Cultura

Conoce algunas de las leyendas más míticas de la Sierra de Guadarrama

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 26 de enero de 2020

4 minutos

Su perfil montañoso y los pueblos que la configuran están repletos de historias misteriosas

Conoce algunas de las leyendas más míticas de la Sierra de Guadarrama

La naturaleza y sus solitarios parajes constituyen el escenario perfecto para que la imaginación de sus habitantes vuele. Es por ello que a veces se hace inevitable que estos se rodeen de historias misteriosas, muchas de ellas con un trasfondo real, aunque el imaginario humano es tan potente que es inevitable que se adornen de cierto halo de fantasía, y que adquieran tintes de leyenda. Con la Sierra de Guadarrama de Madrid ocurre esto, pues su perfil montañoso y los pueblos que la componen están repletos de estas historias, algunas de las cuales ponen los pelos de punta hasta al ser más inexpresivo del planeta.

El perro y el diablo de El Escorial

El Escorial es uno de esos rincones que guarda más de un asunto misterioso. El del perro negro que pululaba por el monasterio aún en construcción es uno de ellos. Según se transmitió de generación en generación, mientras se estaba erigiendo esta obra monumental, un can oscuro aterrorizaba de tal manera a los obreros en las noches frías que hasta era necesario paralizar las obras.

Algunos creen que la presencia del animal tenía un sentido, y es que estaba vigilando el lugar, ya que se consideraba que El Escorial era una de las puertas de entrada al inferno, como también se piensa que ocurre con la ciudad italiana de Turín. Por ello, una de las versiones es que Felipe II mandó construir en este enclave el monasterio con la finalidad de impedir el acceso a esa puerta y que se mantuviera cerrada. Con el tiempo, el perro fue capturado y el rey mandó colgarlo en una de las torres, donde se exhibió durante un tiempo.

La leyenda explica que cuando el monarca regresó al edificio para finalizar sus días, escuchaba los ladridos lastimeros del can sacrificado años atrás.

Cercano a este lugar, en la llamada finca de Los Hermitaños, próxima a la silla de Felipe II, hay otra historia singular. En una roca existe un hueco que se parece a una huella, a la que se la ha catalogado como la Pisada del Diablo. La causante de esta fue una niña llamada Martiña, devota de la Virgen de Gracia. Un día paseando por este lugar se le apareció el diablo disfrazado de peregrino, que le ofreció todo de tipo de riquezas a cambio de que dejara de profesar su fe hacia la Virgen. Sin embargo, la niña se negó y esto provocó el enfado del diablo, que al marcharse dio un salto tan grande que dejó impregnada la huella de su pie izquierdo en este sitio.

San Lorenzo De El Escorial (Bigstock)
Monasterio de El Escorial (Bigstockphoto)

El perfil más conocido de la sierra

Una de los perfiles más conocidos de la Sierra de Guadarrama es la Mujer Muerta, que además configura el límite entre Segovia y Madrid. Si prestamos atención veremos que efectivamente la línea de este conjunto de montañas forma la silueta de una mujer tumbada con los brazo cruzados y como cubierta por un velo. Respecto al origen de esta forma hay varias leyendas, todas protagonizadas por amores desmedidos. Una de ellas cuenta que un pastor se enamoró de la hija de una granjero, pero había otro pastor en la zona y esto provocó celos en el pretendiente original, que por ellos acabó matando a ambos. Después de una tormenta en la que la tierra tembló aparecieron las montañas con la silueta de una mujer echada.

También se habla de una madre que trató de evitar las disputas de poder de sus dos hijos tras la muerte del padre, el jefe de una tribu que habitaba la zona. Ella se sacrificó a los dioses para evitar que se pelearan y justo después de su muerte surgió el conjunto montañoso. Los hijos reconocieron su error y dejaron de luchar.

La última leyenda en torno a estas montañas, habla de dos caballeros que enamorados de la misma mujer se batieron con las espadas. La joven, tratando de impedir el enfrentamiento se puso en el medio, y recibió estocadas de uno y otro, perdiendo la vida.

La Mujer Muerta desde Segovia
La Mujer Muerta desde Segovia (Wikimedia Commons)

Almas de mujeres

En La Pedriza, hay gran variedad de relatos misteriosos, uno de los más conocidos es el de la Cueva de la Mora. Se cuenta que en este lugar de difícil acceso y cercado al refugio Giner de los Ríos, estuvo oculta una joven musulmana que se enamoró perdidamente de un chico cristiano. La familia la recluyó aquí para que se olvidara de él, pero ella no lo hizo, aunque parecer ser que él sí, pues no apareció en ningún momento para reclamar su compañía. Desde entonces se dice que el alma de la chica despechada vaga por las rocas en busca de su amor perdido.

Otro lugar de la sierra madrileña sustancioso en sucesos escalofriantes es Robledo de Chavela. En concreto, una de los más extendidos aquí es la extraña aparición de la Dama de la Cruz Verde. Son varias las personas que afirman visto en el Puerto de la Cruz Verde a una mujer joven autoestopista, y que una vez que se monta en el coche al pasar por una curva comienza a gritar desesperadamente que tengan cuidado pues es ahí donde ella perdió la vida. Después desaparece y no se sabe más de este personaje. Por las características del suceso, se considera que es una variante de la famosa dama blanca o chica de la curva.

Las Lagunas de Peñalara encierran también alguna que otra narración cuando menos sorprendente. Una de ellas asegura que de vez en cuando surge del centro de una de sus lagunas un islote con una pastora sobre él. Se supone que esta trató de salvar a un cordero extraviado, pero realmente confundió sus balidos con ciertos sonidos extraños que surgían de las profundidades de sus aguas.

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