Sociedad

Medicalizar las residencias: ¿la solución para que no se repita la tragedia del coronavirus?

Pablo Recio

Domingo 24 de mayo de 2020

7 minutos

Médicos, sindicatos, patronales, familiares y mayores reflexionan sobre si es buena idea

Medicalizar las residencias: ¿la solución para que no se repita la tragedia del coronavirus?

Durante el momento más duro de la pandemia, debido al colapso hospitalario en varias comunidades, se optó por una medida de urgencia para que los mayores que viven en residencias -de momento han fallecido más de 17.000 por COVID-19- pudiesen tener cierta atención sanitaria: medicalizar los centros.

Varios partidos políticos, ayuntamientos -como el de Alcorcón (PSOE), Alcalá de Henares (PSOE), entre otros- y sindicatos, como CSIF (@CSIFnacional), pidieron que llegase este apoyo médico tanto a nivel de personal como material, puesto que muchos centros no contaban con sanitarios o estos estaban de baja por contagio.

No obstante, esta medida se ha adoptado de forma muy desigual según las comunidades. La mayoría, desplazaron a sanitarios a las residencias. Otras, plantearon incluso crear centros para trasladar a los contagiados, como Galicia. Y hubo autonomías, como Madrid, que optaron por un modelo que combinaba visitas puntuales de profesionales de la salud (en algunos casos geriatras) y cierto refuerzo de plantillas.

Pese a todo, no ha quedado una definición clara de qué implica medicalizar. Es más, el debate llegó al propio Gobierno de la Comunidad, donde los dos partidos que co-gobiernan la región, Partido Popular y Ciudadanos, han diferido sobre en qué debía consistir la medida.

La cuestión llegó incluso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid que lo ha definido -en varios autos en los que pedía a la Comunidad que se medicalizasen las residencias de Alcorcón y Leganés- como prestar la atención sanitaria "in situ" a los mayores. También lo ha ligado este tribunal a la dotación de test diagnósticos a los centros.

Incluso el propio Ministerio de Sanidad, en un informe elaborado el pasado viernes 15 de mayo en el que denegaba el paso de Madrid a fase 1, ha asegurado que el "20% de las residencias aún no están cubiertas por los sistemas de coordinación asistencial sanitaria desarrollados durante la epidemia”, basándose en datos a aportados por la propia región.

¿Deben estar medicalizadas en el futuro?

Con todo, ahora que las urgencias de los hospitales ya no están congestionadas se ha abierto otro debate que plantea la medicalización, no como una medida de urgencia ante el colapso, sino como algo deseable a largo plazo. Se trata de una discusión que se puede enmarcar dentro de la "revisión del modelo de residencias", que el Ministerio de Sanidad incluye en la Fase 3 de su plan de desescalada y que aún no ha concretado en qué consistirá. Aunque otros ministerios, como la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030, que coordina los Servicios Sociales en España, sí que han dado ciertas pistas y han asegurado a 65Ymás que, de cara al desconfinamiento, "el criterio no va por la medicalización", que consideran "una medida para una situación de emergencia".

Para tratar de arrojar luz sobre este debate, este diario se ha puesto en contacto con todos los actores del sector y ha podido comprobar que autonomías, sanitarios, sindicatos, familiares, patronales y los propios geriatras tienen concepciones diferentes de si se deberían medicalizar las residencias o no, y de si esto supondría controlar mejor futuros rebrotes. A pesar de ello, todos coinciden en que, en el futuro, debe haber más coordinación entre los servicios sociales y el ámbito de la salud.

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Atención dentro o fuera del centro

Desde el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (@Icomem_Oficial) ven deseable la medicalización debido al perfil del residente, que cada vez tiene un mayor grado de dependencia. Su presidente, Miguel Ángel Sánchez, la entiende como que haya profesionales de la medicina que ejerzan dentro del centro, "más una serie de soportes de mantenimiento", es decir, "la posibilidad de administrar algún tipo de sueros, tratamientos intravenosos, etc.". Eso sí, aunque reconoce que estos servicios son necesarios, también entiende que siempre se debería tratar de que la residencia fuese "lo más parecido a un domicilio".

Por otro lado, Sánchez matiza que esta dotación de recursos sanitarios de las residencias no estaría pensada para casos de pandemia. "En cuanto a la COVID-19, deben estar en situación de aislamiento y este tipo de instalaciones son un factor de riesgo", sostiene. Por esta razón, apunta, cabe preguntarse si habría que "crear centros especializados" o si "las residencias de mayores deberían tener zonas específicas para personas aisladas".

Tampoco el geriatra y presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (@CEOMA_ong), Juan Manuel Martínez, se muestra favorable a que esta atención específica se de en las residencias. "Cuando hay una clínica compatible con COVID-19 o un resultado que de positivo tiene que irse al hospital. No se puede cuidar allí", apunta. Por ello, entiende que realizar test a los residentes es "fundamental para decidir cómo tienes que actuar".

