Sociedad

Barriga (Imserso), sobre el drama en las residencias: "Nos pilló la pandemia sin estar preparados"

Fernando Ónega

Foto: Guilsey Homet

Lunes 19 de octubre de 2020

1 minuto

Entrevista de Fernándo Ónega al director del Instituto de Mayores Luis Alberto Barriga

Barriga (Imserso), sobre el drama en las residencias: "Nos pilló la pandemia sin estar preparados"

Aprender de las lecciones que da la vida. Este es el espíritu que se desprende del discurso del director del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (@Imserso) Luis Alberto Barriga, en esta última charla con 65ymás en la que se confiesa "microedadista" y promete trabajarlo en un intento de aprender de los errores y descubrir nuevas salidas. El director de la institución que gestiona con las comunidades autónomas las plazas en las residencias, admite también que la crisis de la Covid-19 se cebó con los mayores de estos centros debido a la falta de preparación y coordinación sociosanitaria, por lo que asegura que desde el Imserso se están identificando los fallos "para que no vuelva a suceder". Además, se muestra abierto a colaborar con la justicia en la investigación abierta en el Tribunal de Cuentas por presuntas irregularidades en el Imserso anteriores a su mandato. "Transparencia absoluta, cartas boca arriba y hacer que la gestión pública sea impecable. Esta es mi misión", asegura.

FERNANDO ÓNEGA.-​ Algunas cuestiones sobre mayores. Las quejas que hay desde las asociaciones de mayores son muy variadas, oscilan entre el edadismo, la soledad no deseada...De todo esto, ¿qué le preocupa más al director del Imserso?

LUIS ALBERTO BARRIGA.- Yo he descubierto que soy edadista. Es algo que me lo tengo que hacer mirar. Llevo trabajando en los Servicios Sociales muchos años y he intentado evitar siempre el sector de mayores… Estoy haciendo casi una confesión personal, pero estoy aceleradamente descubriendo que en el fondo yo tenía cierto edadismo. No el que es más evidente, por ejemplo, como cuando oímos a algunos de nuestros responsables públicos hablar de “nuestros mayores”, –me estomaga la expresión–, ¿cómo que nuestros? Nunca hablamos de nuestros recursos, nuestros inmigrantes...

Es decir, hay un edadismo​ formal, pero luego hay otro que supone no haber comprendido –y yo lo estoy aprendiendo a golpes y de manera acelerada y me alegro–. Hay unos valores, una cantidad de sensatez, de aprendizaje que hacer con la gente mayor, con los sénior, tan necesarios ahora mismo en este mar de confusión y de bronca, a los que no hemos prestado atención y seguimos sin prestar atención. Cuando además la población española, proporcionalmente es mayor, aunque solo fuera por eso, tenemos una riqueza impresionante que estamos desperdiciando. Y yo en ese sentido me estoy reconvirtiendo. 

Hay edadismo, hay mucho edadismo, igual que pasa con el machismo. Se habla mucho de micromachismos, de pequeños comportamientos de los que no nos damos cuenta los que hemos sido educados en un determinado contexto. Pues con el edadismo pasa lo mismo, creo que hay microedadismos, y que todos los tenemos. Está el gran discurso, que puede no ser edadista y luego el comportamiento cotidiano. Y claro, los que estamos en la gestión pública, y encima el director general del Instituto de mayores y Servicios Sociales, me lo tengo que hacer mirar... Estoy aprendiendo a marchas forzadas. Y que pensé que tenía superado y no, tengo mucho que aprender en ese sentido.

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F. Ó.-​​ Y, ¿quién debería ser el motor de la lucha contra el edadismo. ¿Los poderes públicos, la prensa, la indeterminada sociedad?

L.A.B.-  Hay que generar ecosistemas no edadistas, pero para eso se necesita impulso. Y claro, los poderes públicos tiene ahí una responsabilidad importante en impulsar esa lucha contra los edadismos y dentro de los poderes públicos podemos incorporar a la prensa como “cuarto poder”...

