Sociedad

La historia del profesor que logró que sus alumnos de seis años revaloricen la figura de los abuelos

65ymás

Sábado 7 de septiembre de 2019

3 minutos

'Nibuelos, recuperando los días' es el proyecto de un docente argentino para unir a nietos y abuelos

La historia del profesor que logró que sus alumnos de seis años revaloricen la figura de los abuelos

"Nibuelos, recuperando los días es un proyecto de investigación que nació en el mes de junio con mis alumnos”, explica a Natali Ciappini, periodista del diario argentino La Voz, Nicolás Tevez. Tevez es un maestro de 26 años y es el responsable del primer grado en la Escuela Dante Alighieri del popular barrio de Iponá en la localidad argentina de Córdoba. Su proyecto se resume en una ecuación: Nibuelos = Niños y Abuelos.

El plan de estudios que ha de aplicar el colegio refleja que en este grado una de las asignaturas que deben impartirse lleva por título ‘La familia’ y al docente se le ocurrió abordar el tema de forma que fuesen los niños quienes explicaran cómo eran las suyas para evidenciar la importancia de la diversidad.

 
La historia del profesor que logró que sus alumnos de seis años revaloricen la figura de los abuelos

Pero dentro de esa diversidad Tévez encontró una confluencia, sus abuelos, y el profesor vio la oportunidad de rescatar los vínculos de sus nietos con ellos para dejar de verlos como las personas pasivas que de vez en cuando pueden cuidar de los chavales. 

“Un punto en común es que todos mis alumnos tienen abuelos que son mayores, así que indagué cómo se relacionan con ellos. ¿Los vemos mucho o poco? ¿Son personas que nos cuidan sólo cuando nuestros papás tienen que salir a hacer algo o tenemos un vínculo con ellos?”, pensó el maestro para quien “que la la persona mayor no quiere decir que no tenga ganas de hacer cosas y de aprender. Hay una mirada repleta de prejuicios hacia la vejez. Se considera que ya trabajaron y vivieron su vida, y por lo tanto ahora les queda la pasividad y la soledad”. 

Pedro saluda a los niños de 1º A

En este punto Tevez también explica: “Tuvimos la oportunidad de conocer a Pedro Abaca, una persona mayor, indigente que acudía al centro de día municipal donde aprendió a leer y escribir a los 57 años. Conectamos con el centro y decidimos escribirle cartas.

Más tarde vinieron a visitarnos a la escuela y para los chicos significó una motivación muy grande, una emoción linda; incluso para la familia de los chicos”, explica antes de apuntar que los chavales conocían la historia de Pedro “¡y ahora lo tenían delante! Estaban súper ansiosos, era como conocer a un famoso”.

 

Carta de los niños para Pedro

Otra de las actividades del proyecto consistió en pedir a sus alumnos que llevaran al colegio “fotos de cuando eran bebés y otras actuales para que vieran que el paso del tiempo es sinónimo de vida. Aprendieron que con la edad además de los cambios físicos hay cambios intelectuales”. El crecimiento como el envejecimiento es un proceso natural de la vida

"También nos dimos cuenta que en muchas ocasiones los papás los llevan a la casa de los abuelos pero no interactúan. Empezamos a ver que podían jugar a las cartas con ellos, por ejemplo, ya que tienen seis años y están aprendiendo los números. Se motivaron”, asegura el educador. Hubo abuelos que se pusieron a leer con sus nietos y cuando algunos de los niños estuvieron enfermos “pedían que los abuelos los fuesen a ver, o pedían hablar con ellos por teléfono. En otras ocasiones simplemente querían saber cómo estaba el abuelo”, apunta. 

Un niño con sus abuelos

Para Nicolás el vínculo entre nietos y abuelos no puede ser el de que lleguen a sus casas y se pongan a jugar con videojuegos. “En los tiempos que vivimos -de inmediatez y ansiedad- muchas veces dejamos de lado a las personas que valoran otras cosas, como charlar y compartir. En eso me parece fundamental la aportación que hacen los niños. A veces pensamos que los contaminamos desde chiquititos con la tecnología y que no quieren salir de esas pantallas. No, los pequeños son como esponjitas con muchísimas ganas de aprender. Es importante que los escuchen y muchas veces encuentran en los abuelos las personas ideales para escucharlos. Se pueden encontrar nuevas maneras de relacionarse”, explica Nicolás. 

Pero en esta aventura el docente no estuvo solo, contó con el asesoramiento de Sol Rodriguez Maiztegui, periodista especializada en gerontología. “Ella me abrazó en este proceso y me propuso difundirlo en otras escuelas para que lo imiten. Es nuestro granito de arena para que se produzca un cambio cultural en la manera que tienen los niños para vincularse con los mayores”, concluye Nicolás Tevez.

 

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