Y, para situaciones fuera de pandemia, Martínez apuesta por que las residencias reciban visitas por parte de los profesionales médicos, con el objetivo de que los residentes puedan recibir una atención adecuada. También considera positivo que se puedan realizar "cuidados y curas en los propios centros, con una buena coordinación con el sistema de salud, para posibles evacuaciones al hospital".

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Familiares y trabajadores piden más medios

"No dejamos de preguntarnos ¿qué significa medicalizar? ¿de qué estamos hablando? Se supone que una parte de las residencias lo estaban. Muchas tienen enfermeros y médicos. Cuando un centro tiene una epidemia de gastroenteritis, desde luego, se trata allí", afirma la responsable de residencias privadas en la Comunidad de Madrid de CCOO (@CCOO), Juani Peñafiel. Por ello, opina, lo que habría que replantearse es la "infradotación de recursos de este sector y las condiciones de trabajo". "Esas condiciones conllevan en esa no atención", denuncia.

Por otro lado, la secretaria general de Salud y Servicios Sociales de UGT Madrid (@UGT_Comunica), Marga Domínguez, entiende que no se debería "convertir una casa en un hospital" y que si se acaba medicalizando un centro, se deberían tener en cuenta las características del mismo. "En las residencias hay gente con un grado más o menos alto de dependencia. Entiendo que puedan hacer un ala medicalizada, pero, al final, depende del tipo de centro. Además, en muchos ya hay médico. Quizá se puedan dar tratamientos como aerosoles en las grandes, pero lo normal es que sea Sanidad la que se haga cargo, tal vez no el hospital, pero sí la Atención Primaria o geriatras en condiciones", argumenta.

"Creo que lo que está pasando en las residencias pone de manifiesto que tiene que ser la sociedad en su conjunto la que lo analice y piense cómo queremos que los mayores pasen esos años de vida. En ese debate entra todo: el tamaño de las residencias, las necesdades médicas que puedan existir, etc. Pero habría que partir de una base, y es que los residentes son ciudadanos. Han estado pagando la Seguridad Social y tienen derecho a la salud. No por ser mayores, no pueden ir a hospitales", puntualiza el presidente de la plataforma de familiares y trabajadores de residencias Pladigmare (@pladigmare), Miguel Vázquez.

Asimismo, Vázquez piensa que debería plantearse "si los servicios médicos de las residencias deberían ser una prolongación del Sistema Nacional de Salud, al menos en las públicas".

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¿Quién lo paga?

Finalmente, las patronales del sector entienden que la combinación de ambos modelos, el sanitario y el social, debe ser lo que prime en el futuro, dado el alto grado de población con niveles elevados de dependencia en residencias. "Parece que hoy estamos obligados a elegir entre un centro medicalizado donde nos cuiden de una forma impersonal, o uno donde nos den mucho cariño pero donde no nos cuiden. Me niego a aceptar esa disyuntiva porque creo que ambos modelos son compatibles, y que somos capaces de cuidar el alma y la salud de los mayores al mismo tiempo", apunta Jesús Cubero, el secretario general de AESTE (@AESTE_oficial), la organización que reúne a las empresas más grandes del sector como Domus Vi, Orpea, Sanitas, Amavir o Eulen, entre otras.

"Las necesidades sanitarias de la población se incrementan a medida que vamos cumpliendo años. Por ello, necesitamos incrementar las ratios de atención, los cuidados sanitarios dentro de los centros y la interacción con el sistema de salud de todas las Comunidades Autónomas. Los mayores no deben perder ni uno de los derechos que les asisten como ciudadanos por el hecho de vivir en una residencia, pero sí requieren una mayor intensidad de esos cuidados en las residencias, y que con ello evitemos la saturación de los hospitales de agudos", opina.

En paralelo, Cubero entiende que se debería desarrollar "un sistema de acreditación de centros residenciales donde se habiliten distintos niveles o categorías para ver qué tipo de residente puede vivir allí en función de las necesidades del mayor y de la capacidad acreditada del centro: dotación de personal sanitario, ratios del centro, cualificación de los profesionales, capacidad de sectorización, entorno arquitectónico del centro, encuestas de satisfacción, auditorías e inspecciones periódicas".

No obstante, no toda las organizaciones empresariales coinciden. Desde la Federación Empresarial de la Dependencia (FED) su presidente, Ignacio Fernández-Cid pide "reflexión" y que se haga un "análisis frío y sereno sobre qué deben ser los centros y cuáles son sus objetivos y misiones". "Se pretende que nos convirtamos en clínicas y no tiene sentido. Nuestra función es cuidar al mayor. Nunca podremos estar al nivel de los hospitales y tampoco es bueno que lo estemos. No podemos ir dando ahora bandazos, el sector estaba de acuerdo con la Atención Centrada en la Persona. No podemos cambiar ahora por la pandemia", reflexiona.

"Se ha producido una gran letalitad en nuestro sector, hay que ver por qué", comenta. Además, añade, si se comienza "a incorporar muchos más personal técnico y aparatos, hay que pensar quién lo paga".

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