F. Ó.-​​ Cuarto querer..

L.A.B.-  Cuarto querer, de acuerdo. Pero está todo ese desafío de toda una sociedad que cambia a mucha más velocidad de la que pensamos. A veces pensamos que este país pega unos vuelcos importantísimos hacia mejor, que hay que seguir teniendo, y esto fue debido a nuestra capacidad de cambio. Pero se deben de dar impulsos. Y ahora mismo se tiene que incorporar en la agenda la obligación de los poderes públicos de abordar la situación de los sénior y sobre todo su inmenso bagaje y riqueza que tenemos que aprovechar para impulsar el país hacia delante. Siempre hablamos de la juventud como motor. ¿Por qué? No necesariamente. Toda la población puede ser un motor para el cambio importante. Pero como todo cambio social, tendrá que tener su impulso público y sus discriminaciones positivas. 

F. Ó.-​​​ Residencias. Decía usted antes que no tenía nada contra ellas. Ahora observamos que vuelve a morir gente en las residencias como consecuencia de la Covid. ¿Cuál es su teoría sobre por qué se nos han muerto más de 19.000 personas en las residencias durante la primera ola, que son más de la mitad de las defunciones oficiales? 

L.A.B.-  Nos pilló la pandemia no preparados en líneas generales, con unos sistemas de atención que además tenían sus déficit estructurales en cuanto a ratios de personal, etc. Ha habido una falta de preparación, no había planes de contingencia. Nadie imaginó que esto podría suceder. Esto hay que unirlo a un problema que existió durante la primera ola de la pandemia con unas 19.000 personas fallecidas en residencias. Y es que nos pilló con una escasa o nula articulación entre la sanidad y los servicios sociales, como si fueran dos mundos paralelos. 

Y la incomprensión de que una persona que está en una residencias en la mayoría de los casos es dónde vive, ese es su domicilio. Alguien debió pensar, éstos que están en residencias ya tienen atención sanitaria...y no. Se ha demostrado que no era así. Ha sido la tormenta perfecta. Nosotros estamos ahora identificando porque tenemos mucha necesidad de aprender las lecciones del horror entre marzo y mayo. Hemos identificado 31 factores y vamos por el 32, que operaron conjuntamente en aquellos meses para tener un resultado tan lamentable como el que ha sucedido. Tenemos en la conciencia que no nos puede volver a pasar....

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F. Ó.-​ Entonces, ¿están preparadas las residencias para la segunda ola?

Ahora la situación epidémica es diferente. La preparación para que no vuelva a suceder es distinta, afortunadamente mucho mejor, pero no podemos bajar la guardia. Porque de esos 31 factores, algunos no dependen de nosotros. La alta infectividad del virus, no la podemos tocar genéticamente todavía, pero otros factores como esta articulación socio-sanitaria, estamos obligados a ponerla en funcionamiento. Todas las comunidades autónomas que son quienes tienen las competencias en esto "se han puesto las pilas" para ver de qué manera se producen estas articulaciones. Nosotros estamos monitorizando cuáles son esas medidas que se están adoptando para devolverlas y que sirvan de aprendizaje. Pero las explicaciones, insisto, sobre lo que sucedió, tienen múltiples factores, muchos de ellos manejables, sobre los que tenemos que promover cambios importantes para que no pueda volver a suceder. Porque no hay seguridad absoluta.

Esos mismos datos, por ejemplo, en relación a infección de sanitarios, fallecidos en hospitales o contagios, no han llamado tanto la atención. Sin embargo las residencias se pusieron en el punto de mira desde el punto de vista mediático, y eso generó un clima culpabilizador que no ayudó tampoco en absoluto a poner soluciones. Insisto, muchos factores confluyeron. Nos pillaron desprevenidos. Nadie puede decir que lo tuviera todo organizado y previsto. Nadie, ni ninguna administración, pero no nos puede volver a pasar. Aprendamos de lo sucedido. 

