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Así es el entrenamiento cognitivo que reduce en un 25% el riesgo de alzhéimer

Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 12 de febrero de 2026

10 minutos

Los ejercicios de velocidad de procesamiento con ordenador logran este objetivo duarante 20 años

Así es el entrenamiento cognitivo que reduce en un 25% el riesgo de demencia. (Bigstock)
Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 12 de febrero de 2026

10 minutos

Las nuevas evidencias científicas que vamos a contar a continuación no corresponden a un estudio cualquiera. Los datos finales corresponden a un ensayo a gran escala y a largo plazo que ha descubierto que jugar un videojuego de entrenamiento cerebral puede ayudar a proteger el cerebro contra la demencia durante décadas. Los expertos afirman que los hallazgos son la evidencia más sólida hasta la fecha de que el entrenamiento cognitivo puede crear cambios duraderos en el cerebro. 

Existe evidencia considerable de que el entrenamiento cognitivo tiene beneficios tanto a corto como a largo plazo para el rendimiento cognitivo, como lo enfatiza un informe de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.  En él se destacaron los hallazgos clave del estudio de Entrenamiento Cognitivo Avanzado para Ancianos Independientes y Vitales (ACTIVE), un ensayo controlado aleatorio de cuatro brazos que demostró mejoras en el rendimiento específico del dominio hasta 10 años después de la intervención inicial de entrenamiento cognitivo.

Nuevos datos 

Pues bien, ahora el estudio ACTIVE trae novedades. La investigación, publicada en la revista 'Alzheimer's & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions', fue un seguimiento a largo plazo (dos décadas) de esta investigación  mencionada. En concreto, se ha descubierto que los participantes que realizaron hasta 23 horas de un tipo específico de entrenamiento cognitivo llamado entrenamiento de velocidad durante un período de tres años tenían un riesgo drásticamente menor, un 25%, de desarrollar alzhéimer y otros tipos de demencia durante un período de seguimiento de 20 años.

Este estudio financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE.UU. es el primer ensayo clínico aleatorizado, y el único estudio de su tipo, en evaluar los vínculos de 20 años con la demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, entre los adultos que participaron en ACTIVE.

En declaraciones a este diario, el Dr. Jon Andoni Duñabeitia, director del Centro de Investigación Nebrija en Cognición (CINC) de la Universidad Nebrija, detalla: "La salud cerebral es, ante todo, una carrera de fondo. A finales de los años 90, se sembró una semilla en varias ciudades de EE.UU  con el estudio ACTIVE, un ensayo clínico monumental con cerca de 3.000 adultos mayores. El objetivo era ambicioso: ¿podría un programa de entrenamiento cognitivo cambiar el destino de la salud cerebral décadas después? Ahora, tras analizar los datos de 20 años de seguimiento vinculados a los registros médicos de muchos de aquellos adultos, tenemos la respuesta. Y esta respuesta redefine en gran medida todo lo que sabíamos sobre la prevención de la demencia".

Recuerda el especialista que "en aquel entonces, los participantes fueron asignados al azar a diferentes tipos de entrenamiento (entrenar su memoria, su razonamiento o su velocidad de procesamiento). Muchas personas participantes en el estudio, además de completar los entrenamientos, recibieron a lo largo de los años sesiones de refuerzo (“boosters”). Lo que los investigadores han descubierto dos décadas después es que las personas que completaron el entrenamiento de velocidad y que recibieron sesiones de refuerzo a lo largo del tiempo, lograron reducir el riesgo de un diagnóstico de demencia en un 25%. Es decir, la inversión que hicieron aquellas personas entrenando su cerebro en tareas que requerían procesar información de diferentes fuentes a velocidades altas, ha dado sus frutos 20 años más tarde, protegiéndoles de manera significativa frente a las enfermedades neurodegenerativas".

 

Un pareja de séniors con un videojuego de entrenamiento mental. (Bigstock)

 

E insiste: "Este hallazgo es una piedra angular para todos los que trabajamos apostando por el envejecimiento activo y saludable. El estudio ACTIVE nos enseña que no basta con ejercitar la mente de forma genérica. Para que el efecto sea duradero y actúe como un escudo contra el deterioro, el entrenamiento debe ser específico, adaptativo y, sobre todo, sostenido en el tiempo. La velocidad a la que procesamos la información es el motor de nuestra agilidad mental. Y si el motor es eficiente, el sistema resiste mejor el paso de los años"

CogniFit, líder en intervención cognitiva computarizada

Por eso, "en la Cátedra Internacional de Salud Cognitiva de la Universidad Nebrija nuestros proyectos nacionales e internacionales utilizan la tecnología de CogniFit, líder mundial en intervención cognitiva computarizada. Hemos pasado de aquellos protocolos pioneros de los 90 a herramientas de precisión que hoy nos permiten evaluar y entrenar esa misma velocidad de procesamiento desde cualquier lugar. La ciencia ha confirmado que esta inversión a largo plazo en nuestra reserva cognitiva es la mejor protección contra el deterioro cerebral y la neurodegeneración".

