Salud

Los mayores, pese a autoconfinarse, las principales víctimas mortales cuando se relajan las medidas

Pablo Recio

Martes 9 de febrero de 2021

7 minutos

Tras las Navidades han fallecido 10.395 mayores de 60 años

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Miles de mayores pagan con sus vidas cada vez que las autoridades relajan las medidas restrictivas y no se rastrea ni controla la transmisión del virus correctamente. Esta es la triste conclusión a la que se llega si se analizan las curvas de contagios y de fallecimientos por edad en esta segunda y tercera ola. En las fechas clave, como el puente de octubre o las navidades, comienzan a incrementarse los casos casi exponencialmente.

Y es que, lejos de lo que podía parecer en verano –cuando había centenares de casos, pero pocos decesos–, el autoconfinamiento que practican muchos mayores no parece ser tan efectivo en otoño e invierno, ya sea porque se relajan las restricciones y suben los contagios de forma descontrolada en la comunidad o porque la gente se relaciona más en interiores o porque, debido a la "fatiga pandémica" y al impacto emocional del aislamiento, muchas personas de más de 65 años han bajado la guardia inconscientemente. 

"Si los datos son correctos, parece que el gráfico dice que no hay diferencia de contagios entre mayores y menores de 60 años. Es parecido a cifras anteriores: todas las franjas de edad son más o menos igual de susceptibles al contagio", interpreta el investigador de la Universidad de Leicester, Salvador Macip. 

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Fuente: elaboración propia e Instituto de Salud Carlos III. 

29.254 mayores fallecidos por COVID desde mayo

Y el resultado de estos incrementos de casos vividos en otoño y en enero de 2021 han sido más de 29.254 fallecimientos de mayores entre el 10 de mayo de 2020 y el 3 de febrero de 2021. Y, más en concreto, en lo que llevamos de la tercera ola, 10.395 personas mayores han muerto por Covid. Unos decesos, que se suman a los más de 40.000 de la primera ola –la mayoría de ellos mayores de 65 años–, muchos de los cuales ni siquiera fueron diagnosticados vía PCR ni contados como muertos de COVID por la falta de test.   

Por otra parte, dentro del grupo de mayores, sin duda, el colectivo más perjudicado, de lejos, han sido las personas de más de 80 años. Su mortalidad se dispara y llega al 11%, mientras que en personas de 70 a 80 roza el 3,8% y, en las que tienen entre 60 y 70, el 1,1%. Además, rara vez reciben cuidados intensivos, un 0,5% de los casos, frente al 2,3% de las personas de más de 70 y el 1,7% de los de entre 60 y 70, según los últimos datos del Instituto de Salud Carlos III. 

Muertos en la segunda y tercera ola
Fuente: elaboración propia e Instituto de Salud Carlos III. 

Tener precaución con la desescalada

Por ello, los expertos en Salud Pública recuerdan que la clave para controlar esta pandemia –al menos, si se quiere convivir con el virus– es la solidaridad intergeneracional. Y, por esta razón, piden cautela de cara a la futura desescalada tras la tercera ola. 

"Tenemos que continuar con las medidas básicas de prevención. Relajarlas entre personas jóvenes, que saben que la gravedad de su patología es menor y su letalidad muy inferior, está relacionado con el mundo económico y social. Pero si se hace, debe ser con todas las precauciones. Hasta que no tengamos una inmunidad de grupo y una población ampliamente vacunada, no estamos a salvo de que los mayores se infecten", opina la especialista en medicina preventiva, María Sáinz.  

Coincide con Sáinz la secretaria técnica del sindicato de enfermería SATSE (@Sindicato_SATSE), María José García. "Los mayores están sufriendo las consecuencias del contacto del resto de edades", sostiene. 

Así, esta protección personal y la autoreclusión que practican no parece ser suficiente en momentos de transmisión comunitaria generalizada. Y uno de los entornos en los que más se contagian parece ser el social y familiar. De esta manera, según asegura García, actualmente están viendo que "la familia se contagia unida". 

No obstante, según han podido observar también, los mayores se autoprotegieron más en diciembre y enero. "Han sido más cautos. Muchos han pasado las navidades solos", apunta. Sin embargo, posteriormente, parece que no se han librado de la tercera ola de contagios. "Por regla general, los mayores no tienen tantas burbujas y se juntan con miembros muy restringidos de la familia. El problema es cuando se cambian los grupos pequeños, como en Navidad. Eso genera un efecto multiplicador impresionante. Y es lo que nos está machacando", sostiene. 

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Fuente: Instituto de Salud Carlos III. 

Los mayores siguen cumpliendo mejor las medidas

"Por lo general, los mayores tienden a ser más conservadores y a seguir las indicaciones que se les da. Son un colectivo de riesgo, tienen más percepción de riesgo y son más cumplidores. Pero lo que demuestran este histograma es que no hay mucha diferencia en la incidencia", opina por su parte el epidemiólogo y profesor de la Universidad de Oviedo, Pedro Arcos.

No obstante, añade, esta proximidad en los datos de contagios durante las olas podría tener una explicación. "Lo que puede sugerir que no haya diferencias es precisamente que las personas de más de 65 años no se infectan más porque toman precauciones. Si el comportamiento de mayores y jóvenes fuese igual, a lo mejor, sí que habría diferencias y habría una barra más alta en mayores. Pero habría que demostrarlo", concluye.