F. Ó.-​​ ¿Cómo se le quedaba el cuerpo al director del Imserso cuando se publicaban protocolos que decían que quien tuviese poca esperanza de vida, ya no valía la pena atenderle?

L.A.B.-  Pues ahí hemos pataleando, llorado, protestado soto voce, ..... Pero esta es una de las situaciones, que no solo nosotros sino el Defensor de Pueblo y otras muchas instituciones, pusieron encima de la mesa para decir que "hasta ahí hemos llegado". Lo que está sucediendo con la pandemia en todos los países del mundo está dando lugar a triajes cuando el sistema sanitario está desbordado. Pero la diferencia está en que no es legal ni ético hacer planteamientos generalistas. En cada caso clínico hay que tomar decisiones, pero la tienen que hacer los facultativos caso a caso. No se puede dar la orden de directamente no se ingresar a alguien. No solo a personas mayores, sino a personas con discapacidad, por ejemplo. Esto es una barbaridad desde el punto de vista jurídico y ético. Entendiendo el desbordamiento que se pudo sufrir en algún momento en los centros sanitarios, pero una vida es una vida y es un tesoro.

F. Ó.-​​ Al principio de su mandato, se habló de algunas irregularidades en la gestión del Imserso por parte de equipos anteriores, un asunto en el que ha intervenido el Tribunal de Cuentas. ¿Cuál es ahora mismo el estado de esta cuestión?

L.A.B.-  Cuando me incorporé ya había varias investigaciones abiertas sobre estos asuntos relacionadas con equipos anteriores. Nosotros no hemos destapado nada, ya estaba todo en curso cuando llegamos. Había abierto un procedimiento judicial sobre algunos contratos informáticos que recientemente han tenido ya sentencia, pero que forman parte de otro de los contratos que han sido analizados también por un Informe de Fiscalización del Tribunal de Cuentas, que ahora está en fase de anteproyecto de informe. Es decir, hay un tiempo para que presenten alegaciones las partes. Este informe analiza la contratación de la Atención a la Dependencia y dentro de ella, los contratos del Imserso, entre el periodo 2013-2019.  Y es un informe que en su redacción de anteproyecto pone de manifiesto presuntas irregularidades contables o pone en cuestión cómo se habían realizado algunos contratos. En paralelo a todo esto, también tenemos abiertas unas diligencias en la Fiscalía Anticorrupción y contra el Crimen Organizado desde el año 2018, relacionado con los mismos contratos del Imserso. 

Nosotros, insisto, desde mi llegada no hemos puesto nada encima de la mesa, sino que todo son investigaciones que se están articulando desde 2018, muy complejas, y que nuestro papel en estos momentos es colaborar con los órganos fiscalizadores y judiciales al 100% en todo lo que soliciten y con toda la información que exista. También asumir que desde los poderes públicos, en este caso el Gobierno, que si se derivase de todo esto conocimiento real de quebranto a la caja pública, lógicamente se personará la Administración General del Estado como damnificado, además de todos los ciudadanos, lógicamente. Y por otro lado, colaboración máxima, personarnos si fuera menester, y a la espera de acontecimientos, que no tardarán mucho, del informe definitivo del Tribunal de Cuentas o de la propia Fiscalía Anticorrupción, en sus diligencias, determinará si hay causa o no. Digo poco tiempo porque esas diligencias de investigación tendrán un tiempo para decidir el ministerio fiscal si tira o no tira, si encuentra indicios de delito y actúa en consecuencia. 

En paralelo y esto es algo delicado, pero difícil, habría que conseguir que la imagen institucional –del Imserso–, no resulte excesivamente dañada. A pesar de que pudiera haber habido alguna situación irregular en el pasado y debe actuarse contra ella, tampoco se puede permitir que la imagen misma del organismo resulte definitivamente dañada. Ahora mi compromiso en esto es transparencia absoluta, cartas boca arriba, jamás ocultar información, y hacer que la gestión pública sea impecable. Y esta es mi misión, más que destapar cuestiones del pasado, que insisto, está en manos de los órganos donde tienen que estar...

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