso central como los hipnóticos, sedantes, analgésicos y antidepresivos", continúan. 

Estudios confirman que seguir medicando a mayores que tienen dolencias leves puede ser perjudicial

Y es que esas consecuencias no deben tomarse a la ligera si tenemos en cuenta que las caídas son la principal causa de discapacidad y fallecimiento entre las personas mayores y en muchos casos, la medicación influye en esos episodios. Algo que ocurre en mayor medida cuando se toma durante bastante tiempo analgésicos de tipo opiáceo, así como otro tipo de fármacos que podríamos considerar más leves para el tratamiento de úlceras, reflujo gastroesofágico, mejorar los niveles de calcio o de vitamina B12.

Un colectivo más propenso a esos efectos secundarios

Son varias las razones por las que los mayores tienen una mayor probabilidad de sufrir los efectos secundarios de los fármacos que toman: 

  • A medida que cumplimos años, nuestro organismo tiene menos agua y esto hace que los medicamentos hidrosolubles (los que se disuelven) alcancen concentraciones más altas.
  • Cuando envejecemos, los riñones ya no son tan eficaces a la hora de expulsar ciertos fármacos por la orina y el hígado no puede metabolizar esos medicamentos de la misma manera. Es decir, esos fármacos se eliminan con mayor dificultad. 
  • Hablamos de personas con un importante número de trastornos y con un mayor riesgo de que empeoren sus patologías crónicas por la acción de dichos fármacos o la interacción de varios que se tomen al mismo tiempo.
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