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Consejos para la ducha: así es como hay que lavarse

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Miércoles 1 de enero de 2020

3 minutos

La higiene no debe eternizarse y es importante no usar agua demasiado caliente ni jabones agresivos

Consejos para la ducha: así es como hay que lavarse

Uno de los hábitos que hacemos diariamente para asegurar la higiene y la limpieza de nuestro cuerpo. Sin embargo, si optamos por esa ducha diaria, debemos tener en cuenta una serie de consejos para hacerlo correctamente, sobre todo en el caso de las personas mayores.

Así, además de tener un espacio adaptado que será muy útil a medida que cumplamos años (con asideros, asientos, ducha a ras de suelo, pavimento anti deslizamiento...) no viene mal tener en cuenta una serie de consejos relativos al momento mismo de asearnos. No es algo solo de estética o de confort, sino que se trata de recomendaciones puestas en valor hasta por la misma Organización Mundial de la Salud (@WHO).

Consejos para la ducha: así es como deben lavarse las personas mayores

Con 5 minutos es más que suficiente

Sí, has leído bien. Con apenas esos minutos será más que suficiente para eliminar la suciedad que podamos tener en el cuerpo o el cabello. Esto no quiere decir que un día que necesitemos un extra de relax tras un día duro nos quedemos un par de minutos más bajo el chorro de agua caliente; sobre todo en los días más fríos del invierno.

Salvo esa circunstancia, con esos 5 minutos la higiene será óptima. Incluso si ese día hemos ido al gimnasio o nos hemos manchado de lo lindo arreglando nuestra motocicleta. Pero ese tiempo no se debe sobre todo a cuestiones de piel, sino que sobrepasar ese tiempo para una ducha diaria supone un mayor despilfarro de agua que puede evitarse. Algo que solo cumple menos del 10% de los españoles. 

En el caso de las personas mayores podemos tener en cuenta que quizá dure un poco más debido a algunos problemas de movilidad. Pero en cualquier caso, lo recomendable es que no supere el cuarto de hora ya que la piel se deshidrata con más facilidad y esa persona mayor puede sufrir una bajada de tensión. 

En esa misma línea sostenible, otro de los consejos atañe al uso de agua no demasiado caliente. Así, sobre todo en esas casas con el sistema de fontanería algo obsoleto, mientras corre el agua para que se vaya calentando estamos malgastando agua por doquier. Lo mejor en este caso es actuar con moderación y sentido común. Así, siempre podremos aprovechar el agua que todavía sale fría para regar luego las plantas o fregar el suelo del baño una vez hayamos terminado de ducharnos. 

En el caso de las personas mayores, el tema de la temperatura del agua puede tener una mayor importancia. Así, es importante que pongamos especial atención para que el grifo vaya cogiendo calor poco a poco evitando en todo momento los bruscos contrastes de temperatura. Además, los mayores tienen la piel más fina y delicada por lo que se pueden quemar con facilidad.

Un ambiente térmico agradable que también extenderemos al resto del baño. Así pues, los grados que haya en ese cuarto de aseo deben ser los adecuados para que esa persona no pase frío al desvestirse o a la hora de secarse y ponerse otra ropa limpia. 

Consejos para la ducha: así es como deben lavarse las personas mayores

Y algo más lógico aún: mientras nos estamos enjabonando el cuerpo o el cabello cerraremos el grifo para que el agua no siga corriendo sin sentido por el desagüe. Un momento en el que además, aprovecharemos, en el caso de los mayores, para cuidarnos con geles y champús naturales, suaves y aptos para esa delicada dermis. Y nada de aceites de ducha ya que pueden causar el más mínimo resbalón que puede acabar mal. 

¿Y después de la ducha?

Las personas mayores deben prestar especial anteción a la hora de ducharse. De esta manera, para asegurar la correcta higiene de todo su cuerpo, a la hora de pasarse la esponja (con cuidado de no frotar demasiado) con ese jabón uno no debe pasar por alto zonas como los genitales, los pies, los pliegues de su piel (abdomen, muslos o brazos), además de repasar también el cuello y las orejas (no te olvides de quitarte el audífono antes de entrar en el agua). En el caso de que esa persona no pueda llegar a esas zonas o tengas problemas de movilidad para levantar los brazos para enjabonarse el cabello, siempre es necesario contar con una ayuda extra.

Una vez completamente limpios, pasamos a secarnos. En este sentido, lo mejor es escoger una toalla que sea suave y con la que vayamos secando poco a poco el agua de nuestro cuerpo con pequeños toques para evitar raspados o molestias en una piel demasiado tirante. Es importante que no quede ni una zona de tu cuerpo sin secar; la humedad que se acumule no será buena compañera entre los dedos de los pies o los pliegues de piel ya que puede derivar en casos de dermatitis o en la aparición de hongos

Podemos terminar nuestra ducha diaria aplicándonos la crema hidratante corporal habitual para cuidar la salud y el aspecto de nuestra piel y que siempre esté sana e hidratada. Los toques finales vienen de la mano de un buen arreglo de uñas (para que estén sanas) y unas gotas de colonia o perfume, mejor en la ropa para evitar que se reseque la piel o que el pelo tienda a ponerse amarillo si nos lo aplicamos en el cabello. 

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