El estudio

Los investigadores inscribieron a 2.802 adultos en este estudio entre 1998 y 1999 para evaluar los beneficios a largo plazo de los participantes asignados aleatoriamente a tres tipos diferentes de entrenamiento cognitivo (memoria, razonamiento y velocidad de procesamiento) en comparación con un grupo de control que no recibió entrenamiento. En los tres grupos de entrenamiento, los participantes recibieron hasta 10 sesiones de 60 a 75 minutos de entrenamiento cognitivo que se llevaron a cabo durante cinco a seis semanas. Además, la mitad de los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir hasta cuatro sesiones adicionales de entrenamiento cognitivo, o refuerzos, que se llevaron a cabo 11 y 35 meses después del entrenamiento inicial. 

En este estudio de seguimiento de 20 años, los investigadores descubrieron que 105 de 264 (40%) participantes del grupo de entrenamiento de velocidad con potenciadores fueron diagnosticados con demencia, lo que representó una reducción del 25% en la incidencia en comparación con 239 de 491 (49%) adultos del grupo de control. Esta fue la única intervención con una diferencia estadísticamente significativa en comparación con el grupo de control.

74 años, la edad media de los participantes 

Para llegar a estos hallazgos, los investigadores revisaron datos de Medicare de 2021 participantes (el 72% del estudio original) entre 1999 y 2019. Las características de los participantes en el estudio de seguimiento fueron similares a las del ensayo original. Tres cuartas partes de los participantes eran mujeres, el 70% eran blancos y la edad promedio era de 74 años al inicio del estudio. Durante el período de seguimiento, aproximadamente tres cuartas partes de los participantes fallecieron (a una edad promedio de 84 años). 

"Ver que el entrenamiento de velocidad acelerada se relacionó con un menor riesgo de demencia dos décadas después es notable porque sugiere que una intervención no farmacológica bastante modesta puede tener efectos a largo plazo", ha afirmado la Dra. Marilyn Albert, coautora del estudio correspondiente y directora del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer en Johns Hopkins Medicine, en un comunicado.

Y ha insistido: "Incluso pequeños retrasos en la aparición de la demencia pueden tener un gran impacto en la salud pública y ayudar a reducir el aumento de los costos de la atención médica". Albert ha explicado que se necesitan estudios adicionales para comprender los mecanismos subyacentes que pueden ayudar a explicar estas asociaciones y para entender por qué las intervenciones de razonamiento y memoria no tuvieron las mismas asociaciones a 20 años. 

Los hallazgos de este estudio de 20 años amplían, por tanto, la investigación previa del ensayo ACTIVE, que es el estudio más grande en los EE. UU. para evaluar diferentes tipos de entrenamiento cognitivo en adultos. Los investigadores de ACTIVE descubrieron previamente que el entrenamiento cognitivo ayudó a los participantes a mejorar las tareas cotidianas involucradas con pensar, recordar, razonar y tomar decisiones rápidas hasta por cinco años. Los tres brazos de entrenamiento también se vincularon con mejores resultados con la función diaria 10 años después, como hemos comentado al inicio de este artículo.

Además, aquellos que completaron el entrenamiento de velocidad tuvieron una  incidencia un 29% menor de demencia, 10 años después en comparación con el grupo de control. Cada sesión de refuerzo se vinculó con mayores reducciones del riesgo. ACTIVE ha usado usa el juego Doble Decision de BrainHp.

Los autores explican que el entrenamiento de velocidad puede haber sido particularmente efectivo porque el programa era adaptativo: adaptaba su nivel de desafío al nivel de rendimiento individual de cada participante ese día. Las personas que eran más rápidas al principio pasaron a desafíos más rápidos antes y las que necesitaban más tiempo comenzaron con niveles más lentos. Los programas de memoria y razonamiento no eran adaptativos: todos en el grupo aprendieron las mismas estrategias. Además, el entrenamiento de velocidad impulsa el aprendizaje implícito (más parecido a un hábito o habilidad inconsciente), mientras que el entrenamiento de la memoria y el del razonamiento impulsan el aprendizaje explícito (más parecido al aprendizaje de hechos y estrategias). Los científicos ya saben que el aprendizaje implícito funciona de manera muy diferente en el cerebro que el aprendizaje explícito, y esto puede contribuir a los resultados observados con la demencia en el análisis actual. 

Estilo de vida 

"Nuestros hallazgos respaldan el desarrollo y perfeccionamiento de intervenciones de entrenamiento cognitivo para adultos mayores, en particular aquellas que se centran en el procesamiento visual y las habilidades de atención dividida. Es posible que la incorporación de este entrenamiento cognitivo a las intervenciones para el cambio de estilo de vida pueda retrasar la aparición de la demencia, pero este aspecto aún está por estudiarse", ha destacado el coautor, el Dr. George Rebok, psicólogo del desarrollo a lo largo de la vida, creador de programas comunitarios para un envejecimiento saludable y profesor emérito de salud mental en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins . 

Los autores también señalan que el entrenamiento de velocidad puede complementar sinérgicamente otras intervenciones en el estilo de vida  que fortalecen las conexiones neuronales, pero se necesita más investigación para comprender estas interacciones y confirmarlo. Otras actividades que se han asociado con un menor riesgo de deterioro cognitivo incluyen la adopción de medidas para apoyar la salud cardiovascular, como controlar la presión arterial, la glucemia, el colesterol y el peso corporal, y la actividad física regular.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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